Talayuelas. Humedal
natural ayudado por la acción humana al bloquear la salida de las aguas y que
tiene alrededor abundante vegetación hidrófila. El acceso al paraje se hace
desde la
carretera nacional N-330, entre Talayuelas y Casillas de Ranera; a la altura
del kilómetro 223 sale a la izquierda una senda que en seguida se divide en
tres ramales; por cualquiera de ellos se llega a la laguna, aunque es
recomendable el central. A una distancia de unos
Se trata de
una laguna de origen endorreico y aguas permanentes que proceden de
escorrentías y aportaciones freáticas, importante por sus particularidades
hidroquímicas y geomorfológicas, que sirve de asiento a una valiosa población
vegetal y animal. El nivel de las aguas es variable, en función de los aportes
recibidos, si bien su recarga es muy rápida. Los geólogos valoran de manera
destacada la presencia de materiales del triásico que aparecen en los
alrededores de la laguna, al considerar que este afloramiento es uno de los más
importantes de la provincia de Cuenca. Son depósitos de arena de origen eólico
y color rojo intenso, de contenido fundamentalmente cuarcífero que ha podido
ser fijado por la abundante vegetación del entorno. En el lugar se conoce esta
formación como Plaza de Toros, constituida por un amplio entramado de
desfiladeros que originan una gran variedad paisajística.
La laguna se sitúa al sur de los relieves
de estos materiales triásicos localizados en el paraje Solana de
La flora y la fauna del entorno se
encuentran condicionadas por la evolución del nivel de las aguas. La vegetación
sumergida se forma por praderas de carófitos en las que se encuentran, entre
otros, ejemplares muy valiosos de nitella
flexilis, chara fragilis y chara
vulgaris; sobre ellas aparecen otras formaciones de plantas que presentan
parte de sus sistema foliar sumergido y otra parte flotando en superficie (ranunculus peltatus, ranunculus
trichophyllus, polygonum amphibium). La vegetación emergente en la ribera
de la laguna está formada esencialmente por el junco de laguna (scirpus lacustris) a la que acompañan
otras comunidades de menor importancia. Al norte de la laguna se encuentra un
pinar sobre suelo arenoso al que se concede un gran valor florístico.
Como se explica en el documento que sirvió
de base para la declaración protectora, la laguna de Talayuelas actúa como una
isla de diversidad biológica, de la que depende un gran número de especies
animales, entre ellas aves que la utilizan para avituallamiento y nidificación,
como ocurre, en este último caso, con el zampullín chico, el ánade real, el
rascón común, la polla de agua y la focha común; utilizan el paraje para la
invernada anual la garza real y el pato cuchara entre otras especies, sin olvidar
el grupo de paseriformes que nidifican en los pastizales inmediatos. Por otro
lado, la riqueza de la vegetación subacuática favorece la presencia de anfibios
y reptiles, destacando la presencia del gallipato, cuya población no es muy
abundante en la provincia pero que sí mantiene un nivel de importancia en esta
laguna. Por lo que se refiere a la comunidad zooplanctónica, destaca la
presencia del endemismo ibérico branchipus
cortesi y de otras especies de distribución muy limitada, como el copépodo mixodiaptuous laciniatus atlantis, el
rotífero rhinoglena frontales y el
ostrácoco tonnacypris lutaria. En el
entorno de la laguna se pueden encontrar anfibios y reptiles propios de
Por todo ello la laguna de Talayuelas fue propuesta por el
gobierno español como lugar de interés comunitario dentro del espacio Sierras
de Talayuelas y Aliaguilla y declarada microrreserva natural por Decreto
17/2003, de 04-02-2003, de

