PARQUE NATURAL DEL ALTO TAJO

  


En sus inicios, el Tajo es apenas un riachuelo de aguas limpias y claras

Por alguna de esas razones misteriosas que con relativa frecuencia se da entre los seres humanos, sin que haya ninguna explicación razonable para comprenderlo, hay una tendencia muy acusada, entre escritores de libros, periodistas y comentarista en general, incluso en la literatura oficial de la Junta de Comunidades, a considerar que el rio Tajo y el parque natural del Alto Tajo son cuestiones exclusivas de la provincia de Guadalajara, que se encuentra ciertamente en la margen derecha del río, con olvido manifiesto de que también existe una margen izquierda, y esa corresponde a la provincia de Cuenca, que no se cita en los mencionados textos. A ello contribuye el llamativo desinterés de las propias instituciones de Cuenca, encabezadas por su Diputación, que actúan como si, en efecto, el parque y el río no existieran en este ámbito territorial.

La Ley 1/2000 de la Comunidad Autónoma de Castilla-La Mancha, de 6 de abril,  declaró el Parque Natural del Alto Tajo. (D.O.C.M. nº43, de 5/5/00) y de esa manera estableció una norma reguladora de protección para un amplio espacio en el que se incluye la cabecera del Alto Tajo (incluyendo el monumento natural del Río Cuervo) con montes procedentes de los municipios de Cuenca (Veguillas de Tajo y Sierra de Cuenca, con 6.240 hectáreas) y de Beteta (Dehesa de Belvalle, con (3.535 has).

Situado en el sector meridional del Sistema Ibérico, el parque se encuentra a caballo del segmento suroriental de la provincia de Guadalajara (36 municipios) y la nororiental de la de Cuenca. La protección emitida reconoce la excepcional importancia de la red de hoces fluviales, una de las más extensas de toda la península ibérica, con una gran diversidad geológica, climática y topográfica, a lo que se añade, como valor incuestionable, su excelente grado de conservación, al no haber sido amenazada por ninguno de los peligros habituales en estos casos, sean industriales, redes de comunicación o ambientales.

El proyecto de declaración suscitó, desde el comienzo, una amplia oposición en toda la zona. Al fin, el DOCM publicó el 7 de agosto de 1998 el documento de exposición a información pública del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Alto Tajo. Sin embargo, la reacción inmediata de los pueblos de la zona controlados en su mayoría por el PP fue la de abierta oposición al plan, mediante pretextos basados en una previsible ruina de la comarca por impedir la realización de operaciones que ellos consideran productivas y por ser una actuación dirigida desde la Junta sin haber buscado el consenso. Por el contrario, los grupos ecologistas se manifestaron abiertamente a favor.


Cerca del nacimiento del río, el Monumento al Padre Tajo simboliza a las tres provincias que confluyen en la cabecera, Cuenca, Guadalajara y Teruel

El proyecto definitivo de lo que técnicamente se denomina Plan de Ordenación de los Recursos Naturales incluye una superficie de 105.721 hectáreas que forman el Parque Natural del Alto Tajo y otra de 1.709 has. del Monumento Natural del Río Cuervo, además de una pequeña zona de 11 has. como Reserva Natural para la flora de los prados húmedos de Torremocha del Pinar. Todo ello aparece rodeado de una zona periférica de protección, en la que se establecen ciertas limitaciones. Finalmente, las Cortes de Castilla-La Mancha aprobaron el 6 de abril de 2000 la declaración del Parque Natural del Alto Tajo, mediante la Ley 1/2000.

