MUSEO ARQUEOLÓGICO DE INIESTA

 




Piezas de cerámica en una de las salas del Museo Arqueológico [Foto José Luis Muñoz]

Iniesta. Instalado desde el año 2001 en la antigua ermita de la Concepción (calle del Convento, 1), restaurada para fines culturales. En él se recoge gran parte de los numerosos hallazgos de interés histórico y arqueológico proporcionados por las excavaciones realizadas en el término. El recorrido es cronológico y se inicia con un espacio dedicado al Bronce (2250-1200 a.C.) con piezas relativas a la vida cotidiana y las prácticas funerarias: vasijas, ollas, útiles agrícolas, ajuares, incluyendo dos paneles con reproducciones de las pinturas rupestres de la Hoz de Vicente, del periodo calcolítico. A la edad del Hierro se dedica un espacio mucho mayor, ya que los hallazgos de este periodo son numerosos a partir de los yacimientos de Barrionuevo (siglos III-I a.C.) y de Cerro Gil (V-III a.C.): urnas de orejetas, caliciformes, jarras trilobuladas, decoradas con motivos vegetales y geométricos, armas, monedas, aperos de labranza; entre ellas hay piezas de verdadero interés y variadas tipologías. La última sala ofrece piezas que pertenecen ya a la plena romanización (siglo I), con ejemplos de la vida cotidiana, el comercio y estelas funerarias. La pieza más llamativa expuesta es un gran mosaico que procede de Cerro Gil, datado en los últimos años del siglo V aC. y por ello uno de los de mayor antigüedad proporcionado por el Mediterráneo. Se trata de un fragmento de suelo de unos 10 metros cuadrados de superficie, en el que se inscriben guijarros de diferente coloración formando una imagen que parece representar una de las deidades de la antigua cultura ibérica (una diosa sedente, quizá la fenicia Astarté) rodeada de varios animales entre ellos un lobo, que es el animal más representativo de la mitología ibérica, aunque la falta de otros elementos que formaban parte del mosaico original dificulta la interpretación del conjunto que se considera uno de los solados con figuras más antiguos de cuantos han aparecido en el arco mediterráneo. En agosto de 2006 se anunció la incorporación al museo, como una sala más, de la necrópolis ibérica, situada a pocos metros del local museístico.