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Así era el Teatro de Autómatas de Gonzalo Cañas |
Último teatro de estas características que funcionó en el mundo, hasta la muerte de su promotor, el actor conquense Gonzalo Cañas. Originados a principios del siglo XX, los teatros de autómatas sirvieron en aquella época para crear un mundo de fantasía e ilusión que contó con una extraordinaria acogida popular. Gonzalo Cañas se encargó de restaurarlo durante dos años de paciente trabajo hasta devolverle su carácter inicial. Contiene 37 figuras de autómatas mecánicos, distribuidos en dos espacios de una carpa portátil. En el exterior, una divertida orquesta de 5 grandes muñecos interpreta sones cubanos. Dentro, los demás autómatas representan un total de diez escenas, casi todas ellas en línea con el sentido dramático de la existencia tal como se concebía a principios de siglo: las mujeres charlatanas que dejan las faenas del hogar para cotillear con las vecinas, un número de revista con vicetiples seductoras, escena de un circo, el mono adiestrado por una domadora en la que bajo la ropa se aprecian claramente los pezones y el pubis (pues el sencillo erotismo de la época está presente en casi todos los números).
Los Autómatas tuvieron una época de esplendor en Europa entre 1880
y 1915. Las figuras eran construidas con suma delicadeza, albergando en su
interior un mecanismo de precisión similar al de los relojes; estas piezas, en
principio individualizadas o por grupos, tenían un enorme valor y eran
adquiridas por personas de fuertes medios económicos, que las utilizaban como
adorno en sus residencias. En determinado momento, bien porque pasaron de moda,
sustituidas por otros elementos de lujo o porque pudieran ser robadas, los
autómatas salen de los salones palaciegos para introducirse en las ferias
ambulantes, donde desempeñan un destacado papel entre las dos guerras
mundiales. En la actualidad no existe ningún Teatro de Autómatas en
funcionamiento, aparte el de Gonzalo Cañas, pero sí existen varios museos, en
Barcelona, Paris, Montecarlo, Munich, etc.
Gonzalo Cañas emprendió el que habría de ser su último gran
proyecto artístico, cuando compró a un comerciante valenciano. Antonio Pla,
residente en Canals, la barraca Hollywood,
el teatro de autómatas más antiguo conservado en España, al que dedicó tiempo,
esfuerzo e imaginación para restaurar sus 35 personajes y, una vez logrado,
llevarlo de gira por toda España y gran parte del mundo. El Teatro de Autómatas
estuvo montado en el Parque de San Julián en el mes de agosto de 1998,
coincidiendo con la Feria del Libro y la posterior Feria de San Julián. Al
morir, Gonzalo Cañas donó el Teatro de Autómatas al Ayuntamiento de Madrid que
en la actualidad lo conserva en los almacenes del Circo Price.
Referencias:
José Luis
Muñoz, “Gonzalo Cañas, maestro de
títeres y de autómatas”. La
Tribuna de Cuenca, 03-10-2024, p.
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