El propósito del Plan que regula el parque natural es respetar y mantener las actividades agrícolas y ganaderas que se han desarrollado tradicionalmente en la zona, así como los aprovechamientos forestales, caza, pesca, recogida de hongos y la construcción sobre suelo urbanizable de acuerdo con la normativa de cada municipio. En cambio, sí se establecen severas regulaciones en otras actividades que se vienen caracterizando por un amplio descontrol (sobre todo las de orden turístico) y cuyo ejercicio suponen un serio peligro para la supervivencia de la flora y la fauna del paraje. Las acampadas libres, la recolección de especies naturales, actividades como la espeleología, la escalada o el barranquismo, quedan reguladas en la norma. Del mismo modo es preciso controlar administrativamente actuaciones como la construcción de minicentrales eléctricas, aprovechamiento de aguas minerales, tendidos eléctricos, vertederos, escombreras, introducción de nuevas especies vegetales o animales, competiciones deportivas, etc.

El Alto Tajo constituye un sistema de hoces fluviales de gran interés, en el que destacan tanto la belleza y variedad de las estructuras morfológicas como la alta calidad de las aguas. La importancia ecológica del paraje se concreta en la existencia de 125 lugares de interés geomorfológico, además de la riqueza y variedad de su flora y fauna, todo ello en un excelente grado de conservación, constituyendo uno de los elementos mas importantes de la biodiversidad en Castilla-La Mancha. El río forma el límite natural entre las provincias de Cuenca y Guadalajara, separadas ambas (a la vez que comunicadas), por el puente del Martinete. Hasta ese lugar, a más de 120 kilómetros de distancia de la capital, llega el territorio municipal de Cuenca, una parte del cual, como señalamos aquí, figura incluido en el parque natural, contribuyendo a enriquecer la belleza de unos parajes ciertamente impresionantes. Se ha calculado que la población total incluida en el territorio es de unas 5.000 personas, cuyos intereses, claramente vinculados con la actividad agraria, ganadera y maderera y el turismo deben quedar a salvo.

El paisaje es de una enorme pureza natural, apenas alterado por la presencia de pequeños pueblos en sus inmediaciones o por las actividades económicas que tradicionalmente se vienen desarrollando. El factor morfológico predominante es el de los abruptos cortados formados por el río al atravesar la estructura rocosa para dar lugar a una apasionante red de hoces en cuyas laderas surgen incontables formas rocosas singulares, como cuchillos, agujas, monolitos, festones y mogotes, sobre rocas calizas grisáceas y ocre y areniscas rojizas. Con ellas conviven las parameras ocupadas por extensos sabinares. La altitud y situación del parque influyen de manera decisiva en el clima, caracterizado por temperaturas frescas y un sistema moderado de precipitaciones, ya que la pluviometría es, en general, escasa. Por su imbricación en la cordillera ibérica, presenta las características geográficas propias, pero también se aprecian microformas exclusivas, como hoces, cañones y terrazas junto con formaciones singulares de ladera: cuchillos, agujas y monolitos.


Un potente roquedo protege la formación natural por la que discurre el joven río.

El río Tajo es el cauce fluvial más destacado, pero no el único, sino que a partir de él se organiza un complejo sistema fluvial, en el que destacan los ríos Cabrillas, Bullones, Gallo, Arandilla, Salado, Ablanquejo, Hoceseca y Tajuelo. Esta red marca de manera destacada las características geográficas y paisajísticas del parque natural y condiciona los demás elementos que estamos citando. En conjunto, el nivel de conservación de las aguas y las hoces es muy bueno.

