Fachada principal de Multicines Odeón Cuenca, en la Plaza del Cinematógrafo |
Dos días después de que el emblemático Teatro-Cine Xúcar echara definitivamente el cierre, se inauguraba el primer complejo de salas (multicines) en la provincia, construido sobre unos terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Cuenca, formando una placeta a la que oportunamente se bautizó como Plaza del Cinematógrafo. Con el asesoramiento personal de Gonzalo Pelayo, la primera opción para que la ciudad no se quedara sin cine fue remodelar el antiguo local del Avenida (propiedad de Cáritas) y hacer tres salas adaptadas a los nuevos tiempos; afortunadamente el empresario Enrique González Macho decidió apostar por la ciudad levantando un nuevo edificio mucho más funcional, con capacidad total superior a mil butacas repartidas en cinco salas, y que supusieron una inversión de 313 millones de pesetas. El viernes 18 de diciembre de 1992 los proyectores se iluminaron por primera vez con el estreno simultáneo en las cinco salas de Una estación de paso, de Gracia Querejeta. Los años siguientes vivieron su época dorada, con una asistencia media mensual que superaba los veinte mil espectadores, con un punto de inflexión marcado por el estreno, en enero de 1998, de Titanic (James Cameron, 1997), que permaneció en cartel 96 días consecutivos, superando la cifra de 24.800 entradas vendidas, lo que estadísticamente supone que la mitad de la población de la ciudad pasó por taquilla. La empresa, propietaria de los cines Renoir en Madrid, intentó combinar los títulos más comerciales, que por otra parte conformaban el grueso de la programación, con el cine independiente mediante la puesta en marcha de una iniciativa bautizada como “La pequeña sala de las grandes películas”. Nada hacía prever que la crisis económica se llevaría por delante los emblemáticos Multicines Cuenca, obligados a cerrar sus puertas, antes de cumplir dos decenios, el día 9 de mayo de 2012, tras varios años sufriendo una pérdida constante de espectadores.
Al abandonar la actividad, revirtieron al consistorio conquense el terreno y el edificio, que continuó abriendo para las habituales sesiones semanales del Cineclub Chaplin, acomodado cada miércoles en la sala 5 del complejo. Casi dos años después el Ayuntamiento realiza una convocatoria pública para contratar la gestión de los cines, que fue adjudicada a JJ Bero SL, empresa sevillana dirigida por Luis Carlos Millán López. Lo primero que tuvo que hacer fue sustituir los proyectores tradicionales de celuloide por la moderna técnica de proyección digital. Con el nuevo sello comercial de Multicines Odeón Cuenca empezaron su nueva andadura el viernes 7 de marzo de 2014; día de reestreno que nos regaló la proyección de dos documentales de referencia para la ciudad: Cuenca (Carlos Saura, 1958) y Colgados de un sueño (Antonio Pérez Molero, 2012).
En marzo de 2020 paraliza las proyecciones a causa del decreto de Estado de Alarma por la pandemia de covid-19 y, aunque reabre de forma efímera el viernes 26 de junio, vuelve a cerrar sus puertas, por falta de público, el 27 de julio de 2020. Durante esos periodos alternativos el local continuó funcionando semanalmente para acoger la sesión del Cineclub Chaplin, hasta que la empresa decidió volver a retomar la actividad.
Con la llegada del tercer milenio, Cuenca se incorpora a la modernidad comercial inaugurando un gran centro denominado El Mirador en noviembre de 2002, que alberga ocho modernas salas de cine con capacidad total para 1183 espectadores. La empresa valenciana Ábaco, creada en 1991, se encarga de la gestión, y tras equipar las salas rápidamente para no desaprovechar el periodo navideño, consigue que los proyectores empiecen a funcionar el día 23 de diciembre, dejando claro desde el primer día su apuesta por el cine más comercial, preferentemente norteamericano y dirigido a públicos del ámbito juvenil e infantil preferentemente; incluso comenzaron programando sesiones de madrugada y matinales los domingos, pronto desechadas ante la escasa respuesta del público. La irrupción de internet en los hábitos de ocio, unida al incremento en el precio de las entradas, provoca una reducción de espectadores que lleva a Ábaco, que llegó a ser el primer grupo exhibidor de España por número de salas (con 42 complejos, más de 450 pantallas y 1200 empleados), a declarar suspensión de pagos en septiembre de 2007 y concurso de acreedores cuatro años después, cuando las salas de Cuenca pasan a ser gestionadas por el administrador concursal. Finalmente, en mayo de 2015, son transferidos a Odeón, la misma empresa que ya gestionaba los Multicines Cuenca, tras un final agónico engrosado con la desaparición del celuloide como soporte de proyección y la implantación del formato digital.
De esta forma, la misma empresa, JJBero, pasa a tener la exclusiva de exhibición cinematográfica en Cuenca, al gestionar simultáneamente los dos complejos.
Referencias: Pepe Alfaro, Cuenca en las pantallas. Diccionario
de Cine. Cuenca, 2021; Cineclub Chaplin, pp. 14 y 138.