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Boletín Oficial de la Provincia, 01-10-1844 |
Fue en 1833 cuando el ministro de Fomento tuvo la feliz idea de implantar este servicio informativo en todas las provincias, con el propósito declarado de hacer llegar a todos los pueblos de la monarquía las disposiciones oficiales del gobierno y sus dependencias. Así, dice Fermín Caballero, "se han evitado las costosas y pesadas veredas, y todo cuanto el gobierno ordena y las autoridades de cualquier orden mandan, llega a los pueblos prontamente, sin tergiversaciones, ni dificultades en la lectura, con una economía grande, y en disposición de que se conserven colecciones legales en todos los Ayuntamientos".
El Boletín Oficial de la Provincia se
instaura por decisión gubernamental firmada el 29 de mayo de 1833, con un
propósito muy claro y definido como medio de hacer llegar a los pueblos los
comunicados generados por los órganos políticos, según había quedado recogido
en una Real Orden de 20 de abril, que el Intendente de Rentas en la provincia
de Cuenca, Diego de Aguirre, hizo pública en la primera fecha citada y que
difundida como circular establece la inmediata publicación del periódico
oficial. Pues, se dice en la citada Real Orden “deseoso el rey nuestro señor de
proporcionar a sus amados vasallos todos los alivios que sean compatibles con
las atenciones del servicio, llamó su soberana atención el gravamen que sufren
los pueblos con el gasto de veredas para la circulación de las órdenes del
gobierno y de las autoridades de las provincias” y por ello, tras estudiar la
situación y los remedios que pudieran innovarse se llegó a la conveniencia de
establecer un sistema más sencillo y económico: “Se establecerá en cada capital de Provincia un Diario o Boletín
periódico, en que se inserten todas las órdenes, disposiciones y prevenciones
que tengan que hacerse a las Justicias y Ayuntamientos de los Pueblos por
cualquier autoridad”. En la disposición se regula minuciosamente el
orden en que deben insertarse las disposiciones, la forma de distribuir el
periódico por correo, la preceptiva numeración de los ejemplares “a fin de que
nunca pueda servir de excusa a las Justicias y Ayuntamientos de los pueblos
para faltar el cumplimiento de las órdenes el no haberlas recibido” y la forma
de editarlo, mediante pública subasta de la edición, a la que podrían concurrir
las empresas impresoras situadas en cada provincia.
El intendente de la provincia de Cuenca
convocó la oportuna subasta, que fue adjudicada a Gerónimo Martínez Falero,
vecino de Cuenca, abogado de los Reales Consejos, socio académico de la Real de
la Historia. Para la aparición fueron fijados los días martes y viernes de cada
semana y se obligaba a la suscripción a los 374 pueblos de la provincia,
señalándose la cantidad de ocho reales mensuales como importe de la
suscripción.
Con estas prevenciones, el primer ejemplar
del Boletín Oficial de la Provincia de Cuenca apareció el martes, 4 de junio de
1833, con cuatro páginas en tamaño 15x21 cms., impreso en los talles
tipográficos de
La fuente única para
consultar la etapa inicial del Boletín Oficial de la Provincia es la Biblioteca
Pública del Estado, donde se encuentran completos los años
A
pesar de su evidente y no ocultado carácter de periódico oficial, los primeros
años del Boletín resultan del máximo interés porque además de la fea y fría
prosa burocrática (órdenes, acuerdos, convocatorias y demás) incluye, de forma
esporádica, noticias diversas, artículos y anuncios comerciales que, aunque en
forma fragmentaria y parcial, ayudan a transmitir una cierta visión de
Así, en su primer año de vida encontramos
artículos sobre agricultura, patatas, vino, sepulturas. E incluso una crónica
muy expresiva sobre la forma en que se llevó a cabo en Cuenca la proclamación
de Isabel II en su minoría de edad bajo la regencia de su madre, María Cristina,
pero no parece que la obligatoriedad de su adquisición por los estamentos
oficiales y municipales se cumpliera de buen grado, teniendo en cuenta la
circular publicada por el gobernador Armendáriz en el BOP del 09-06-1935, en un
tono de evidente dureza, haciéndose eco de las quejas transmitidas por el
editor de Boletín, Jerónimo Martínez Falero, porque son muchos los Ayuntamientos
que no abonan puntualmente las suscripciones y puesto que no han sido atendidas
las advertencias anteriores, “declaro incursos en la multa de diez ducados de
irremisible exacción a cada uno de los Ayuntamiento que para el día veinte del
presente mes no hayan satisfecho” sus descubiertos.
