ALCARRIA DE CUENCA

 


A la fonética árabe se debe la transformación del clásico Olcadia en la actual Alcarria, nombre que se deriva, según Madoz, del árabe Alquería, aunque también asegura que los antiguos llamaban Olcadia a esta comarca, e incluso Arcadia, tierra feliz. De ser la Olcadia, esta sería la tierra de los olcades, cuya ciudad más conocida fue Segóbriga, en el término de Saelices. Sin embargo, no parece que debamos dar por muy correcta esta versión, puesto que Segóbriga se encuentra demasiado alejada del territorio que consideramos como estrictamente alcarreño y debe vincularse mejor con la zona norte de la Mancha.

Comarca natural de la provincia de Cuenca, prolongación de la de Guadalajara, situada entre el anticlinal mesozoico de la Sierra de Bascuñana, al este, y la Sierra de Altomira, al oeste. Por el norte, la comarca limita con la línea fluvial que marcan el Tajo y el Guadiela que a su vez se prolongan, en sus márgenes derechas, con la Alcarria de Guadalaja. Los páramos alcarreños se extienden, hacia mediodía, hasta donde se inician los Altos de Cabrejas, final de la Serranía de Cuenca y primeras estribaciones de los Montes de Toledo ocupando una superficie de unos 1400 km² y unos 33 núcleos de población, en su mayor parte de escasa población. La comarca pertenece a la cuenca hidrográfica del Tajo y está surcada por los ríos Guadiela, Guadamejud y Mayor. Hacia el norte, hasta llegar al cauce del Guadiela y el embalse de Buendía, se extiende una sucesión de páramos extendidos entre macizos secundarios que se prolongan más allá de esos límites, para entrar en la provincia de Guadalajara.

El paisaje que aparece a la vista del observador muestra unas características inconfundibles, en que es perceptible el proceso erosivo en las calizas del piso superior. Su formación geológico‑morfológica es similar a la de La Mancha, aunque se diferencian porque se encuentran en un grado distinto de proceso erosivo. Ambos territorios están formados por calizas terciarias, con abundancia de yesos y margas blandas en los estratos más profundos, mientras que en la superficie las tierras del pontiense muestran mayor resistencia. La Alcarria constituye, desde el punto de vista topográfico, una amplia sucesión de valles separados por plataformas tabulares de proporciones reducidas. En su morfología se pueden apreciar tres formas diferenciadas: el páramo, los cerros y los valles.   El clima, dentro de los considerados como continentales moderados, presenta a lo largo del año escasas precipitaciones, con los máximos pluviométricos en otoño y fuerte sequía en verano. Las temperaturas ofrecen una amplitud moderada, entre veranos calurosos e inviernos de cierta dureza, con temperaturas medias en torno a los 5-8 grados.

La vegetación alcarreña está condicionada por las circunstancias naturales, poco propicias, del medio en que se desarrolla, agravadas por la abundancia de talas y roturaciones masivas en épocas históricas (siglos XIV al XVI), en que la vegetación natural estuvo formada por grupos de encinas y robles, que llegaron a alcanzar una extensión considerable. En la actualidad, hay escasos montes de encinas, como formación arbórea más característica, que alterna con el abundante matorral espontáneo, mientras que pequeños bosques de coníferas (pinos) cubren las cimas de las sierras que bordean el sistema como resultado de una forzada y antinatural repoblación forestal que ha introducido en la zona estos árboles que están distorsionando seriamente la naturaleza propia.

En el aspecto poblacional, la Alcarria de Cuenca está caracterizada por la abundancia de pueblos de pequeña población; son mayoría los que apenas si rondan los 100 habitantes y escasísimos los que superan el millar de personas como población estable. En su mayor parte, estos pueblos se han formado buscando la cercanía de los ríos alcarreños que, aunque de escaso caudal, son abundantes.

Referencias: Isidoro Asensio, Juan Antonio González y Alfonso Vázquez González, “Páramos y campiñas de la Alcarria”. En Guía de los Espacios Naturales de Castilla-La Mancha. Toledo, 1991; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades, pp. 223-240 / José Torres Mena, Noticias Conquenses. Madrid, 1878; pp. 58-63 / Revista Castilla-La Mancha, 6, pp. 9-12]