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El Chiquitín, númeron 1 y único |
El 4 de diciembre de 1887 veía la luz el número 1 de El Chiquitín, “Periódico dedicado exclusivamente al bello sexo”, que pretendía tener carácter semanal y que en ese número inicial parece sin ninguna identificación en cuanto a quien pudiera ser su responsable. En las páginas interiores, de contenido literario, aparecen las firmas de Daniel Blanco, Leopoldo Garrido Romero y Enrique Gallardo, cada uno de ellos autor de apasionados poemas dedicados al amor, la belleza y la mujer. En la cuarta página se incluyen varias noticias breves, en forma de crónica social. La dirección y redacción quedó establecida en la calle Madereros, 46, piso principal, mientras que la correspondencia debería dirigirse al Administrador, en la calle Alfonso VIII, 45. Los precios de suscripción eran: en la ciudad, un trimestre, 0,75 pesetas y en la provincia, 1 peseta, mientras que el número suelto se vendía a 5 céntimos.
El
formato era muy reducido, 19x28 cms., es decir, en formato revista, con cuatro
páginas, la composición a dos columnas y se imprimía en los talleres de la
Casimira Madina, viuda de Gómez, en la calle Andrés de Cabrera, número 26. En
el comentario editorial de presentación, dirigido a las “bellas señoritas;
respetabilísimas y amables señoras mías”, quien se firmaba como El Chiquitín se
presentaba ante ellas (y la opinión pública) como “un revoltosillo de primer
orden, con todos mis bríos y todas las decisiones que caben sin estrechez en un
diminuto caletre como es el mío”.
El
promotor del periódico se mostraba muy optimista adelantando que “dentro de
poco tendré casa propia” e incluso aventurando que “puede que un día no lejano
hermoseen mis planas fotograbados superiores, en los que no será difícil que
salgáis tal y como sois”.
El contenido se
desprende de la orientación que figura en el subtítulo: artículos de modas,
consejos femeninos, poesías y algunos anuncios. Sólo se conoce el ya citado
número 1, por lo que puede existir la duda razonable de que fue a la vez el
inicio y el fin de la publicación.
En el artículo que
abre el número, al que ya nos hemos referido en sus palabras iniciales, se
ahonda en esa idea entre irónica y paternalista: Es decir, que yo, El
Chiquitín, no soy nada más ni nada menos que un revoltosillo de primer
orden, con todos mis bríos y todas las decisiones que caben sin estrechez en un
diminuto caletre como es el mío”.
Entre las firmas que
aparecen en las páginas siguientes se encuentran Daniel Blanco, Leopoldo
Garrido Romero, Enrique Gallego y P. Pin, todos ellos autores de poesías. La
cuarta y última página se dedica a ofrecer un repertorio de noticias breves,
todos ellas de carácter festivo y por las que nos podemos enterar de que ese
mismo día actuaría en el Teatro de la Paz una compañía dramática dirigida por
el conocido actor señor Carrascosa mientras que anuncia para el día primero de
año la apertura del nuevo Círculo de la Constancia, situado en la calle de
Madereros sobre el que se dice: “Tenemos entendido que en él se trata de dar un
baile y alentamos a la Junta directiva para que realice la idea, pues suponemos
desde luego que así habrán de complacer a la mayoría de las bellas conquenses”.
Antes de eso, el
jueves anterior, en el Casino de Cuenca tuvimos ocasión de admirar a algunas
conquenses que animaron el acto con su presencia, y sin duda por esta causa al
retirarnos sentimos ignoto pesar, porque el bello sexo nos atrae, nos seduce”.
Este único ejemplar de
El Chiquitín no se encuentra en la Hemeroteca, sino que lo encontró
casualmente el médico José Luis Algarra entre las páginas de un libro, Elementos
de Materia Farmacéutica, tomo II, de Juan R. Gómez Pamo, que formaba parte
de la biblioteca de su bisabuelo, Pedro Martínez Muñoz, farmacéutico en
Torrejoncillo del Rey y que tuvo la amabilidad de enseñármelo y permitirme la
reproducción. Como escribí en aquella ocasión, “de esta forma casual se escribe
la historia”.
Referencias: José
Luis Muñoz, “Introducción a la Prensa provincial”. Cuenca, 1982; Olcades, tomo
II, pp. 33-34.
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