NACIMIENTO DEL RÍO CUERVO

 


Paraje natural de extraordinaria belleza (conocido históricamente como Rincón del Cuervo, aunque se ha impuesto la denominación turística), formado en torno a la serie de cascadas que forma el río apenas unos 200 metros después de su manantial inicial. Se encuentra en terrenos que corresponden al término municipal de Cuenca, aunque a sólo 3 kilómetros de La Vega del Codorno; el manantial surge a 1.510 metros de altitud, al NO del cerro de San Felipe, en la Muela de San Juan. La surgencia natural, muy abundante, aflora en una grieta entre dos grandes bloques de piedras. Inmediatamente adquiere un curso muy vivo, deslizándose por la pequeña meseta próxima al nacimiento y seguida se precipita por unas grandes paredes rocosas verticales, hay un gran farallón rocoso que salvar y el agua del río, todavía tímida, se deja resbalar por él formando en un sitio amable cascada, en otro hilillos como finas cortinas, aquí pequeños embalses o en amplia cascada si es fuerte la corriente de agua dando lugar, en conjunto, un rincón de enorme belleza, que la iniciativa humana ha adaptado para disfrute de todos. La humedad milenaria ha elaborado sobre la roca una gran capa de musgo, cuyo verdor contribuye a enriquecer el atractivo del lugar, dejando entrever por detrás del agua algunas covachas de misterioso atractivo. El espectáculo alcanza unos matices sorprendentes cuando en invierno bajan las temperaturas y el agua se congela, dando lugar a espectaculares estatalactitas de hielo.

Aunque todo el enclave formado por el Nacimiento del Río Cuervo se encuentra sometido a una considerable presión humana, con actitudes que no siempre son las deseables y que han derivado en ocasionales situaciones de riesgo, aún es posible encontrar valores estrictamente vinculados con la naturaleza, sobre todo en las zonas alejadas de la masificación y de los siempre incómodos vehículos a motor. Basta alejarse un poco de estos sitios para poder disfrutar de un auténtico y variado paisaje natural. Hay que tener en cuenta que, por su ubicación en un espacio bastante cerrado y protegido por las altas montañas que lo rodean, aquí tiene lugar la formación de un microclima continental húmedo en el que se producen circunstancias singulares.

En sus proximidades abunda la vegetación de alta montaña, con esbeltos pinos albares (pinus sylvestris) y laricios (pinus nigra), y matorrales de enebros, espinos, bojes, y zarzas, entre otros elementos naturales, como la sabina rastrera que se puede ver en las zonas menos expuestas a la presión popular. También aparecen importantes bosques relícticos eurosiberianos con acebos, tejos, tilos, avellanos y arces negros; comunidades rupícolas y turberas y prados húmedos, junto con una valiosa riqueza florística formada por la comunidad de orquídeas, presente con, al menos, 19 especies.

En el paraje, una vez lejos de la zona de las cascadas, se pueden avistar comunidades de aves, tanto ligadas al ecosistema forestal (gavilán, azor, águila culebrera, etc) como a los márgenes del río (lavandera cascadeña, mirlo acuático, etc.) y numerosos mamíferos menores como la ardilla roja, musgaño de cabrera y gato montés, entre otros. Se ha reconocido un apreciable valor de conservación de la fauna troglodita (murciélagos) y de mariposas, pudiendo encontrar varias especies protegidas: Graellsia isabellaeParnasius apolloErebia zapateri… Por otro lado, las aguas del río constituyen una importante  reserva de fauna ligada a sus aguas como la trucha, libélulas, moluscos, etc.


En invierno, las cascadas heladas proporcionan una imagen espectacular

Se han dispuesto fuentes y barbacoas, aunque el uso de estas se encuentra muy condicionado por el riesgo de incendios forestales además de varios algunos restaurantes que en los últimos años están ayudando a mejorar el servicio a los visitantes. En el espacio destinado a aparcamiento hay una gran fuente de piedra, de la que salen tres caños que vierten un pilón longitudinal.

Monumento Natural, declarado oficialmente por acuerdo del Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha del 30 de noviembre de 1999, dentro de las disposiciones generales contenidas en el Plan de Ordenación de Recursos Naturales del Alto Tajo. El espacio protegido ocupa una superficie de 1079 hectáreas, todas ellas dentro del término municipal de Cuenca.

Referencias: Miguel Ángel Guerra, El río Cuervo. Fuentes y manantiales de la Serranía conquense. Cuenca, 2000; Diputación Provincial / José Luis Muñoz, “Alegre canción del agua”. La Tribuna de Cuenca (A salto de mata), 18-02-2017, p. 5