LA HONDA DE DAVID

 


La Honda de David, núm. 7, 06-07-1869

“Periódico católico, joco-serio y contundente, que repartirá chochos, peladillas y grajea, con sus correspondientes chasquidos”, fundado y financiado por el canónigo Trifón Muñoz y Soliva, también director y redactor exclusivo de la publicación cuyo primer número vio la luz el 1 de junio de 1869. Como administrador figura el también canónigo Doroteo García Serna. La sede administrativa se encontraba en la calle del Colmillo, número 10. Está impreso a dos columnas por Gómez, en tamaño 22x32 centímetros, publicaba cinco números mensuales, los días 1, 6, 12, 18 y 24, al precio de 300 milésimas al mes y 800 al trimestre. Formado por cuatro hojas (ocho páginas) en tamaño folio, totalmente dedicadas a texto, sin ninguna ilustración.

El contenido responde en exclusiva a la finalidad de incluir comentarios -alternativamente firmados por Respicio Sorna y Parla y por Claro de Parla, con algunos otros seudónimos de parecido corte-, de matiz claramente religioso y profundamente conservador. Recordemos que la época era polémica, tres el triunfo de la Revolución de 1868, que alteró sustancialmente las relaciones entre la Iglesia y el Estado, por lo que Muñoz y Soliva no tuvo ningún inconveniente, más bien al contrario, en lanzarse de lleno al ruedo de la polémica, en defensa de los principios más conservadores, incluyendo entre ellos los privilegios que deberían corresponder al clero.

Son artículos absolutamente plomizos, en los que el estrambótico canónigo despachó a gusto su florida pluma, que no tenía escrúpulos en acometer temas filosóficos, religiosos, históricos o políticos en los que, desde luego, no aparece el menor atisbo de humor o fina ironía que sugiere el subtítulo de la publicación. Si algo hay que lamentar en esta curiosa obra periodística es que en ella no quede apenas ningún hueco para recoger algún comentario sobre la realidad de Cuenca en esos momentos, por lo que el evidente interés que tiene, a efectos de Historia del Periodismo conquense, carece por completo de él si lo miramos desde el punto de vista de la historia local.

El último número se publicó el 24 de agosto de ese mismo año 1869, precediendo en muy pocas semanas a la muerte de su promotor, sucedida el 18 de diciembre del mismo año.

Hay una colección completa en la donación de Rogelio Sanchiz y otra en la Hemeroteca Municipal de Madrid. A través de una donación privada, el Ayuntamiento de Cuenca consiguió una colección incompleta, que abarca los números 7 al 15.

Referencias: Fermín Caballero, La imprenta en Cuenca. Madrid, 1869; Imprenta de El Eco; p. 112.