El 15 de junio de
1908, en sesión municipal ordinaria, el Ayuntamiento de Cuenca acuerda
autorizar a Victoriano Ballesteros Rubio la construcción de un salón de
espectáculos en la calle Herreros. Es el primer paso administrativo para que
tome forma un cine estable en Cuenca. Recibió el nombre de Ideal Artístico y
estaba situado en la Plaza de San Francisco, hoy de la Hispanidad, junto a la
subida al Cerrillo de San Roque. Una novedad del máximo interés es que, a
diferencia de casi todos los demás cines de Cuenca (salvo la excepción del
Xúcar) éste ofrecía una fachada ciertamente vistosa, de inspiración modernista,
con un gran arco de medio punto enmarcado por dos columnas laterales y un juego
de ventanas pareadas, luciendo en lo más alto el nombre del local que, en
principio, se orientó hacia el teatro y la zarzuela, pero a partir de 1913 su
dedicación exclusiva fue el cine, con sesiones los jueves y domingos,
ofreciendo en cada una de ellas un programa variado, como este, por ejemplo:
El
conductor, La mujer del presidiario, El fantasma, Dos astucias en contraste,
Mal y buen guardado, Willy, portero (este último, “en lo
cómico”, puntualiza la información periodística). El domingo, 11 de mayo de
1913, se estaba en plena proyección “cuando a causa de una falsa maniobra de la
máquina, una de las cintas cinematográficas incendióse, proyectando por unos momentos
el resplandor sobre el telón. El operador, con presteza rápida, cortó la cinta
y ella las llamaradas; mas no pudo evitar que el público, ante la perspectiva
de una catástrofe, revuelto en desbordante torbellino, tomara las puertas de
salida en completo desorden, con peligro de haber ocurrido numerosas
desgracias, que afortunadamente no hubo que lamentar”.
El local disponía de
467 butacas, repartidas en cinco palcos, patio de butacas (que era el espacio
mayor), anfiteatro y delantera de anfiteatro, esto es, una estructura
claramente teatral, que aún tendría sentido en las pocas ocasiones en que, fiel
a sus orígenes, se abría a representaciones escénicas y también a mítines
políticos o actos culturales. Sobre la programación hay suficiente información
en los periódicos de la época, en los que no falta, a veces, algún apunte
crítico, como el de El Día de Cuenca
del 06‑09‑1918: "Yo aconsejaría a la empresa que no nos diera tanto cine
ni tan aburridillo"
A final de ese año, el
mismo periódico inicia una campaña para pedir reformas en el local, ya que,
dice, tiene malas salidas, a raíz del incendio de un cine en Castellón, con 12
muertos. La campaña surtió efecto y el 13 de noviembre el gobernador decretó el
cierre del cine, hasta que se hicieran obras de acuerdo con lo dispuesto por el
arquitecto municipal. Aunque volvió a abrir al mes siguiente, sin que se
hubiera solucionado totalmente el problema, la situación debía ser preocupante
y por ello, algún tiempo después, hubo de cerrar, hasta que pudo volver a abrir
sus puertas el 6 de octubre de 1922, anunciándose como “elegante coliseo” que,
según la información de El Día de Cuenca,
había sido “remozado y modernizado”. El Ideal Artístico cerró de manera
definitiva al principio de los años 30 del siglo XX, sin que sus proyectores
llegaran a traspasar la barrera del cine mudo.
Referencias: José Luis Muñoz, Cuenca en las pantallas. Diccionario de Cine. Cuenca, 2021; Cineclub Chaplin, pp. 117-118
