EL BANZO (1975-1977)

 


El Banzo, número 1, julio 1975

Se cumplían 35 años de Dictadura del general Francisco Franco cuando en julio de 1975 apareció El Banzo, una revista de periodicidad mensual aproximada (nunca la cumplió con rigor) puesta en marcha por cinco periodistas y colaboradores de los medios entonces existentes en la ciudad (Diario de Cuenca y Radio Nacional de España): José Luis Muñoz, Luis Calvo, Jesús de las Heras, Juan Ruiz Garro y Julián Cerdán. La publicación fue una novedad tanto estética (seguía el modelo tipográfico que con tanto éxito había introducido Cambio 16) como en el lenguaje desenfado, nada oficialista, y sobre todo en la exposición y tratamiento de los temas. En El Banzo se habló por primera vez en Cuenca, de región, autonomía, democracia, partidos políticos. Pudieron hablar, también por primera vez, el PSOE, Comisiones Obreras o el PCE. Y hasta se atrevió la revista a tocar, de forma iconoclasta, a la intocable Iglesia del conservadurismo radical e integrista conquense. Duró 14 números, desapareciendo a finales de 1976. Había cumplido, con precisión, el papel que le adjudicó Florencio Martínez Ruiz en un feliz comentario: “Fue como pedrada en agua mansa”.

En la informal redacción se integró la práctica totalidad de quienes entonces trabajaban en los medios informativos conquenses (con alguna llamativa excepción). Para que conste, cito aquí la totalidad de los nombres de quienes se atrevieron a desafiar los rigores de sus propios medios y osaron poner sus nombres en artículos y reportajes publicados en la revista:

Fue un intento atrevido de introducir en la esclerótica estructura de la Prensa conquense un periodismo crítico, analista y avanzado, lo que llevó, como era previsible, a más de un encontronazo con la censura, de manera que su responsable tuvo que desfilar sucesivamente por el despacho del gobernador civil, del delegado provincial de Información y Turismo y del fiscal de la provincia, para dar explicaciones y recibir las oportunas amenazas sobre los graves males que podrían caer sobre todos ellos. La más dura, la advertencia de la posibilidad de llegar al secuestro de algún número antes de salir a la venta, lo que hubiera supuesto un golpe mortal a la débil economía que sustentaba la revista. A ello hay que unir, como también se puede imaginar, algunas demandas particulares por gentes de bien ofendidas al verse implicadas en algún que otro escándalo. Todos esos inconvenientes jurídicos se pudieron solventar.

Si hay un matiz de consideración en el papel representado por El Banzo es el de su total y absoluta independencia. Nunca dependió económicamente de ninguna institución o empresa, nunca recibió ni un céntimo de subvención, ningún grupo político (ni el partido único que existía cuando apareció ni alguno de los que se fueron formando al establecerse la democracia) tuvieron nada que ver con la fijación de la línea editorial o el contenido de las informaciones. Durante su año y medio de vida, se financió única y exclusivamente con la publicidad, los suscriptores y la venta al número.