En la exposición organizada en Tarancón por la Biblioteca Municipal, en noviembre de 1991, se encontraban cuatro ejemplares de este periódico, correspondientes al 10 de febrero de 1923, 9 de enero de 1929 (núm. 271), 11 de noviembre de 1931 y 28 de agosto de 1935 (núm. 620), apareciendo en este último la mención de "año XIV", lo que, sin duda, lo convierte en la más duradera de cuantas publicaciones vieron la luz en Tarancón, cuya aparición hay que situar a comienzos de 1921, porque el primer número que se conoce lleva fecha de 10 de febrero de 1923, que corresponde a su tercer año de vida. Lo dirigía Julián García Suárez (que usaba el seudónimo de Zeraus). Aparecía los miércoles, en un formato de 32x44 cms., con cuatro páginas y se amparaba bajo el subtítulo de Semanario Literario y de Información. Su publicación se dilató durante varios años, porque en la exposición de 1991 figuraron ejemplares de 1929, 1931 y 1935, este último del 28 de agosto, en que se indica que es el año XIV de su publicación. Dejó de publicarse al comenzar la guerra civil, figurando como último número el 663, de 24 de junio de 1936.
Como subtítulo figuraba el de
"Semanario literario y de información decano de la provincia". La
suscripción era de 1,50 pts. al trimestre.
Se sabe que la redacción estuvo
fijada en distintas localizaciones; en 1929 estaba en la Plaza del Mercado, dos
años después en la Plaza de la República y en 1935 en el número 1 de la calle
Azañón. Se imprimía en los talleres de Imprenta Rabadán, en la Plaza del
Mercado, titulada luego Ramírez y Hermanos y finalmente de Lucas Ramírez
Catalán, con instalaciones en la calle Tercia, 26.
Según la explicación que se incluye
en Perlas Bibliográficas I, 42,
consiguió subsistir gracias a la publicidad obtenida no solo de casas
comerciales de Tarancón sino también de Cuenca y Madrid, lo que le otorgó un
cierto nivel de independencia sin necesidad de asumir demasiados compromisos
políticos, aunque mostraba una clara tendencia conservadora, que se concretó a
partir de 1931 alineándose con la CEDA. Ofrecía una información muy variada,
incluyendo noticias locales, cultura, espectáculos, páginas de sociedad,
deportes, comentarios y curiosidades. Entre los colaboradores se pueden
identificar nombres como el del magistrado Emilio Agudo González, que realizaba
retratos en verso de personas conocidas, firmando como “El Niño de la Monda”,
Domingo de Fuenmayor, Luis G. Soria, etc.
