EL ECO (1851 / 1862-1874)

 

Con este título que, en ocasiones, ofrece la variante de El Eco de Cuenca, se puede seguir el rastro de una publicación en diversas etapas que, si bien son diferentes entre sí, parecen seguir una cierta línea ideológica vinculada a las corrientes progresistas y republicanas.

1. EL ECO DE LA RAZÓN (1851)

En 1851 apareció El Eco de la Razón cuya primera noticia la encontramos en el BOP del 06-08-1851 donde se anuncia, sin decir en ese momento si ya está publicándose o lo será en próximas fechas. “Sale los domingos y los jueves en un pliego marquilla prolongado, de buen papel y elegante impresión. Se suscribe en la librería de Mariana y en la Redacción, calle de la Carretería, a 4 rs. dentro de la capital y 5 fuera de ella, franco de porte. Puede además librarse el importe por conducto de los comisionados para la entrega de quintos”

Fermín Caballero vuelve a ser nuestra única fuente de información sobre esta publicación: “Periódico de literatura, destinado a promover los intereses morales y materiales”. Un pliego, folio marquilla, imprenta de Gómez, que se publicó dos veces a la semana en noviembre de 1851, con dimensiones de 22x32 centímetros. Los redactores eran los señores Priego, Ballesteros, Torres Mena y Luque Vicens”. Palau 77830 asegura que se publicaron ocho números en folio marquilla de dos hojas. Sin embargo, no se conserva ningún ejemplar que nos permita conocer cómo era realmente su aspecto.

Aunque no dice Caballero cuántos números salieron de este Eco, la mención de sus redactores es suficiente para adivinar que en sus páginas debían circular alegremente las más vistosas palabras del liberalismo conquense, cuyos practicantes, en verdad, no fueron muchos. Pero el comentario sinuoso de Caballero no nos permite adivinar cuáles pudieron ser los motivos de su desaparición: "Esta vez acaso hubiera llegado a contar con suscriciones bastantes para sostenerse, si cuestiones locales, rivalidades de partido, o disensiones domésticas no le hubieran condenado a morir". Julio Larrañaga apostilla, quizá interpretando de manera generosa la frase de Caballero, que “dejó mal parado su nombre al suprimirse por discusiones políticas entre sus redactores”.

Referencias: Fermín Caballero, La imprenta en Cuenca. Madrid, 1869; Imprenta de El Eco; p. 109 / Julio Larrañaga, “Hoy hace años”. Ofensiva, 06-08-1942.

 


El Eco de Cuenca, núm. 1, 08-01-1862

EL ECO DE CUENCA (1862)

El primer gran periódico provincial inició su publicación en 1862, después de varios intentos anteriores que no pudieron consolidarse. Como subtítulo inicial figura la frase “Periódico de intereses morales y materiales”, a la que en 1868 añadió otro concepto: “Periódico liberal”.

Fue fundado por Mariano Sánchez Almonacid, catedrático del Instituto, quien ejerció además de redactor casi único. Desde su aparición emprendió vibrantes campañas encaminadas a aportar a Cuenca una dimensión y una actividad hasta entonces inéditas en la provincia, se planteó con el objetivo, proclamado desde el comienzo, de que la provincia de Cuenca pudiera superar “el atraso inconcebible con respecto a todas las demás de España, a pesar de hallarse separada de la capital del reino por una corta distancia” para lo que apelaba a la necesidad de explotar y desarrollar los bienes potenciales que encierra, con el convencimiento de que “puede, en fin, se convertida en otra Suiza el día en que el gobierno derrame los beneficios de una inteligente administración en sus despoblados montes y sus espaciosas dehesas” y ello mediante la explotación de sus riquezas madereras y minerales o la implantación de líneas férreas alternativas para llegar a Henarejos o Teruel.

Al fin parecía llegada la hora de poner en marcha un verdadero periódico, diario, por más señas. Apoyado por los señores Massa Sanguinetti y Barcia, "que desplegaron un arrojo admirable y un acierto grandísimo", hasta que finalmente quedó en solitario al frente de la empresa el señor Sánchez Almonacid, quien consiguió otros apoyos personales (Luque y Herraiz), suficiente no sólo para mantener la edición, sino para emprender la aventura de pretender dotar de imprenta propia al periódico. Con El Eco de Cuenca entra abiertamente en el mundo del periodismo conquense la opinión y la expresión política.

El alma del periódico habría de ser León Carretero, como impresor y periodista. En noviembre de 1864 estableció su imprenta, la cuarta que en esos momentos había en la ciudad, con el propósito fundamental de editar el periódico, aunque también se dedicó a imprimir cualquier tipo de trabajo. En el primer número de Heraldo de Cuenca Eusebio Chust recuerda "los nombres de D. León Carretero, fundador y sostenedor del periódico El Eco, de ideas avanzadas y de la famosa tertulia de doña Plácida, su esposa, que en la conocida calle del Agua y en sitio donde hoy se cobijan las josefinas, ¡oh paradoja! reunía a los amantes de la libertad y se conspiraba contra la monarquía"