CULEBRAS

 


Plaza del Pósito, en Culebras

Texto y fotos: José Luis Muñoz

Lugar situado en la Alcarria de Cuenca al que se llega únicamente por la carretera CUV 2124, a la que se puede acceder desde dos puntos, situados ambos en la N-320. El primero de ellos se encuentra en Chillarón, tomando aquí la CUV 2123 que en Villar del Saz de Navalón sigue por la CUV 2124 hasta Culebras. O bien seguir avanzando por la N-320 hasta Villar de Domingo García donde se encuentra con la CUV 2121 que a su vez enlaza con la CUV 2124 hasta Culebras. Es conveniente señalar que la primera opción ofrece un recorrido más cómodo.

Las coordenadas cartográficas sitúan este lugar en los 40,2155º N y -2,3816 O, con una altitud de 855 metros y a una distancia de 30 kms. de la capital provincial, a cuyo partido judicial pertenece.

El 8 de mayo de 1970 se fusionó con los vecinos términos de Bólliga, Fuentesbuenas, La Ventosa y Villarejo del Espartal, para dar nacimiento al municipio de Villas de la Ventosa, cuya capitalidad administrativa se encuentra en La Ventosa.



El pueblo surgió durante la repoblación emprendida desde Huete años antes de la reconquista de Cuenca y durante toda la Edad Media formó parte de la Tierra de Huete como lugar de realengo, sin que nunca estuviera sometida a señorío. A comienzos del siglo XIX era una de las aldeas incluidas en el territorio municipal de la ciudad de Cuenca. En cuanto a su nombre, los amigos de las etimologías populares no han querido arriesgar ninguna teoría sobre este caso. El término culebra no se presta a ninguna interpretación dudosa: con él se denomina a un ofidio no muy grande (entre 20-30 centímetros) común en los montes de estas comarcas e inofensivo. Sin duda debería ser muy abundante por aquí y por ello los primeros pobladores eligieron ese nombre para señalar con él al pueblo.

El 8 de mayo de 1970 se fusionó con los vecinos términos de Bólliga, Fuentesbuenas, La Ventosa y Villarejo del Espartal, para dar nacimiento al municipio de Villas de la Ventosa

Historia

Manuel Osuna y Francisco Suay dan cuenta de la noticia proporcionada por Víctor de la Vega, quien tuvo en propiedad "una escultura probablemente romana, así como dos áureos, uno de Vespasiano y otro de Nerón" (Cuenca, núm. 6). En el término se han encontrado diversos ejemplares procedentes de la época prehistórica y del periodo hispano-romano. En el cerro del Alto han aparecido los más abundantes vestigios antiguos pero la inexistencia de una exploración arqueológica ordenada impide todavía conocer con precisión la posible importancia de este lugar.

Geografía

La superficie del término era de 31,26 kms2 antes de producirse la fusión ya cita. Este territorio se encuentra situado en la cabecera del río Guadamejud, que lo atraviesa en dirección este a oeste. El terreno es típicamente alcarreño, accidentado por suaves lomas y colinas que en ningún caso sobrepasan los 950 metros de altitud, si bien al sur se encuentra el Puntal Colorado o Loma de la Marota, que con 1121 es el punto culminante del término. El Guadamejud, a su paso por Culebras, recibe como afluentes el Mayor de Sotoca que a su vez recibe las aportaciones de los arroyos Sacedoncillo y Tablas. Hay, además, dos manantiales, del Tejar y del Cerro de la Fuente.

Población

            En el censo de 1591 se contabilizan 79 vecinos, de los que 68 son pecheros, 8 hidalgos y 3 clérigos. En los datos demográficos del siglo XX se incluyen las poblaciones tanto de Culebras como de su aldea, Villacañas, que siempre ha tenido más habitantes que la matriz, circunstancia que aún se sigue produciendo: en 2020 Culebras tiene 8 habitantes y Valdecañas 10.

      

            1843               137

            1857               311

            1877               296

            1887               285

            1900               267

            1940               404

            1950               355    

            1960               297

            1970               149

            1981               62

            1991               18     

            2001               27

            2020               18

 


Economía

La agricultura es la actividad básica para la subsistencia de los habitantes de Culebras, con el cereal y la ved como productos principales. La concentración parcelaria redujo las 10.388 fincas iniciales a solo 510, sobre una extensión de 738 has.               

Sociedad

Parroquia de la Santísima Trinidad, en el arciprestazgo de Villar de Domingo García. En la aldea de  Valdecañas, la iglesia está dedicada a La Asunción.

