En
1882 existía El Orden. El único
ejemplar conocido lo pude localizar casualmente en el Archivo Municipal de
Cuenca [leg. 472, exp. 19] y corresponde al 30 de marzo de 1882. Ese día, el
periódico publicó un editorial que suscitó las iras del municipio o, por
decirlo con mayor exactitud, del alcalde, quien envió el ejemplar al regidor síndico
para que emitiera un informe sobre "si considera ofensivas a esta
Corporación municipal las frases y conceptos que en dicho artículo se
consignan". El 9 de abril, la corporación en pleno estuvo de acuerdo con
la actuación del alcalde. Es la primera vez que el órgano municipal conquense
se enfada con un periódico y decide actuar contra él. Veamos cuáles pudieron
ser los motivos, entresacando los párrafos más severos del comentario editorial
que ocupaba la primera página bajo un título simple y escueto:
"Cuenca".
Decía el periódico: "Cuando consideramos que es Cuenca capital de provincia y población de las más ricas de España, y la vemos revestida de ese aspecto raquítico y miserable con que se da a conocer desde tiempo inmemorial, no comprendemos que en su municipio se sucedan administradores sin cuento, y la ciudad siga tan estéril como siempre (...)
¿Qué falta, pues, para que sea Cuenca el emporio de la riqueza nacional y la primera población de España? Falta que, saliendo de su aislamiento, se enlace convenientemente con todos los centros de consumo y productores que la rodean; que la industria y el comercio, favorecidos por las vías de comunicación, no encuentren aquí trabas de ninguna especie; que se prefiera emplear de una sola vez los inmensos capitales que representan sus montes, a ver éstos mermados cada año, sin intentar conseguir la creación de una riqueza que habría de sustituir ventajosísimamente a la forestal, que fatalmente ha de tener un término; falta, en fin, que sus administradores legales se inspiren en el más puro patriotismo, y que anteponiendo el interés de la localidad a las sugestiones de la política, acometan sin vacilar la obra magna que, dando esplendor y poderío a nuestra ciudad, llevaría también la prosperidad a toda la provincia en general (...)
Personas
tiene la población capaces de emprender y terminar la regeneración de nuestro
país; que influyan, trabajen con fe, venzan obstáculos, maten la rutina
administrativa y toda idea contemporizadora; hagan oir su potente voz, apoyada
por la razón y la justicia, ante los poderes públicos; soliciten la cooperación
de toda la provincia, y si ésta no respondiese al llamamiento, obren por egoísmo
con sus propias fuerzas que, estamos seguros, serán suficientes para realizar
nuestro ideal" (...)
Así
estaban las cosas. Naturalmente, hay que leer entre líneas. Y hay que saber cuál
era el nivel de extremo abatimiento e impotencia política que sufría Cuenca en
esos momentos. Asunto que dejamos al margen, en tanto se hace la historia del
periodo, para la que aquí queda anotada la pequeña anécdota de la primera acción
(o intento, porque no prosperó) institucional contra
Del
único ejemplar conocido sabemos que El Orden se subtitulaba "Periódico
semanal de Administración y Noticias", lo dirigía Florencio Zanón y tenía
su sede en la calle Bronchales, núm. 14. Se componía con cuatro páginas de
formato 22x32 cms., incluyendo en ellas algunas noticias locales, un espacio
eclesiástico (en el que estaba publicando nada menos que el texto íntegro del
Concordato de 1851), un artículo de José Ballesteros Andrade y una sección de
anuncios. El precio de la suscripción era de 1,50 pesetas el trimestre; tres
pesetas el semestre y cinco el año, dentro del territorio nacional. Los envíos
a Ultramar, diez pesetas al año. Se hacía en la imprenta de V. León (San Juan,
13).
Este periódico aparece mencionado en el
inventario de la Biblioteca del Instituto de Segunda Enseñanza [Memoria del
Instituto curso 1881-1882, p. 51]. Vuelve a ser mencionado en el curso
1882-1883 indicándose que se ha incorporado a la Biblioteca la colección
correspondiente a 1882.
