HOCES DEL CABRIEL

 

Paraje declarado reserva natural por su alto valor ecológico por Real Decreto 161/1995, de 17 de octubre, que delimita un espacio de 1.662 hectáreas incluidas en la red de áreas protegidas de Castilla-La Mancha. La reserva se sitúa al sur del embalse de Contreras, en la margen derecha del río Cabriel, dentro de los términos de Minglanilla e Iniesta, que corresponden a la provincia de Cuenca, mientras que la ribera izquierda forma parte de la provincia de Valencia. Como se dice en el texto de la declaración, se trata de un “mosaico geológico y vegetal prácticamente inalterado y aislado, de fuete contraste con su entorno” y que por sus propias características naturales constituye un hábitat esencial para muchas especies amenazadas. La Reserva Natural de las Hoces del Cabriel fue declarada Reserva de la Biosfera por acuerdo de la Unesco el 19 de junio de 2019. El acceso se puede realizar por carretera desde Minglanilla, tomando en este pueblo la antigua N-III en dirección a Valencia; al llegar a las inmediaciones del embalse de Contreras, un indicador señala a la derecha la salida hacia la Venta de Contreras y en este punto se inicia el camino hacia las Hoces, que aún se puede realizar en coche durante un par de kilómetros, antes de llegar a la zona de aparcamiento desde donde es preciso seguir a pie.

        Nace Cabriel en los Montes Universales, muy cerca de donde también tiene su origen el Júcar y en seguida entra en la provincia de Cuenca, que cruza de norte a sur por su parte más oriental. Durante todo su trayecto es río rumoroso y bravío, que forma magníficos paisajes. Ninguno tanto como cuando se dispone a salir de Cuenca y entrar en Valencia. Entonces el Cabriel rinde a la naturaleza un último homenaje, se encrespa y enciende para formar las más hermosas hoces que jamás pudiera imaginarse. Paredes abruptas, crestas rocosas, vegetación generosa y, en el fondo, el río, limpio y alegre, protegido por los seres humanos, formando tres espacios singulares, Los Cuchillos, Las Hoces y el Valle de Fonseca, que dentro del conjunto forman a su vez unidades paisajísticas de personalidad específica propia.


En Los Cuchillos se da lugar a la formación de espectaculares figuras rocosas 

      En Los Cuchillos o Cuchillares se advierten espectaculares agujas de piedra, de diferentes altitudes, formadas por calizas y dolomías que se intercalan con margas areniscas y arcillas, para dar forma a un paisaje de gran belleza y originalidad, escasamente frecuente en nuestra Serranía. En el Valle de Fonseca, la erosión ha dado forma a una gran oquedad rodeada por una serie de paredes verticales de arena. Este es el último sector de paraje que en él se abre para dar forma a un amplio valle de generosa agricultura.

     Por lo que se refiere a las Hoces, se trata de una formación típica de la Serranía de Cuenca, resultado de la profunda erosión llevada a cabo por el río Cabriel, hasta dar lugar a un profundísimo tajo excavado abruptamente sobre el macizo rocoso por el que discurre. Como el proceso erosionador viene actuando desde hace millones de años sobre las laderas de la roca excavada, se han producido incontables desprendimientos de rocas que aparecen depositadas en los fondos de los abruptos barrancos, con profundidades que en ocasiones llegan a los cien metros.

Nos encontramos ante un mosaico geológico y vegetal que ha conseguido mantenerse en condiciones óptimas sin apenas alteraciones provenientes del exterior, constituyendo así un hábitat natural de primer orden en el que habitan especies de alto valor ecológico. En este extraordinario y bellísimo paisaje aflora una vegetación variada, en la que se combina el bosque mediterráneo, formaciones rupícolas y la de propia de riberas. En el primer caso predomina el pino carrasco con un sotobosque de coscoja, enebro, romero, sabina mora, lentisco, brezo y aliaga. En los escarpes rocosos y laderas de fuerte pendiente aparece una vegetación perfectamente adaptada a las condiciones más duras del soporte, como la globularia repens, fumana ericoides, antirrhinum pulverulentum, sanguisorba minor y otras de pareceido carácter. Por último citamos en tercer lugar las formaciones ribereñas, como choperas, álamo blanco, tarayes, sauces, cañaverales, juncales y carrizales, sin desdeñar el alto valor de las formaciones de garriga y varias especies termófilas.

   Mención expresa merece la fauna, con valiosos ejemplares de nutria, gato montés, murciélago, jabalí, cabra montesa, zorro, gineta, comadreja, turón, garduña, tejón, conejo, erizo, musaraña, etc. Sobrevuelan estos parajes aves vinculadas con terrenos abruptos y severos, como el águila perdicera, el águila real, el halcón peregrino, búho real, etc., junto con otras especies de carácter más íntimo, como la paloma torcaz, el cuco, el búho, la tórtola, la curruca, el herrerillo, el mirlo, el charlo, reptiles de muy variada naturaleza (culebras, lagartos, lagartijas) y anfibios abundantes vinculados como es naturales a las abundantes zonas acuosas del paraje (sapo común, sapillo pintojo, rana).

     Existe un centro de interpretación de la naturaleza en el que se puede obtener información suficiente para un mejor aprovechamiento de la visita a la reserva natural, que solo puede hacerse siguiendo el itinerario marcado, paralelo al río y dentro de unos límites fijados en 100 personas al día.

      Aunque inicialmente el gobierno valenciano se mostró reacio a aplicar igualmente alguna medida de protección a la ribera izquierda del Cabriel, posteriormente reaccionó al comprobar el impacto social y turístico que había tenido la declaración protectora en el sector que corresponde a la provincia de Cuenca y por acuerdo del 17 de junio de 2005 también declaró parque natural el paraje que corresponde a esa Comunidad, que abarca los términos de Requena, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel.


En la reserva aún pueden encontrarse ejemplos de antiguas construcciones vinculadas con la actividad agropecuaria

      Este hermoso y realmente singular paraje natural conoció una situación de peligro cuando en 1994 el ministerio de Fomento, entonces a cargo de José Borrell, planificó la construcción de la nueva autovía A-3 Madrid-Valencia que en una decisión absolutamente insensata pretendió hacer pasar por las Hoces del Cabriel, provocando una airada reacción no solo de los grupos ecologistas sino también del gobierno de Castilla-La Mancha, que mantuvo una oposición tan firme como irreductible, hasta conseguir forzar al ministerio para introducir una variante al proyecto inicial que sigue un trazado paralelo a la antigua carretera nacional N-III por encima de la presa del embalse de Contreras y que obvia el gravísimo daño que se hubiera producido de penetrar en la zona protegida.

Referencias: José Luis Muñoz, “Una sombra protectora para las Hoces del Cabriel”. La Tribuna, 16-10-2016, p. 5, "A sato de mata" /