SEMANA DE TEATRO INDEPENDIENTE


El libro "Del alegato a la fiesta" recoge un exhaustivo balance de las cinco Semanas de Teatro Independiente celebradas en Cuenca.

 En octubre de 1974, por encima de las dificultades de todo tipo, incluida la económica, se levantó el telón de la Primera Semana de Teatro. En siete días el arte dramático es el protagonista de la actividad conquense. Conferencias-coloquios y representaciones de vieron del 14 al 20 de octubre en la Casa de Cultura. Los grupos La cuadra, de Sevilla, con su espectáculo “Quejío”; Tábano, de Madrid, con “Los últimos días de soledad de Robinson Crusoe o veinte años de aventura y amor”; Ditirando, de Madrid, con “Pasodoble”, de Miguel Romero Esteo; Bojiganga, con “Tompicón” y Taetro de Madrid, con “Comedia soldadesca”, de Bartolomé Torres Naharro (que como despedida de la Semana fue la peor actuación de todas), estuvieron en esa primera cita con el Teatro Independiente en Cuenca.

Las dificultades de todo orden inherentes a estas actividades más voluntaristas que dotadas de medios obligó a una interrupción en el proyecto, que no se pudo realizar en la que sería su segunda edición, la de 1975, de manera que dando un salto en el tiempo se pasó al año siguiente, 1976.

La Asociación tenía tres intenciones para la Segunda Semana de Teatro: brindar al público conquense la oportunidad de participar en la actividad teatral, inscribir el nombre de la ciudad en el circuito del Teatro Independiente y proporcionar a los grupos de este carácter lugar y ocasión de reunión de programadores, autores y grupos. Como novedad se incorporó la participación del Teatro infantil. La Semana de Teatro crecía en aspiraciones y en complejidad organizativa. Del 22 al 28 de marzo y otra vez en la Casa de Cultura pudieron llevarse a cabo las obras programadas: “Ubú rey”, de Alfred Jarry, a cargo del Grupo Caterva; “Ópera del bandido”, de John Gay, por el Grupo Tábano (que en este caso tuvo que hacer su complejo montaje en el Pabellón Polideportivo El Sargal); “La orgía”, del colombiano Enrique Buenaventura, por el grupo La Picota; el espectáculo musical “La ciudad”, a partir de un poema de Ángel García Pintado, por el conjunto De Palo; “Ratas y rateros”, particular versión de la obra “El retablo del flautista”, de Jordi Teixidor, realizada en un montaje colectivo del Grupo Internacional de Teatro; y como final, una fiesta happening preparada por Miguel Arrieta y que desde el escenario recorrió las dependencias interiores de la Casa de Cultura hasta llegar a una simbólica suelta de palomas en el exterior del edificio.

La III Semana de Teatro, celebrada entre el 21 y el 27 de marzo de 1977 presentó como novedad un cambio de escenario, al pasar las representaciones al Teatro Xúcar, paso adelante dado los organizadores, la Asociación Amigos del Teatro, tras comprobar el considerable éxito de las dos citas anteriores que dejaban pequeño el limitado espacio de la Casa de Cultura.

Con este novedoso planteamiento, la Semana ofreció los montajes preparados por el grupo A Comuna con la obra ¡Fogo!, un espectáculo colectivo al que siguió Los mercaderes de ciudades, de Jacques Nichet, por la compañía sevillana Teatro del Mediodía;  el Colectivo Búho puso en escena la obra de Alfonso Sastre La sangre y la ceniza y Tábano ofreció su versión, también colectiva, de Cambio de tercio y por último,  Cómicos de la Legua presentó Vivir por Bilbao, igualmente un montaje colectivo al que se sumaron las  representaciones dedicadas al público infantil por el grupo Teatro de la Rivera, que escenificó Pim, Pam, Pum y La Gaviota, con su montaje de Pascual Patroclo y sus muñecos.

Del 27 de febrero al 3 de marzo de 1978, se celebra la Cuarta Semana de Teatro de Cuenca. Nuevo escenario, el Teatro-cine Avenida. El Esperpento de Sevilla, Dagoll-Dagom de Barcelona, Denok de Vitoria, Adefesio de Logroño y Aula 6 de Granada, fueron los grupos que participaron en la cuarta edición, sin olvidar el teatro infantil donde los colegios fueron los protagonistas.

La quinta edición de la Semana de Teatro volvía al mismo escenario de su inicial andadura, la Casa de Cultura. Esta la última edición cierra un proceso de evolución del teatro independiente que busca un cambio en las estructuras teatrales a nivel nacional. Y en ese proceso, la Semana de Teatro Independiente de Cuenca pone el punto final para dejar paso a otras propuestas.

Esta primera etapa está recogida en un magnífico libro que escribieron en 1979 José Ángel García y Ángel Luís Mota: Del alegato a la fiesta, editado por José Luis Muñoz en el sello Olcades.