El precio fijado aparece impreso en el
propio boletín: "Se
suscribe a este periódico, que sale los martes y viernes, con el aumento de 52
pliegos de suplementos al año, en la librería de Mariana, en esta ciudad, a 6
rs. al mes llevado a las casas de los señores suscriptores. Las suscripciones
de la provincia o fuera de ella serán a 8 por mes franco de correo. Los
anuncios, reclamaciones y artículos se remitirán francos de porte a la
redacción, sin cuyo requisito no se recibirán".
En el BOP núm. 84, 24-04-1838, p. 3, la
redacción informa que “los encargados de la de este periódico se han propuesto
ofrecer a los lectores algunos artículos de amenidad, y también mezclar otros
de inventos útiles, agricultura, comercio y artes, según lo permitan las
circunstancias y el tiempo que puedan consignar a estas ocupaciones”, pero como
no pueden dedicarse en exclusiva a tal tarea “tomarán de los periódicos
nacionales y traducirán de los extranjeros la parte que pueda llenar su
propósito”, empezando por un artículo de El Semanario Pintoresco, titulado “El
cura párroco”, original de Alfonso Lamartine. En realidad, este fue el único
trabajo publicado pues a continuación de él se evaporaron los buenos propósitos
de los redactores.
Durante
una época, el BOP añadió un suplemento, el Boletín
de Ventas de Bienes Nacionales, importantísimo para seguir todo el proceso
de la desamortización desarrollada por el gobierno durante aquellos años, hasta
que el volumen de información fue tal que aconsejó la edición de un boletín
independiente.
Se
imprimía, alternativamente, por meses, en los talleres de Pedro Mariana y
Francisco Torres, en unas dimensiones de 16x22 centímetros, que se ampliaron
poco después a 22x32. A partir del número 6, 21 de junio, se
imprime en Casiano Mariana y desde el año 1834 en Feijóo. A partir del 19 de
abril de 1836 el tamaño pasa de cuartilla (16x22,5 cms.) a 22x30 cms. Lo
imprimen alternativamente Pedro Mariana y Antonio Feijóo, en 1838. En 1843 pasa a
editarse en los talleres de Gómez, en la subida de San Juan, núm. 11 y aparece
ya tres días a la semana, martes, jueves y sábado. En el número del 7 de enero
aparece esta advertencia: "Los señores suscriptores a este periódico
podrán insertar en sus columnas sin retribución alguna los avisos de cortas
líneas que gusten remitir a la redacción previa la licencia del Sr. Jefe
político", o sea, del gobernador, a quien de modo tan sutil se concede el
derecho de censura.
Desde el 5 de mayo de
1876 lo imprime Dionisio Torres, sucesor de su padre. Para 1877 los precios de
suscripción son de 80 reales al año en la capital, 40 un semestre, 22 el
trimestre y 8 un mes; fuera de la ciudad de Cuenca, los precios son de 100, 50,
26 y 9 reales, respectivamente.
En 1880 se imprime en
la Imprenta Provincial, situada en la Casa de Beneficencia, al precio de venta
de 15 céntimos el ejemplar y las suscripciones tienen el valor que ya aparece
en la ficha de Palau:
Cuenca,
1834, 4º, 2 hojas. En 1865. folio marquilla a 4 col. y en Imp. Mariana, Torres
y Gómez, bisemanal y trisemanal. En 1896 vale 25 cts., un año 12,50; un
semestre,
A partir de enero de 1932 el tamaño
queda fijado en 22x32 centímetros, manteniéndose las 4 páginas que tenía desde
sus inicios. La edición impresa fue suprimida en el año 2009. Desde entonces
solo se edita on line.
Referencias:
Fermín
Caballero, La Imprenta en Cuenca / Ángel Luis López Villaverde, Historia
y evolución de la Prensa conquense. Cuenca, 1998; Universidad de
Castilla-La Mancha, pp. 161-162.
