MUSEO DE LAS CIENCIAS DE CASTILLA-LA MANCHA

 


El péndulo de Foucault, en la entrada del Museo de las Ciencias [Foto José Luis Muñoz]

En el corazón del casco antiguo, en una de las plazas más encantadoras de Cuenca, la de la Merced, se encuentra este moderno edificio construido sobre lo que fue el alcázar-palacio de los Hurtado de Mendoza, aprovechando además la instalación del antiguo Asilo de Ancianos. Se ha formado así un edificio ciertamente singular, en el que se entra pisando la cristalera que cubre restos arqueológicos de la Edad Media para a continuación contemplar las aportaciones técnicas del presente, las adivinaciones del futuro y la maravilla del universo estrellado. A lo largo de sus salas puede conocerse el proceso de formación de la tierra, la aparición de la vida, la evolución del ser humano, la historia de los inventos y la tecnología, el planetario, los tesoros de la tierra y todo aquello que forma los sedimentos de la civilización. Un sector de gran interés durante bastante tiempo fue el referido a los tiempos palentológicos, que están resultando muy fructíferos en la provincia de Cuenca, singularmente en dos yacimientos, el de Las Hoyas (término de La Cierva) y el de Lo Hueco (Fuentes), de donde proceden magníficas colecciones de restos de animales prehistóricos que pudieron contemplarse en este Museo hasta su traslado al Paleontológico.

El museo se distribuye sobre una superficie de más de seis mil metros cuadrados, en la que se organizan cuatro espacios: Astronomía, Tesoros de la Tierra, Historia del Futuro y Laboratorio de la Vida. El recorrido se inicia a través de la entrada por la puerta principal (Plaza de la Merced) apareciendo en primer lugar un panel en movimiento en el que se suceden engranajes, molinos, ruedas, etc. para dar una idea global de la aspiración universal de la ciencia a controlar el movimiento. En el suelo, visible a través de grandes cristales, se pueden observar algunos de los restos arqueológicos de la zona que han sido conservados.

En su disposición inicial, el distribuidor es el área que da acceso a las diversas salas del Museo. En una primera sección, el protagonista es el tiempo, vinculado al origen del universo y a cómo éste ha evolucionado desde el big-bang inicial. La cronolanzadera permite revivir un viaje espacial, retrocediendo en el tiempo a través de diversos momentos históricos, hasta alcanzar el origen del universo.

La zona dedicada a los Tesoros de la Tierra está dividida en tres salas diferenciadas: Geología, Estratigrafía y Paleontología, mediante las cuales se pueden aprehender, teórica y visualmente, nociones sobre estructura de la tierra, actividad sísmica, estratos de las rocas, fósiles (con especial protagonismo de la zona de Las Hoyas), animales primitivos, evolución, etc.

En la sección Historia del Futuro es posible realizar un recorrido por la vida de un ser humano, desde su nacimiento hasta la muerte, analizando las distintas funciones que realiza: alimentación, aprendizaje, trabajo, enfermedad, comunicación y sueño. Completando este apartado aparecen bloques temáticos que recogen las aportaciones obtenidas por la inteligencia humana a través de los sucesivos inventos y se hace una proyección sobre lo que puede ser el futuro.

La sala del Laboratorio de la Vida ofrece una amplia perspectiva de lo que es Castilla-La Mancha, con bloques dedicados a recursos, fauna, ecosistema y todo aquello que hace referencia a la vida natural.

Finalmente queda el Planetario, con un diámetro interior de 10 metros bajo su cúpula y una capacidad de 74 plazas. Está equipado con tecnología avanzada que incluye un conjunto de dispositivos audivisuales que permiten alcanzar una amplia comprensión del universo.

A comienzos del año 2000 se preparó el espacio destinado a acoger la colección de fósiles del yacimiento paleontológico de Las Hoya (término de La Cierva), en el que durante diez años de excavaciones se han encontrado unas 14.000 piezas y 24 holotipos (fósiles que designan nombres de especies) y que estuvo situado en este Museo hasta su traslado definitivo al Paleontológico.

El 10 de julio de 2006 se firmó el protocolo para llevar a cabo una profunda renovación y actualización de los contenidos del Museo, con cargo en su mayor parte a los fondos del Consorcio Ciudad de Cuenca, quedando a cargo de la consejería de Cultura solo el 15 por ciento de la inversión, calculada en 1.903.931 euros. El objetivo es actualizar y modernizar la oferta museística, claramente obsoleta a los diez años de su puesta en funcionamiento, como resultado de no haberse llevado a cabo lo que ordena la lógica y el sentido común, o sea, la permanente actualización de una oferta que, por su carácter científico y tecnológico, exige una renovación constante para incorporar los nuevos avances que con un dinamismo sorprendente se están llevando a cabo.

El 13 de diciembre de 2017 se inauguró el renovado espacio de Los Tesoros de la Tierra en el que a lo largo y ancho de 330 metros cuadrados, se han establecido e integrado ámbitos ya existentes, aumentando las propuestas interactivas hasta configurar 22 espacios, precedidos por una vanguardista introducción temática a todo el conjunto. El nuevo contenido está basado en la Cristalografía y Mineralogía, ciencias muy relacionadas con otras que significativa presencia en el Museo conquense.