LAGUNA DE EL HITO Y MONTALBO

 

Hay que estar al lado, encima, para poder ver la tenue lámina de agua brillando alegremente bajo la suave luz del mediodía o la iridiscente del atardecer. Si el espectador quiere contemplarla con mayor plenitud, debe buscar una elevación, de las poquísimas que hay en los alrededores; un balcón urbano, adecuadamente acondicionado en las proximidades de la iglesia de Montalbo, cubre con creces el deseo de apreciar en plenitud el espacio que ocupa la laguna de El Hito, un humedal de enorme importancia ecológica, condicionada por las circunstancias ambientales porque las mayores aportaciones las recibe de la lluvia, y si ésta no se produce de forma abundante, el nivel freático, dependiente entonces de algunos levísimos aportes terrestres, se ve muy limitado. Cuando, por fin, después de algunas expediciones por los alrededores, en busca de la visión apropiada, conseguimos percibir el conjunto, apreciamos la certeza de las explicaciones científicas: es una laguna de perímetro longitudinal, alargado, y escasa profundidad, que apenas si supera los 15-20 centímetros. Y vemos también cómo la extraordinaria riqueza botánica que la circunda es uno de sus principales valores, apreciada repetidamente por sucesivas declaraciones de organismos internacionales (reserva natural de la biosfera, zona de especial protección para las aves, inclusión en la lista de humedales del convenio de Ramsar, inclusión en la red europea Natura 2000) que no hacen sino venir a confirmar, en este tiempo tan sensibilizado por estas cuestiones, lo que ya decían, premonitoriamente, quienes empezaron a caminar estos senderos ecológicos allá por el siglo XIX.

Las aguas de la laguna que comparten  los términos municipales de El Hito y Motalbo son salinas y pese a ello sostienen y alimentan un auténtico paraíso botánico, destacando la presencia exclusiva de la especie limonium soboliferum, un endemismo de este paraje, el único lugar del mundo en que puede encontrarse. Hay también un amplio repertorio de flora halófica, que crece en los suelos salinos, muy rara en Europa y que buscan ansiosamente las anátidas que pasan por aquí en su anual viaje intercontinental. En los años generosos en lluvias, los terrenos inmediatos a la laguna se cubren con un hermoso tapiz rojizo formado por las flores del lytryn flexuosum, otra especie protegida, que brilla con luz propia y personalidad definida entre otras muchas de las que enriquecen este sorprendente paisaje. Y si de la vegetación pasamos al reino animal encontraremos también otro singular personaje, un crustáceo primitivo, el branchinecta orientalis, originario de las lagunas esteparias de Asia, que en este punto de la provincia de Cuenca tiene su única localización en España.

Pero son las aves, desde luego, las que enriquecen hasta límites insospechados las zonas inmediatas al lagunar, con la grulla común como protagonista mayoritaria en su devenir migratorio, pero también con abundante presencia de la cerceta común, ánade rabudo, pato cuchara, tarro blanco, ánade silbón, ánade friso, ánade real y porrón común, a los que, en ocasiones favorables, se unen familias de avefrías, cigüeñuelas y avocetas que incluso pueden llegar a nidificar. A partir de finales de octubre pero sobre todo en noviembre, las grullas empiezan a llegar a la laguna proporcionando al paisaje un aspecto singular ya que durante su periodo de estancia, vuelan constantemente en busca de comida (semillas y brotes de cereal, pipas de girasol, pequeños invertebrados) con la que regresan a la laguna que, al anochecer, se convierte en un recinto espectacular, con todas las grullas a su alrededor preparándose para dormir mientras producen el típico sonido de reclamo que se oye en varios kilómetros alrededor. Las aves abandonarán el lugar al llegar los fríos invernales.


Grullas en la laguna de El Hito y Montalbo [Foto Fundación Global Nature

Entre otoño y primavera, en el tradicional viaje de ida y vuelta, la laguna sirve de estación a enormes bandadas de ánade real, pato cuchara, porrón común, cerceta, focha, ánade rabudo y otras hermosas variedades de anátidas. Algunas especies utilizan la laguna para desarrollar en ella el proceso reproductivo, como hacen el tarro blanco, cerceta común, ánade rabudo, pato cuchara, pato colorado, porrón común, chortilejo chico, chortilejo patinegro, archibebe común, gaviota reidora, fumeral cariblanco, fumarel común, focha común, etc.

Además de las aves acuáticas mencionadas, en la zona se dan cita otras especies de carácter estepario de evidente interés, también amenazadas en su supervivencia, como son la avutarda, el sisón, ganga común, aguilucho cenizo y alcaraván. Todo ello dota a este pequeño espacio natural (apenas unas 300 hectáreas) de un atractivo inconmensurable, ofreciendo un reclamo de singular belleza y profundas emociones, las que se desprenden de poder contemplar la naturaleza en su estado más puro, el que nos permite apreciar los inmensos valores de la vida en su más prístina y sensible emoción.

[La laguna de El Hito, en los términos de El Hito y Montalbo, fue declarada Reserva Natural de Castilla-La Mancha por Decreto de la Junta de Comunidades de 12 de febrero de 2002].

Referencias: José Luis Enríquez, Entrevista con Fernando Viñegla, coordinador del proyecto de la Laguna de El Hito. La Tribuna de Cuenca, 21-10-2024; pp. 18-19.