BANDA DE MÚSICA DE CUENCA

 


La Banda de Música de Cuenca, dirigida por Lucio Navarro, desfila por una solitaria calle de la ciudad

La más antigua Banda de Música de cuantas actúan en la provincia empezó su actividad en el año 1897, con el carácter de entidad municipal promovida y sostenida por el Ayuntamiento de Cuenca. El precedente de su formación aparece mediante un acuerdo del año 1880, siendo alcalde Santos López, que el 13 de septiembre presentó a la Comisión Municipal la propuesta (aceptada por todos) de crear una academia de música, en la que un profesor, que recibiría una retribución anual de 750 pesetas, sería el encargado de impartir los conocimientos suficientes de solfeo e interpretación de todos los instrumentos con el propósito de poder formar una charanga que pusiera el necesario y alegre toque musical en las celebraciones festivas de la ciudad. Se presentaron 136 aspirantes y entre ellos el primer director de la academia, Julián Lozano Villalbilla, eligió a los integrantes, pero este primer intento fue un fracaso, como reconoció la corporación en 1883, al cesar al maestro por “no haber respondido satisfactoriamente a los propósitos que animaron a esta Municipalidad a establecerla” y de esa manera se frustró el intento a las primeras de cambio.

Diez años más tarde, en la sesión municipal del 10-10-1891, el concejal señor Merchante propuso "la necesidad de crear una banda municipal de música" y el Ayuntamiento tomó el acuerdo de comisionar a cuatro de sus concejales para que estudiaran y propusieran las bases sobre su organización. En la sesión del 22 de noviembre se acordó señalar el sueldo de 1.500 pesetas anuales al Profesor de la Banda y convocar la oportuna oposición para cubrirla [AMC, leg. 1703]. Se presentaron dos candidatos que fueron severamente juzgados por su falta de idoneidad, quedando vacante el puesto y de esa manera el segundo intentó también quedó frustrado.

Hay que esperar a que llegue el 16-12-1895 para que el alcalde, Santos Fontana Arrueta, proponga al Ayuntamiento la creación de una Banda Municipal de Música, intención aceptada por el pleno de la corporación que aprobó una dotación de 6.000 pesetas para cubrir los gastos derivados de la implantación del grupo musical. De inmediato, se puso en marcha un concurso público para proveer la plaza, con sueldo de 1.500 pesetas anuales al que se presentaron como candidatos Valentín Giraud, Emilio Gutiérrez Feliz, Arturo García Agúndez y Nicolás Cabañas Palomo (que en ese momento tenía 25 años de edad). El 20 de abril de 1896 se reunió el pleno municipal que decidió, por unanimidad, elegir a García Agúndez como primer director de la Banda [AMC, leg. 1868, exp. 6, doc. 9]. El 27 de julio por la noche comenzaron las clases, quedando cerrada la matrícula salvo que apareciera algún alumno con conocimientos musicales. Las clases preparatorias incluía las enseñanzas de solfeo, la instrumentación y también ensayos para saber desfilar de manera ordenada, lo que hacían los aspirantes en algunos de los caminos inmediatos a la ciudad.

La presentación pública de la nueva Banda de Música tuvo lugar el 15 de abril de 1897, día de jueves santo, actuando por primera vez tras los oficios religiosos celebrados en la catedral bajo la presidencia del obispo Pelayo González Conde. Al parecer, hubo satisfacción popular generalizada, como se recoge en el acuerdo del pleno municipal, del 19-04-1897,  en que el Ayuntamiento acuerda manifestar al director de la Banda de Música y a los propios músicos que "ha visto con satisfacción cómo han respondido a los gastos y sacrificios del municipio"..."demostrando en tan corto espacio de tiempo las aptitudes, celo y aplicación de todos" acompañando las procesiones de Semana Santa.

Ese verano, la Banda de Música empezó a ofrecer conciertos en los paseos de la ciudad (Plaza Mayor, de Cánovas y de San Francisco) a lo que en otoño se añadió el Paseo de San Fernando, cuando el tiempo lo permitiera invitando a la Diputación a hacer lo propio con la Banda de Beneficencia, alternándose ambas en estos conciertos otoñales. Y al llegar el día de Santa Cecilia ofreció igualmente un concierto. Como prueba de que la idea había cuajado, el 25 de septiembre de 1897 acordó el Ayuntamiento aprobar el Reglamento de la Academia de Música y Banda Municipal de Cuenca [AMC, leg. 1931, exp. 25]

El 22 de enero de 1898, la corporación autorizó a la Banda para que asistiera a la inauguración de la luz eléctrica en Tarancón, siendo ésta la primera salida fuera de Cuenca que realizó la agrupación. Como resultado de este primer viaje, los concejales Basiliso López, Santos Fontana y Victoriano Horcajada propusieron a sus compañeros de corporación un voto de gracias a los músicos "por su buen comportamiento", señalando que no se había producido "nota discordante, cumpliendo todos y cada uno de los músicos con su cometido tan fielmente que han dejado a gran altura la instrucción artística y disciplina de la repetida Banda" [AMC, leg. 1951, exp. 4].

A pesar de tan excelentes augurios y sin que hubiera anuncio de dificultades, en la sesión corporativa del 17 de octubre de 1898 se decidió abrir expediente suspendiendo de empleo al director de la Banda medida que estuvo en vigor hasta el día 29 sin que en ninguno de los documentos municipales se haga constar los motivos de esta decisión, que quizá se pueden adivinar por una decisión posterior, la del 14 de noviembre, en la que se aprobó por unanimidad el Reglamento de régimen interior de la Banda que establece en su artículo primero que “Todos los individuos que pertenezcan a la Banda Municipal tendrán la obligación de asistir a los ensayos tanto parciales como generales que la misma verifique” lo que puede hacer suponer que no se estaba aplicando todo el rigor necesario en el cumplimiento de esta obligación y por ello se regulaba un sistema de multas y sanciones.

Esta situación debió ser un antecedente de la crisis llamada a estallar de pleno en el año 1900, cuando un numeroso grupo de músicos (se pueden contar 34 firmas) presenta al Ayuntamiento un escrito en el que se rebelan claramente contra el director, pero la decisión municipal fue abrir un expediente informativo para estudiar los hechos. Aunque no hay documentación suficiente para seguir el hilo de este conflicto sí conocemos la conclusión del caso: el 18 de marzo de 1901 el Ayuntamiento decidió llevar a cabo la reorganización de la Banda, seguida de una medida aún más radical: el 22 de julio se acordó disolverla junto con la Academia, cesando al director y a todos los empleados.

La reorganización fue rápida: apenas un año más tarde, el 18 de julio de 1902 fue nombrado director Casimiro Rubio y una semana más tarde se abría el plazo para que los interesados pudieran apuntarse a la nueva Banda. Tras la muerte de Casimiro Rubio en 1915 se nombró para sustituirle interinamente a su hijo, Rafael Rubio Santacruz, quien ya antes lo había hecho “a satisfacción del público y de los músicos durante el mes que estuvo enfermo aquel, poseyendo conocimientos por más de diez y seis años de estudios”, situación que fue ratificada por acuerdo municipal del 07-04-1915, concediéndole la plaza en propiedad, con el sueldo anual de 1.500 pesetas [AMC, leg. 2252-3, exp. 1].