Los cortados rocosos de las hoces fluviales son lugares excelentes para el acomodo vivencial de numerosas poblaciones de rapaces rupícolas. El espacio delimitado como parque natural contabilizaba en el momento de comenzar el proyecto 16 parejas de águila real, 5 de búho real, 15 de alimoche y cantidades importantes de buitre leonado, águila perdicera, águila culebrera, halcón peregrino, cernícalo vulgar, gavilán, martín pescador y mirlo acuático, además de ejemplares numerosos de nutria, jineta, rejón, gato montés, turón, comadreja y, naturalmente, todos los incluidos en el parque de El Hosquillo (ciervo, corzo, gamo), sin olvidar la trucha, que es el rey de los ríos serranos, conviviendo con bogas y barbos, sin que falten, aunque su presencia es excepcional, el cangrejo de río serrano, cuya existencia se encuentra en trance regresivo. En las masas boscosas se encuentran poblaciones de rapaces forestales y otras pequeñas aves. Hay especies endémicas de la península ibérica, como el sapillo pintojo ibérico, eslizón ibérico, topo ibérico, etc. y en cuanto a los peces, barbo común, boga de río, cacho, bermejuela, calandino y lamprehuela. Las aves son las mejor representadas en este microhábitat pero hay también reptiles como la salamanquesa común, lagartija, culebra, lagarto ocelado y la víbora hocicuda. Igualmente es muy notable la presencia de invertebrados vinculados a los pinares y sabinares, como las espectaculares mariposas parnassius apollo y graellsia isabelae. En total, han podido ser censadas 199 especies de animales, de las que 123 son aves, 42 mamíferos, 15 reptiles y 9 anfibios con 10 peces.

En el aspecto botánico se encuentran importantes ejemplos de bosques de tilos, arces y avellanos, junto con pinares de laricio, rodeno, carrasco y silvestre, sabinares, encinares, quejigares y rebollares y algún robledal, sin olvidar el acebo, cuyo valor emblemático es considerable. El individuo dominante es el pino silvestre, junto con las especies laricio, resinero y carrasco, que protegen, en las zonas inferiores, a las encinas y los melojos, mientras que en las zonas calizas es magnífica la presencia de la sabina albar.

El bosque de ribera  se organiza mediante estrechas masas vegetales en las inmediaciones de las corrientes fluviales, formándose en especial con álamos negros, temblones, sauces, olmos, tilos, avellanos, aligustres y abedules. En el parque se localizan también numerosas especies que aprovechan la presencia de salinas, turberas, charcas, lagunas y roquedos para ocupar sus últimos refugios; algunas de ellas se encuentran en peligro de extinción, como la atropa baetica y el delphinium fissum.

En el apartado de arbustos y matorrales hay que mencionar la presencia de agracejo, boj, brezo, espliego, rosal silvestre, gayuba. La flora es muy diversa y rica, presentando numerosos enclaves con endemismos o rarezas; se estima que el catálogo alcanzará una cifra cercana a 1.500 especies.


Pronto el Tajo toma forma y emprende el vigoroso camino que le llevará hasta las aguas del Atlántico, en Lisboa

Existen cinco enclaves singulares comprendidos en el ámbito del parque natural: el nacimiento del río Cuervo, las lagunas de Taravilla y Valtablado y las salinas de Armallá y Saelices.

En el perímetro del parque natural los pueblos son pequeños, acogedores, con valiosos ejemplos en casi todos ellos de la arquitectura rural serrana de carácter tradicional, aunque la modernización de las estructuras urbanas y la influencia del turismo ha afectado algunos de esos valores. En la provincia de Cuenca, estos pueblos son Beteta, Masegosa, El Tobar, Lagunaseca y Santa María del Val.

En el terreno económico, los principales problemas surgen de la presencia y explotación de varias minas de caolín que por su forma de trabajar influyen negativamente en el paisaje y cuya permanencia ha sido autorizada para las ya existentes, aunque las nuevas quedan condicionadas a un informe previo sobre su impacto ambiental. Otro factor conflictivo son las minicentrales hidráulicas, cuya proliferación podría afectar al desarrollo normal de la corriente del río además de ser una frontera para la vida de las especies acuáticas.

Toda la superficie delimitada por el parque natural está incluida en la propuesta de Lugares que integran la Red Natura 2000 como Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA).

Referencias: María José González Amuchastegui, “Parameras de Molina y el Cañón del Alto Tajo”. Guía de los Espacios naturales de Castilla-La Mancha, Toledo, 1991; Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, pp. 201-222 / José Luis Muñoz, “Vindicación del Alto Tajo (y otros sitios)”. La Tribuna de Cuenca, 11-07-2024, p. 24.