Paraje declarado
reserva natural por su alto valor ecológico por Real Decreto 161/1995, de 17 de
octubre, que delimita un espacio de
Nace Cabriel en los Montes Universales, muy cerca de donde también tiene su origen el Júcar y en seguida entra en la provincia de Cuenca, que cruza de norte a sur por su parte más oriental. Durante todo su trayecto es río rumoroso y bravío, que forma magníficos paisajes. Ninguno tanto como cuando se dispone a salir de Cuenca y entrar en Valencia. Entonces el Cabriel rinde a la naturaleza un último homenaje, se encrespa y enciende para formar las más hermosas hoces que jamás pudiera imaginarse. Paredes abruptas, crestas rocosas, vegetación generosa y, en el fondo, el río, limpio y alegre, protegido por los seres humanos, formando tres espacios singulares, Los Cuchillos, Las Hoces y el Valle de Fonseca, que dentro del conjunto forman a su vez unidades paisajísticas de personalidad específica propia.
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En Los Cuchillos se da lugar a la formación de espectaculares figuras rocosas |
En Los Cuchillos o Cuchillares se advierten espectaculares agujas de piedra, de diferentes altitudes, formadas por calizas y dolomías que se intercalan con margas areniscas y arcillas, para dar forma a un paisaje de gran belleza y originalidad, escasamente frecuente en nuestra Serranía. En el Valle de Fonseca, la erosión ha dado forma a una gran oquedad rodeada por una serie de paredes verticales de arena. Este es el último sector de paraje que en él se abre para dar forma a un amplio valle de generosa agricultura.
Por lo que se refiere a las Hoces,
se trata de una formación típica de
Nos
encontramos ante un mosaico geológico y vegetal que ha conseguido mantenerse en
condiciones óptimas sin apenas alteraciones provenientes del exterior,
constituyendo así un hábitat natural de primer orden en el que habitan especies
de alto valor ecológico. En este extraordinario y bellísimo paisaje aflora una
vegetación variada, en la que se combina el bosque mediterráneo, formaciones
rupícolas y la de propia de riberas. En el primer caso predomina el pino
carrasco con un sotobosque de coscoja, enebro, romero, sabina mora, lentisco,
brezo y aliaga. En los escarpes rocosos y laderas de fuerte pendiente aparece
una vegetación perfectamente adaptada a las condiciones más duras del soporte,
como la globularia repens, fumana ericoides, antirrhinum pulverulentum,
sanguisorba minor y otras de pareceido carácter. Por último citamos en tercer
lugar las formaciones ribereñas, como choperas, álamo blanco, tarayes, sauces,
cañaverales, juncales y carrizales, sin desdeñar el alto valor de las
formaciones de garriga y varias especies termófilas.
Mención expresa merece la fauna, con valiosos ejemplares de nutria, gato montés, murciélago, jabalí, cabra montesa, zorro, gineta, comadreja, turón, garduña, tejón, conejo, erizo, musaraña, etc. Sobrevuelan estos parajes aves vinculadas con terrenos abruptos y severos, como el águila perdicera, el águila real, el halcón peregrino, búho real, etc., junto con otras especies de carácter más íntimo, como la paloma torcaz, el cuco, el búho, la tórtola, la curruca, el herrerillo, el mirlo, el charlo, reptiles de muy variada naturaleza (culebras, lagartos, lagartijas) y anfibios abundantes vinculados como es naturales a las abundantes zonas acuosas del paraje (sapo común, sapillo pintojo, rana).
Existe un centro de interpretación de la naturaleza en el que se puede obtener información suficiente para un mejor aprovechamiento de la visita a la reserva natural, que solo puede hacerse siguiendo el itinerario marcado, paralelo al río y dentro de unos límites fijados en 100 personas al día.
Aunque inicialmente el gobierno
valenciano se mostró reacio a aplicar igualmente alguna medida de protección a
la ribera izquierda del Cabriel, posteriormente reaccionó al comprobar el
impacto social y turístico que había tenido la declaración protectora en el
sector que corresponde a la provincia de Cuenca y por acuerdo del 17 de junio
de 2005 también declaró parque natural el paraje que corresponde a esa
Comunidad, que abarca los términos de Requena, Venta del Moro y Villargordo del
Cabriel.

En la reserva aún pueden encontrarse ejemplos de antiguas construcciones vinculadas con la actividad agropecuaria
Este hermoso y realmente singular
paraje natural conoció una situación de peligro cuando en 1994 el ministerio de
Fomento, entonces a cargo de José Borrell, planificó la construcción de la
nueva autovía A-3 Madrid-Valencia que en una decisión absolutamente insensata
pretendió hacer pasar por las Hoces del Cabriel, provocando una airada reacción
no solo de los grupos ecologistas sino también del gobierno de Castilla-La
Mancha, que mantuvo una oposición tan firme como irreductible, hasta conseguir
forzar al ministerio para introducir una variante al proyecto inicial que sigue
un trazado paralelo a la antigua carretera nacional N-III por encima de la
presa del embalse de Contreras y que obvia el gravísimo daño que se hubiera
producido de penetrar en la zona protegida.

