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Retama, número 5 |
El proyecto más
ambicioso y duradero en el ámbito de las publicaciones de la Escuela Normal de
Cuenca fue la revista Retama cuyo
primer número apareció en mayo de 1985, bajo la dirección de Pedro Cerrillo
quien, en la breve nota de presentación explica de manera sencilla lo que
pretende una publicación que nace, “en principio semestral, de colaboraciones
interdisciplinares, capaz de acoger trabajos de investigación y artículos
especializados de profesores, alumnos, departamentos o grupos de trabajo con
proyectos docentes o investigadores en curso”. La revista, con una presentación
excelente y abundancia de ilustraciones, ofrece además el gesto elegante de
introducir entre los textos grabados con la firma de prestigiosos artistas,
empezando por la portada, obra de José Guerrero y continuando con otros dibujos
de Bonifacio Alfonso, Florencio Garrido y Carmen Álvarez, junto con poemas de
Vicente Aleixandre.
El Consejo de
Dirección aparece formado por el propio Cerrillo, con Florencio Garrido (a
quien corresponde el diseño y maquetación), Trinidad Muñoz, Isabel Segarra,
José Luis Soriano y Ángel Suárez, a los que en el número 3 se añade José
Ignacio Albentosa. Es una publicación de gran formato (21x30 cms.), con un
número de páginas en torno a 100 y con impresión en la Cooperativa Arcograf.
Para valorar el
contenido y la orientación de Retama puede
ser interesante conocer el sumario de su primer número:
“Aproximación a la
pintura conquense del Renacimiento”, Pedro Miguel Ibáñez Martínez; “Ciencias
Sociales: algo más que Geografía e Historia”, María Isabel Segarra Vara; “Usos
del suelo en la depresión Cañamares-Mariana (Cuenca)”, María Cristina Fernández
Fernández y Joaquín Saul García Marchante; “Ramón y Cajal, científico y
pedagogo”, Millán Morales Guillén y Josefina Löpez Castellanos; “Sobre
informática educativa”, Luis Hortelano Martínez; “Algunas observaciones sobre
la enseñanza básica en la provincia de Cuenca”, María Teresa Recuenco
Hontecillas; “Diagramas y Regiones”, Javier F. García Torrijos; “Concepto y
tratamiento de la dislexia: demasiadas confusiones”, María Dolores Muñoz
Vallejo; “Un dominio lingüístico en estado latente: Notas para el estudio del
español hablado en el marquesado de Moya”, Martín Muelas; “El compromiso del
artista contemporáneo”, Florencio Garrido.
Como se puede ver
por estos contenidos, se trata de una auténtica publicación interdisciplinar,
en la que tiene cabida la amplia temática que forma parte no solo del esquema
docente de la Escuela Normal sino de las preocupaciones culturales en general,
concebidas con una generosa amplitud de criterios.
El número 3 es un
monográfico dedicado a Federico García Lorca, con artículos que comentan su
obra literaria y su personalidad, con uno especial de Clotilde Navarro sobre
“Notas sobre educación y enseñanza en Cuenca en tiempos de Lorca”. Incluye
poemas del propio Lorca y de Eduardo de la Rica y Leopoldo Cerezuela e
ilustraciones de Francisco Bores, Florencio Garrido, José Guerrero, Carmen
Álvarez, Luis Gordillo, Bonifacio Alfonso, Antonio Saura, José Manuel Broto y
Guillermo Ballesteros.
Un cambio sustancial se observa en el número 4, en que
cambia por completo la composición del Consejo de Dirección, formado ahora por
Julio M. Carballo, Antonio Hernández, Alfonso Salvador, María Isabel Segarra y
José Torralba, bajo la dirección de Pedro Cerrillo, mientras que el diseño
pasar a ser competencia de los profesores Carmen Pérez y José María Lillo. El
ejemplar se abre con un comentario, a modo de editorial, en el que se explican
algunas dificultades que se han presentado a la revista, motivadas, se puede
adivinar, por alguna actuación desafortunada de la burocracia administrativa
que en este país procura estorbar todo lo que se hace especialmente si tiene
que ver con la cultura. El problema, se dice, ha surgido en el Registro de la
Propiedad Industrial “que, sin duda, no contempla la existencia de
publicaciones como la nuestra, que no compite con nadie y que no tiene, ni por
asomo, ni intención ni capacidad de mercantilismo” por lo que se insinúa un
posible cambio en el título de la publicación.
Nueva modificación en el staff directivo, en el número
5, que ahora queda de la siguiente manera: Julio M. Carballo, María Cristina
Fernández, Javier F. García Torrijos, Antonio Hernández, Alfonso Salvador y
José Torralba, mientras que en el diseño queda en solitario Carmen Pérez,
mientras que en el número 6 desaparece el nombre de Carballo pero aparece una
novedad, en forma de suplemento literario y en el número 7 se incorpora Carmen
Utanda al equipo responsable de la revista.
En el número 8 de
produce un cambio en profundidad, al dejar la dirección Pedro Cerrillo, que
hasta ese momento había sido el alma de la revista, pasando la responsabilidad
al profesor de Dibujo, Juan Guelbenzu, que también se acompaña de un Consejo de
Dirección parcialmente renovado, ahora con Mariano Herraiz, José Antonio
Molina, Alfonso Salvador y Carmen Utanda.
