En el arco nororiental de la provincia de
Cuenca, al amparo y protección del poderoso castillo de Beteta, surgió el
pequeño pueblo de Lagunaseca (apenas un centenar de habitantes en este tramo
inicial del siglo XXI) que se encuentra ubicado en el seno de un macizo serrano
de topografía ciertamente encrespada, en la que fácilmente se encuentran
altitudes superiores a 1.300 metros, surcada por multitud de corrientes de
agua, casi todas ellas orientadas en forma tal que su objetivo es alcanzar el
cauce del río Cuervo. Son arroyos, vallejos, barrancos y manantiales empeñados
en producir al unísono la gran canción del agua, símbolo de vida y energía.
En el corazón de ese complejo natural se
encuentra el paraje El Sabinarejo y en él tres torcas: la de Miguel Orea, orca, la de las Cabras y la Larga, junto con otra menor, El Hoyazo, señaladas y
protegidas como un enclave de alta singularidad geomorfológica en el complejo
cárstico que define la esencia de la Serranía de Cuenca. No se trata de un
espacio excesivamente amplio: apenas
El paraje se localiza al SO del pueblo, a escasos metros del casco urbano, donde es posible
apreciar la presencia de una dotación de hoyos circulares, de no muy grandes
dimensiones, en cuyo fondo, gracias a la humedad, se han formado amables
praderas e incluso alguna laguna estacional en el que figuran depresiones
cerradas y otras morfologías kársticas de menor escala, como lapiaces en
surcos, que han podido desarrollarse aprovechando las circunstancias favorables
derivadas de las formaciones jurásicas que afloran en este sector de
Hablamos del periodo mesozoico, el
secundario, a cuyos pliegues y movimientos corresponden los materiales de esta
zona, pacientemente erosionados por el agua para dar lugar a la aparición de
depresiones cerradas, lapiaces en surcos y otros elementos ya conocidos por su
aparición en otros lugares serranos pero que aquí se concretan y sintetizan en
las torcas, ilustradas además con formaciones botánicas muy importantes, como comunidades rupícolas adaptadas a vivir en fisuras,
grietas y oquedades en los roquedos calizos que forman las paredes de las
torcas sin que falte la presencia de la siempre querida
sabina albar, felizmente salvada de perecer y cuya presencia en los altos
montes conquenses viene a representar un estímulo de confianza en la
sensibilidad del ser humano, pese a algunos ejemplos preocupantes.
La importancia de las torcas de Lagunaseca se debe, fundamentalmente, a sus
dimensiones, singularidad y representatividad como modelo, así como la
información que proporcionan a la hora de interpretar la evolución geológica de
la zona. La formación procede de la descomposición interior de calizas, con su
posterior desploma para dar lugar a la apertura del gran vaso contenedor de
agua.
En el aspecto botánico, aparte la ya señalada presencia de la sabina albar,
dominante en el paisaje de la zona, aparecen comunidades rupícolas adaptadas a
vivir en fisuras, grietas y oquedades en los roquedos calizos que forman las
paredes de las torcas. También destaca en las zonas más umbrías la presencia de
hacer monspessulanum, corylus avellana y
prununs mahaleb, todas ellas especies protegidas de interés especial.
La presencia animal cataloga ejemplares de gato montés y un amplio
repertorio de aves vinculadas con el soporte forestal, como águila calzada y
chotacabras gris.
En el entorno de las torcas de Lagunaseca la presencia de
animales autóctonos, algunos ciertamente raros e incluso en peligro de
extinción, viene a enriquecer la personalidad de este paraje. Ahí se encuentra
el cada vez más raro gato montés y las también ya casi exóticas aves águila
calzada y chotacabra gris, tan vinculadas a las mayores espesuras de la
cubierta vegetal.
Por acuerdo del Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha de 02-12-2003, Decreto
310/2003, Las Torcas de Lagunaseca recibieron la declaración de monumento
natural, reconociéndose así que se trata de un enclave de alta singularidad
geomorfológica dentro del complejo kárstico de la serranía de Cuenca. Antes
de esa decisión, las torcas de Lagunaseca estaban ya incluidas en el catálogo
de hábitats de protección especial creado por
