CLUB BALONCESTO CUENCA

 


El Club Baloncesto Cuenca, enn una foto reciente (2025)

Tras la desaparición de Cuenca A.R. se produjo un parón en la presencia del baloncesto en la ciudad, de manera que durante la década de los años 60 del siglo XX el deporte estuvo reservado a los campeonatos escolares o a torneos de ámbito provincial.

En 1969 se crea la Federación Provincial de Baloncesto, bajo la presidencia de Paulino Fernández y en la temporada siguiente, la de 1969-70 el nuevo equipo formado al amparo del Club Serranía, que había construido una pista dentro de su complejo deportivo de la calle Antonio Maura, se inscribe en la competición oficial de Tercera División, con Couceiro en la doble función de entrenador y jugador.

Dentro de una discreta actuación, el equipo logra mantener la categoría, cambiando de nombre al año siguiente para participar como Ilsa Frigo, que en la temporada 1971-72 vuelve a cambiar por el de Juventud OJE, entrenado por Román Solano, participando en la competición de los años siguientes hasta que en la 1974-75 se pierde la categoría nacional para descender a la interprovincial.

La construcción del Polideportivo Municipal El Sargal (1972) fue una aportación importante porque por primera vez se disponía en Cuenca de una cancha adecuada para la práctica del baloncesto.

En 1976-77 se constituye el Club Cuenca de Baloncesto bajo la presidencia de Ernesto de las Heras Febrero que encuentra hueco en Tercera División, ascendiendo a Segunda B en la temporada 1978-79, con Román Solano al frente de la plantilla. Hubo que esperar a la última jornada de la competición, el 1 de abril de 1979 para conseguir el resultado indiscutible (68-105) en casa del colista, Puertollano, para ratificar el ascenso. Como reconocimiento a su ascenso, se celebró un partido entre el propio Club Baloncesto Cuenca y el combinado de la Asociación Española de Baloncestistas Internacionales, entre los que figuraban nombres tan importantes como José Luis Sagi-Vela, Clifford Luyk o Vicente Ramos, entre otros.

El equipo jugó también en esta categoría al año siguiente, en que recibió un importante refuerzo, el del jugador Javier Álvarez Cienfuegos, procedente del Estudiantes de Madrid. En esa década, el baloncesto se convirtió en el deporte de referencia en la ciudad conquense, arrastrando cada semana a una afición entregada con entusiasmo a los colores de su equipo. Actividad cotidiana que se reforzaba con otras citas a lo largo del año, como el Torneo La Unión y el Fénix Español, celebrado en 1980 y con presencia del Estudiantes y el Marlboro All Star americano, o los Trofeos San Julián, que trajeron a la capital equipos como el Cibona (entre los que estaban el malogrado Drazen Petrovic) o el Real Madrid (con Biriukov, López Iturriaga o Romay, entre otros).

En la temporada 1982-83 accedió a la presidencia Juan José Donate Ponsoda, manteniendo como entrenador a Román Solano hasta la temporada 1983-84, siguiéndole Mochales (1984-85), Guillermo de Ignacio (1985-87), Francisco Javier Leal (1987-93), Jaime Pérez Moneo (1993-94), José Luis Pérez (1994-96) y Antonio Rodríguez (hasta 1999).

A pesar de que en la 84/85 el equipo quedó en puestos de descenso, la reestructuración de la categoría les hizo mantenerse en la división. Y llegaron posteriormente sus mejores resultados en la categoría, resaltando especialmente la 87/88, en la que finalizaron terceros y se clasificaron para la segunda fase, en la que fueron sextos. Pero eran ya momentos difíciles: los tiempos de esplendor habían pasado y la generación que encumbró al Baloncesto Cuenca se había retirado, sin que en su lugar llegara un recambio conveniente, de manera que llegó el momento de la decadencia.

La temporada 1992-93 nació con la frustración de que el equipo titular de Cuenca, el Baloncesto Cuenca, se vio en la necesidad de renunciar a su puesto en la II División Nacional, descendiendo voluntariamente de categoría. Fue una medida triste, aunque realista: los costes de mantenimiento del equipo en aquel nivel eran imposibles de sostener con las escasas recaudaciones de los encuentros y con las magras subvenciones oficiales. Desapareció, pues, el Baloncesto Cuenca -su entrenador, Kiko, y varios jugadores, se incorporaron al Stylo de Daimiel- y nació el C.B. Cuenca, formado exclusivamente por jugadores locales, con la intención declarada de pasarlo bien, hacer deporte y mantener el equipo en la más digna posición posible, pero sin ambiciones.

Sin embargo, el resultado de la temporada fue todo lo contrario, puesto que el conjunto volvió a quedar clasificado en los lugares de honor, obteniendo plaza para jugar la fase de ascenso a II División, lo que ocasionó un nuevo conflicto económico-deportivo. En efecto, ante la total ausencia de ayudas económicas, el día fijado para el comienzo de la competición, 30 de abril, en Toledo, el Baloncesto Cuenca no compareció a su cita para el primer partido, fijado contra el Ademar, por carecer de fondos para financiar el viaje.

A partir del año 1995 el club asumió el título de Adeslas C.B. de acuerdo con la firma patrocinadora; en la temporada 1997-98 consiguió ocupar la segunda plaza en la clasificación de su grupo en Segunda División, por lo que pasó a jugar la liguilla final (play-off, en el argot deportivo), junto con CABA de Albacete, CEI de Toledo y Hellín, por uno de los dos puestos que darían derecho a jugar la fase de ascenso. El equipo conquense quedó emparejado con el toledano, a tres partidos, logrando pasar a la fase siguiente, que se disputó en Molina de Segura con participación del Adeslas junto con  San Patricio, L’Alcora y Casvi y la esperanza de poder conseguir una plaza para estar el año próximo en la categoría EBA. No fue posible por lo que en la temporada 1998-99 el Adeslas volvió a ocupar una plaza en la Segunda División autonómica. De todos modos, un dato preocupante ya entonces era el abierto divorcio entre equipo y público o, si se quiere, desinterés total de la afición por lo que pudiera sucederle al primero. Un dato: a la asamblea convocada para el 24 de junio de 1999 no asistió ni un solo aficionado que acompañara a los dos solitarios directivos y el gerente. La temporada se cerró con un déficit de un millón y medio de pesetas, cubierto personalmente con un crédito firmado por dos directivos del equipo.

La temporada 2025-2026 volvió a terminar con el club en situación crítica, considerada una de las más graves de sus 75 años de historia, al descender de Primera nacional a Primera autonómica, debido a una serie de circunstancias adversas entre las que se incluyen una plantilla escasa  aunque dotada de buenas intenciones y la dificultad de encontrar un patrocinador solvente. Como muestra de la compleja situación hay que señalar que en varios encuentros fue preciso alinear hasta a cinco jugadores juniors ante la escasez de titulares disponibles para jugar. El descenso se ratificó con la derrota por 59 a 63 ante el Empledis Academia Baloncesto de Albacete, en el segundo partido del playout en el que rozó la posibilidad de forzar el tercer partido de esta eliminatoria pero finalmente no pudo ser.

Referencias: Santiago Yubero, Román Solano y Paulino Fernández, Una historia para contar. Cuenca, 2014; Diputación Provincial.