Según se anota en la visita efectuada por el enviado diocesano en 1569 había una ermita dedicada a Nuestra Señora y otra a San Miguel, a lo que se debe añadir una tercera, dedicada a Santa Ana, hoy en ruinas, y que estuvo vinculada al antiguo cementerio.

Fiestas: San Sebastián (20 enero) y Virgen del Val (8 septiembre)

Urbanismo

Situado a 855 mts. de altitud, junto al cruce de dos carreteras locales, una que va de Bólliga a Villar del Saz de Navalón y otra que por Valdecañas va a La Ventosa, en las coordenadas 40,2155 latitud N y -2,3816 longitud O..

El pueblo se encuentra en un estado de franco deterioro, a causa de la despoblación, aunque ya Madoz, a mediados del siglo XIX, apuntaba esa misma circunstancia: “Consta de 45 casas de dos pisos, antiguas y casi todas en estado ruinoso o muy apartadas”. Un gran espacio central hace las funciones de plaza pública; en él se encuentran edificios de antiguo uso social, como el Ayuntamiento y las Escuelas, hoy sin servicio. A partir de este núcleo se abren las calles en forma anárquica y sin ordenar, con abundancia de edificios en avanzado estado de ruina. Dominando el conjunto se alza la espléndida iglesia parroquial, cuya impresionante fábrica contrasta con el deterioro urbanístico próximo.

En las afueras del pueblo, en mitad de un sembrado, se encuentra una bella fuente romana.

Iglesia de la Santísima Trinidad

Uno de los más notables monumentos religiosos de la Alcarria conquense. Situada en el lugar dominante del pueblo, se accede a ella por atrio en cuyo centro se levanta un crucero que, según todos los indicios, es de fecha posterior a la de construcción de la iglesia, situada en los siglos XVI y XVII. La fábrica cuenta con el apoyo de varios potentes contrafuertes y en los muros se abren huecos irregulares, cuadrados y de medio punto. El edificio manifiesta una gran solidez, todo él de sillería de arenisca.

Del edificio destacan dos elementos: la magnífica portada y la espadaña, situada en la parte frontal, levantada sobre un aparejo de sillares de buena calidad. En cuanto a la portada, es de estilo renacimiento y se compone de un juego de dobles pilastras levantadas sobre pedestales (el izquierdo en mal estado) y unidas por su parte superior por un friso con cornisa; el remate lo constituye un tímpano con pináculos, que encierra una hornacina con un grupo escultórico primitivo dedicado a la Santísima Trinidad. Las puertas son de madera claveteada. En cuanto a la espadaña frontal, es de sillares y ofrece un bonito trazado.

En el interior nos encontramos con una sola nave de cruz latina, dividida en tres tramos y cubierta por bóveda de aristas con crucería gótica. La composición del cabecero es más sencilla, al ser de menor anchura y adquirir forma recta, mientras que entre los contrafuertes se sitúan varias capillas laterales. A los pies del templo se encuentra el coro, con una elegante balaustrada de madera labrada sobre la nave. También hay que destacar el baptisterio, cubierto por bóveda de media naranja sobre pechinas.

Un componente de especial importancia artística es el retablo mayor, de estilo renacentista, en madera policromada con esculturas de excelente calidad. Se estructura en un banco y dos cuerpos; en el banco inferior hay seis pinturas sobre tabla que representan a los cuatro doctores de la Iglesia occidental, San José y San Juan Bautista. Sobre este banco se levanta el primer cuerpo con dos pares de columnas estriadas rematadas en capiteles corintios entre las que se sitúan las imágenes de San Pedro y San Pablo y sobre ellos cuadros de San Ildefonso y San Julián. En la calle central figura un relieve de la Santísima Trinidad envuelta entre nubes y ángeles.

En el segundo cuerpo el centro lo ocupan imágenes escultóricas de la Virgen y San Juan que formaban parte de un calvario del que falta el Cristo, sustituido ahora por una cruz sin imagen; a los lados hay cuadros de Santiago a caballo y San Miguel. El autor de esta obra es Fernando de las Casas Espinosa mientras que Andrés de la Cámara y Gabriel de León tuvieron a su cargo el dorado.

En la balaustrada del presbiterio, magnífica obra en madera, hay cuatro medallones en el que consta una inscripción que señala la fecha de 1767 como la que corresponde a la obra.

En la parte derecha del cabecero hay otro pequeño retablo, barroco, también de gran valor artístico, con una talla del Ecce Homo y en el crucero hay otros dos retablos, gemelos, del siglo XVII, con tallas y lienzos y un púlpito con dosel rococó policromado.

