¡ADELANTE!

 


Primera página del número de 28-11-1936

En la cabecera figura con toda claridad la identificación ideológica: Órgano de la Federación Provincial de Trabajadores de Cuenca-C.N.T., que se mantiene en dos etapas, una primera entre 1932 y 1934 y la segunda, al comenzar la guerra civil, en 1936 y que duró hasta mediados de 1938.

Desde sus inicios, el periódico anarquista ¡Adelante! puso en marcha un claro ideario reivindicativo a favor de la clase obrera pero en una segunda etapa intentó mantener durante la guerra civil el espíritu combativo de la población de retaguardia en un estilo absolutamente sectario y panfletario que nada tiene que ver con el periodismo, con el curioso añadido de que muchos de sus números aparecían con varias de sus páginas en blanco, tachadas por la censura, lo que dice mucho del contenido que deberían tener aquellos textos si el propio gobierno los prohibía.

De ¡Adelante! se conservan en la Hemeroteca Provincial dos ejemplares, el número 12, del 28-11-1936 y el 14, del 13-12-1936; en ambos casos se indica que corresponden al año 3º, segunda época, si bien carecemos de suficiente información sobre cuál pudo ser la primera, pero por los escasos datos disponibles cabe deducir que inició la publicación en el ya citado 1932 pero se interrumpió a las pocas semanas, reanudándose en este 1936 que ahora conocemos, seguramente como una respuesta del anarquismo conquense al comienzo de la guerra civil. Por cierto, que en el segundo número citado se incorpora una nota explicativa: Dificultades para la adquisición de papel nos han impedido publicar nuestro semanario en la fecha señalada”, que debería haber sido el día 12.

Esta evolución temporal, de la primera época a la segunda, se manifiesta también en hechos externos de evidente relevancia, como son el domicilio de la publicación, primero en Alonso de Ojeda, 7 (Casa del Pueblo) y luego en José Cobo, 6 (la Casa Catalina), que había sido incautada y entregada a las Juventudes Libertarias, caso similar a de la imprenta, que fue inicialmente la denominada Imprenta Artística para pasar luego a la Imprenta Moderna, de los hijos de Celedonio León, igualmente incautada por la CNT.

No hay ninguna referencia a quien pudiera ser el director de la primera etapa y son escasas las firmas de los artículos o las informaciones. Encontramos un Pablo Requena que firma unos “Versos proletarios” dedicados a la muerte de Durruti y otro Requena, que debe ser el mismo, autor de un artículo sobre la guerra española, titulado “La cobardía de los gobiernos democráticos, los intelectuales y nosotros”. Fontaura es la firma que aparece al final de un artículo titulado “Los principios, la moral del anarquismo, no pueden ser olvidados por quienes de anarquistas se precien”; Reyes Torres firma otro titulado “Hay que esforzarse porque cristalice la revolución”. En cuanto a los nombres identificados en algún momento, figuran Felipe de la Rica, Víctor Delgado Fernández, Pablo Requena Abarca y Elías Cruz Moya.

Conocemos mucho mejor lo sucedido en la segunda etapa de la publicación, en la que figura claramente como responsable de la dirección Felipe de la Rica, contando con Víctor Delgado como redactor jefe y, en la redacción, Pablo Requena, Mariano Martínez, Gabriel Mazario, con Jesús Martínez y Demetrio de las Muelas como administradores.

El contenido de las cuatro páginas responde a dos líneas. Por un lado, la ideológica, con predominio de enardecidos comentarios dirigidos a mantener en alto la moral de la población en los primeros meses de la guerra, intención bien manifiesta en el llamativo título con que se abre a toda página el número 12:

            “Hoy, como ayer, la moral anarquista está en pie.

            Más procuremos que el ideal no se deslice por la pendiente del autoritarismo y del aburguesamiento. ¡Ay del anarquismo si el momento nos ciega a todos y no tenemos la entereza moral de sobreponernos a las influencias que nos rodean”.

En esa línea se encuentran los artículos ya citados y algunos otros que igualmente aparecen en el interior.

La otra gran temática del semanario es de orden interno, referida a actividades de la propia organización, como la reunión celebrada por el pleno del sindicato de la Construcción, cuyos Estatutos también se empiezan a publicar en forma seriada o el desarrollo de la primera asamblea del Sindicato forestal de Cuenca y su provincia. La última página del número 12 está dedicada íntegramente a glosar la figura de Buenaventura Durruti, muerto en una operación bélica.

López Villaverde asegura haber visto tres ejemplares del año 1933, que conserva un antiguo cenetista, Ceferino Crespo. Se conservan dos ejemplares del año 1936 en la Hemeroteca Provincial de la Biblioteca Pública del Estado y también hay otros en la Colección Rogelio Sanchiz. En el Servicio Histórico Militar se conservan los números 17 a 47, de enero a junio de 1937. En el Archivo Histórico Nacional, el número 43.

           Semanario. Se publica los sábados.

Tamaño: 32x44 cms.

Mancha: 28x40,5.

Páginas: 4

Composición: cinco columnas de 5,5 cms., con corondel.

Director: ¿Víctor Delgado Fernández? En la segunda etapa, Felipe de la Rica.

Redacción y administración: Alonso de Ojeda, 7 (Casa del Pueblo). Luego, José Cobo, 6 (Casa Catalina)

Imprenta Artística. Cervantes, 28. Luego, Imprenta Moderna, de los hijos de Celedonio León.

Suscripción: un mes, 50 céntimos; un año, cinco pesetas.

Precio: 15 céntimos

 Referencias: Ángel Luis López Villaverde, Historia y evolución de la prensa conquense (1811-1939). Cuenca, 1998; pp. 281-282; 291-292