FUNDACIÓN ANTONIO PÉREZ

 


Interior de la Fundación (Foto José Luis Muñoz)
 

Inteligente combinación de museo permanente y sala de exposiciones temporales, acoge obras de artistas españoles y extranjeros de última generación. Se encuentra situada en el antiguo convento de carmelitas descalzas, al final de la Ronda de Julián Romero y tuvo su origen en la colección personal formada a lo largo de toda su vida por Antonio Pérez que, a la muy cuidada selección de obras de arte (Antonio Saura, Manuel Millares, Gordillo, Torner, Equipo Crónica, Pagola, Bonifacio Alfonso…) une selecciones muy originales, en tono vanguardista y experimental, como la colección de “Objetos encontrados” y que, junto con la amplísima biblioteca especializada en arte da una visión muy completa de esta polifacética y entretenida Fundación.

El inicio de la Fundación se encuentra en el acuerdo alcanzado entre Antonio Pérez y la Diputación Provincial de Cuenca para que la institución se hiciera cargo de la colección íntegra acumulada, tanto de obras de arte y objetos como de libros y revistas, para poder exponer todo ese material al público. Las conversaciones se desarrollaron a lo largo de 1997, siendo Marina Moya presidenta de la Diputación y culminaron con un rápido y eficaz acuerdo, gestionado por el diputado de Hacienda, Jesús Mateo Navalón, mediante el que se dio forma legal y administrativa a la Fundación

Para llevar a cabo la instalación artística se habilitaron varias salas del antiguo convento de carmelitas, entonces ocupado por la UIMP, que finalmente fue trasladada a otro inmueble, también propiedad de la Diputación, quedando así el espacio conventual para ocupación total por parte de la Fundación.

Con todas las formalidades que el caso requería se realizó un inventario de los bienes cedidos y que dieron como resultado la existencia de 1524 obras de arte, 583 originales y 941 obras gráficas, valoradas en 205.254.000 pesetas, a lo que se debería añadir la biblioteca personal del promotor, cifrada en 16.500 libros que, una vez catalogados, junto con varios miles de carteles, pasarían a formar la biblioteca de la nueva institución cultural. Además, las futuras adquisiciones que pudiera realizar Antonio Pérez también pasarían a formar parte del legado. De esa forma, en la sesión ordinaria del 21 de marzo de 1997 la corporación fue unánime al aprobar la aceptación de la donación que, seguidamente, pasó a integrarse en la denominada Fundación Provincial de Cultura, cuyos estatutos fueron aprobados en esa misma sesión plenaria.

 

(Página en construcción. Texto definitivo próximamente)