TEATRO PRINCIPAL

 


Un programa del Teatro Principal, a comienzos del siglo XX

En un espacio tradicionalmente ocupado por un teatro (el Teatro de la Paz, durante el siglo XIX), seguido de otro titulado Liceo, abrió sus puertas uno nuevo que a su vocación escénica añadía la cinematográfica. El lugar es la calle llamada entonces Bronchales y hoy Alonso de Ojeda y el sitio donde se encuentra el que hasta hace poco tiempo se ha llamado Centro Ocupacional Infantas de España. Como propietario inicial del local figura Isidro de Molina, que era a la vez secretario de la Diputación Provincial.

Todavía en septiembre de 1919 la compañía de Francisco Gómez Ferrer estuvo en el teatro Liceo haciendo temporada durante las fiestas de San Julián, saliendo al escenario ocho días, el primero con Malvaloca, de los hermanos Quintero, pero inmediatamente, el 14 de octubre de ese año, la nueva empresa anuncia el cambio de nombre a Teatro Principal y grandes reformas en el local, incluyendo la adquisición de una gran máquina cinematográfica, así como los precios que se van a establecer: palco con seis butacas, seis pesetas; butaca, una peseta; delantera, 0,60; general, 0,40. Fijó las sesiones en miércoles, sábados y domingos, buscando alternarse con el Ideal Artístico.

El Principal tenía una capacidad para 609 espectadores. “Estamos dispuestos a que desfilen por este escenario constantemente los mejores films, los mejores artistas, compañías de teatro de sólida reputación", decían los nuevos propietarios, los hermanos Velasco de Toledo, que poco antes habían arraigado en Cuenca mostrando en seguida una variada iniciativa empresarial, que se concretó en varios negocios, entre ellos la edición del periódico El Día de Cuenca. La gestión del cine la asumió uno de los hermanos, Ildefonso. El nuevo local se abrió el 7 de noviembre de 1919. El programa estuvo formado por películas de la casa Ajuria: El oro del mandarín, en cinco partes; el Trío Obiol, con su muñeca mecánica; la notable canzonetista y concertista de violín Angelita Artés. Es decir, se combinaban, con más o menos acierto, la proyección de películas con actuaciones en vivo, sin olvidar que también en esa época de cine mudo, la propia película contaba generalmente con el acompañamiento musical de un pianista. A partir de esos momentos, y mientras el Ideal languidece, el Principal se convertirá en el principal reclamo de diversión para los conquenses durante esa década, situación de predominio avalada por una buena selección de películas.

La llegada del sonoro significó la decadencia para este local que fue languideciendo con los años hasta suprimir su actividad. Al iniciarse la guerra civil fue incautado para ser utilizado como Casa del Pueblo de la CNT, por lo que al terminar el conflicto pasó a propiedad del Estado, que lo transformó en Taller Escuela Sindical San José, antecedente inmediato del que hoy es Instituto de Educación Secundaria San José mientras que el local, como ya se ha indicado, pasó a ser propiedad de la Junta de Comunidades que lo viene dedicando a centro ocupacional para deficientes psíquicos.

Referencias: José Luis Muñoz, Cuenca en las pantallas. Diccionario de Cine. Cuenca, 2021; Cineclub Chaplin, p. 160.