EL CONSERVADOR (1891 / 1900)

 

El Conservador, número 6, 04-01-1891

1. EL CONSERVADOR (1891)

Semanario político y de intereses materiales y morales, cuyo primer número se publicó el 4 de enero de 1891, figurando como director-propietario Alejandro Zapata Muñoz. La redacción y administración estaban en la Subida al Hospital, núm. 14, 2º, “donde se dirigirá la correspondencia”. Como propietario-fundador figura Alejandro Zapata Muñoz

El número incluía 4 páginas, con composición a tres columnas de 18 cíceros separadas por corondel. El tamaño de la página es de 32x43,3 cms. y la mancha impresa de 25x38 cms.

Como era normal en la época, la última página se dedicaba a publicidad. Se imprimía en la Imprenta de la Plaza e Hijos, en el número 28 de la calle de las Tablas.

El contenido es exclusivamente de temática local y provincial, con algunos artículos de opinión, especialmente de carácter político y sin firmar.

El precio de la suscripción es de 2,50 pts. al trimestre mientras que el número corriente se vendía a 10 céntimos y a 25 si era atrasado.

En el número 37 de Gaceta Conquense se reproduce la primera página de este periódico, fechado el 4 de enero de 1891, en el que como curiosidad se inserta una noticia-comentario sobre la grave situación en que se encuentra el puente de San Pablo, que amenaza con venirse abajo.

Referencias: José Luis Muñoz, Gaceta Conquense, 16 a 23 de marzo de 1985, p. 10.


El Conservador, núm. 1, 19-02-1900

2. EL CONSERVADOR (1900)

Con un título que anuncia claramente cuáles son sus intenciones y tendencias, que se declaran de manera explícita en el artículo que hace de editorial, el 19 de febrero de 1900 aparece el número 1 de El Conservador, subtitulado Semanario Político y de Noticias, bajo la dirección de José García, con domicilio de la redacción y administración en Calderón de la Barca, 41, principal y cuyo diseño de cabecera se parece de manera muy sospechosa al periódico anterior, del mismo título.

La mencionada declaración de intenciones figura bajo el título de “Nuestro Programa”, cuyas primeras palabras se remontan  a recodar la situación crítica vivida por el país a fines del siglo anterior, “cuando el desastre colonial hizo a todo el mundo despertar de la indiferencia política y buscar con avidez personalidades y partidos capaces de salvar a la Nación del cataclismo que la amenazaba, el instinto social puso la vista unánimemente en la unión de fuerzas conservadoras, aparentemente disgregadas por el momento” pero que pronto dio lugar “entre aplausos generales del país” a la formación de un nuevo partido, denominado precisamente Unión Conservadora, de cuya enérgica actuación el periódico espera todas las bondades posibles, pero no solo a nivel nacional, sino que como publicación enraizada en una provincia concreta se compromete a intervenir también en este asunto, con la debida moderación en el lenguaje, declaración programática que choca con la actitud de su oponente, La Reforma, al que de inmediato se dedican toda clase de improperios por su lenguaje procaz, ante lo que, en situación de legítima defensa, dice el recién nacido órgano conservador, “viene decidido a responder al hierro con el hierro y a la alusión mortificante con la denuncia de hechos (de hechos que puede justificar) que molesten al adversario, al ataque personal con el ataque personal, a la injuria con la injuria y a la provocación con la provocación” con lo que uno se tiene que mostrar francamente ante una declaración tan belicosa que aún tiene un estrambote, para que no quede duda: “ante el descoco y la imprudencia que caracteriza el estilo de La Reforma, nos creemos autorizados, violentando nuestro modo de ser, a descender al fango donde se agita, para devolverle al rostro los pedazos de cieno que lanza a diario contra nuestros amigos políticos”, alusión al fango que sin duda nos permite realizar algunas concomitancias, al menos mentales, con situaciones similares en este tramo del siglo XXI.

Para completar esta primera andanada, el periódico conservador dedica a continuación otro artículo a su oponente, en este caso de contenido gramatical, con una severa reprimenda al lenguaje empleado en algún artículo del órgano liberal, en cuyo contenido y matices no parece necesario entrar aquí. El contenido de este primer número del semanario que comentamos incluye un folletón, “Episodios de la revolución española. La sangre de un héroe (22 de junio de 1866)”, novela original de Vicente Moreno de la Tejera.

Fue un periódico de grandes dimensiones, tipo sábana, de 38x54 centímetros y cuatro páginas, impreso de De la Plaza e Hijos, cuyos talleres estaban en la calle de las Tablas, 28, mientras que la sede de la redacción y administración se encontraba en Calderón de la Barca, 41, principal. El número suelto se vendía a 15 céntimos, la suscripción era de 1,5 pesetas al trimestre y cinco pesetas al año. En cuanto al contenido, procuraba abarcar un amplio espectro aunque en realidad estuvo condicionado por su orientación política, hacia la que se dirigían noticias y comentarios. En la Colección Rogelio Sanchiz se conservan los números 1 a 9, a excepción del 5, todos ellos de los primeros meses del año 1900.