A la fonética árabe se
debe la transformación del clásico Olcadia en la actual Alcarria, nombre que se
deriva, según Madoz, del árabe Alquería, aunque también asegura que los
antiguos llamaban Olcadia a esta comarca, e incluso Arcadia, tierra feliz. De
ser
Comarca natural de la
provincia de Cuenca, prolongación de la de Guadalajara, situada entre el
anticlinal mesozoico de la Sierra de Bascuñana, al este, y la Sierra de
Altomira, al oeste. Por el norte, la comarca limita con la línea fluvial que
marcan el Tajo y el Guadiela que a su vez se prolongan, en sus márgenes
derechas, con la Alcarria de Guadalaja. Los páramos alcarreños se extienden,
hacia mediodía, hasta donde se inician los Altos de Cabrejas, final de la
Serranía de Cuenca y primeras estribaciones de los Montes de Toledo ocupando una superficie de unos 1400 km² y unos
33 núcleos de población, en su mayor parte de escasa población. La comarca
pertenece a la cuenca hidrográfica del Tajo y está surcada por los ríos
Guadiela, Guadamejud y Mayor. Hacia el norte, hasta llegar al cauce del Guadiela y
el embalse de Buendía, se extiende una sucesión de páramos extendidos entre macizos
secundarios que se prolongan más allá de esos límites, para entrar en la
provincia de Guadalajara.
El
paisaje que aparece a la vista del observador muestra unas características inconfundibles, en
que es perceptible el proceso erosivo en las calizas del piso superior. Su
formación geológico‑morfológica es similar a la de La Mancha, aunque se
diferencian porque se encuentran en un grado distinto de proceso erosivo. Ambos
territorios están formados por calizas terciarias, con abundancia de yesos y
margas blandas en los estratos más profundos, mientras que en la superficie las
tierras del pontiense muestran mayor resistencia.
La vegetación alcarreña está
condicionada por las circunstancias naturales, poco propicias, del medio en que
se desarrolla, agravadas por la abundancia de talas y roturaciones masivas en
épocas históricas (siglos XIV al XVI), en que la vegetación natural estuvo
formada por grupos de encinas y robles, que llegaron a alcanzar una extensión
considerable. En la actualidad, hay escasos montes de encinas, como formación
arbórea más característica, que alterna con el abundante matorral espontáneo,
mientras que pequeños bosques de coníferas (pinos) cubren las cimas de las
sierras que bordean el sistema como resultado de una forzada y antinatural
repoblación forestal que ha introducido en la zona estos árboles que están
distorsionando seriamente la naturaleza propia.
En el aspecto poblacional, la
Alcarria de Cuenca está caracterizada por la abundancia de pueblos de pequeña
población; son mayoría los que apenas si rondan los 100 habitantes y
escasísimos los que superan el millar de personas como población estable. En su
mayor parte, estos pueblos se han formado buscando la cercanía de los ríos
alcarreños que, aunque de escaso caudal, son abundantes.
Referencias:
Isidoro
Asensio, Juan Antonio González y Alfonso Vázquez González, “Páramos y campiñas
de la Alcarria”. En Guía de los Espacios Naturales de Castilla-La Mancha. Toledo,
1991; Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades, pp. 223-240 / José
Torres Mena, Noticias Conquenses. Madrid,
1878; pp. 58-63
/ Revista Castilla-La Mancha, 6, pp. 9-12]