Antiguo Ayuntamiento (Pósito)

Edificio situado en el centro del pueblo, en el espacio que lleva por título Plaza del Pósito, Tiene planta cuadrada y cubierta a cuatro aguas, con un pináculo en el vértice superior. El edificio corresponde a la tipología popular de la comarca, con orígenes aproximados en el siglo XVII. La obra es de mampostería, con sillares aparejados en las esquinas. Conserva restos antiguos muy reformados, como el portón original de acceso, un ventanal adintelado, viguería de madera en el interior, etc. Frente a él se encuentra una sencilla fuente pública, cuya parte posterior sirve también para los animales. Formando ángulo con el Ayuntamiento se levanta otro edificio de interés, constituido por dos viviendas adosadas, cuyas respectivas puertas estaban cubiertas por sendos tejaroces de carácter popular.

Ermita de Santa Ana

Situada en las afueras del pueblo, en la carretera a La Ventosa, está prácticamente en ruinas, salvo la portada de acceso, de estilo gótico tardío, en la que destaca el arco rebajado que se apoya sobre pilastras. La fábrica es de mampostería con sillares aparejados en las esquinas y planta cuadrada, de la que sólo se conservan las paredes laterales, si bien una de las esquinas ya se ha abierto. Una de las fachadas contuvo espacios para enterramientos infantiles, restos de los cuales estuvieron durante mucho tiempo a la vista, desparramados por el recinto.

Ermita de Nuestra Señora del Val


Foto Guillermo de León (Blog Turalia)

Situada en el paraje llamado Las Hoyas, a unos seis kilómetros del pueblo, por un camino rural de difícil acceso con vehículos normales. Es un edificio construido en mampostería, de volumen muy superior a lo que resulta habitual en las ermitas convencionales de esta comarca, destacando las distintas cubiertas: a cuatro aguas sobre la bóveda de media naranja situada en el crucero; a dos aguas la de la nave central y en posición más baja las que corresponden al cabecero y los brazos de la nave. El acceso de realiza a través de una portada de medio punto adovelada en sillería y con profusión de anagramas decorativos.

La nave es de cruz latina, con tres tramos que tienen bóvedas de arista en uno y de medio cañón con lunetos en los otros, lo mismo que los brazos y el cabecero. La intercesión de todos ellos, como ya hemos señalado, presenta una bóveda de media naranja sobre pechinas y pilastras en esquina. Todo el recinto presenta abundante decoración, que en unos casos es policromada, aunque en proceso de deterioro y en otros -la media naranja- hay motivos vegetales y agrícolas. Hay que destacar también la presencia del retablo mayor, de inspiración barroca aunque de elaboración popular, que se manifiesta en cierta anarquía a la hora de combinar los elementos decorativos, con mezcla de columnas salomónicas, arquitrabes clásicos, detalles churriguerescos, etc.. Hay otros dos retablos laterales, fechados en 1754, de madera policromada al gusto popular.

La mayor parte de las imágenes, incluida la virgen titular, se encuentran recogidas en la iglesia parroquial. La ermita, que vivió años de esplendor, con culto habitual y romerías, está hoy prácticamente abandonada y en peligro cierto de que se desarrolle un proceso de ruina.

Ermita de San Miguel

Situada en las afueras del pueblo, se trata de un edificio rectangular, con cubierta a cuatro aguas, que corresponde a la tipología popular, con trazos muy sencillos al exterior y con interesante decoración rococó en el interior. El acceso se hace por una portada de medio punto que se apoya en sillares adovelados sobre pilastras; toda ella aparece labrada con dibujos geométricos que se prestan a una lectura cabalística, sobre todo en la clave, en que hay combinaciones de balanzas y las letras Q, S y D. A ambos lados de la portada, aunque en posición inferior, hay dos ventanas y, sobre ella, una pequeña espadaña de un ojo. En las fachadas laterales del edificio y rompiendo su monotonía, se abren óculos cuatribulados.

 En el interior nos encontramos con una sola nave, dividida en cuatro tramos iguales, cubiertos por bóvedas de arista sobre arcos formeros laterales y centrales, de medio punto, que se apoyan en pilastras adosadas a la fábrica y decoración rococó, perceptible también en los restos del retablo, de madera policromada, formado por tres hornacinas; la central es más pequeña y tiene como coronación una lápida con escudo y frontón; las dos laterales son de mayores dimensiones que aquella.

Bibliografía

CATÁLOGO MONUMENTAL DE LA DIÓCESIS DE CUENCA. Varios autores. Cuenca, 1987; Diputación Provincial, I, pp. 114-116.

BARRIO MOYA, José Luis: “El retablo de la iglesia de Culebras”. Cuenca,1982; Olcades, núm.8, pp. 85-92

MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845-1850; VII, p. 276