Asociación cultural cinematográfica surgida en la
ciudad de Tarancón en los años finales del franquismo, cuando confluyeron varios grupos de jóvenes con
inquietudes cinematográficas, unos procedentes de los movimientos parroquiales
de la época que organizaban hacia 1974 su propio cinefórum en la denominada
Casa del Joven. La demolición de ésta los condujo a integrarse en la asociación
cultural Ansares, constituida en 1976 en la Casa de la Juventud y cuyo director
era José Antonio Sequí, que había articulado en torno a esta institución un
verdadero semillero artístico entre los cuales también se integró el séptimo
arte. No teniendo una sala digna para la proyección cinematográfica, los
cinéfilos de Ansares, dirigidos por Gerardo Polo y Carlos Martos, entraron
pronto en contacto con los círculos estudiantiles del Instituto de Bachillerato
Ruiz Jarabo de la localidad, en cuyo seno también se había constituido un
cinefórum capitaneado por algunos profesores y alumnos, poniendo el cine al
servicio de una incipiente agitación cultural.
Este
movimiento cultural toma fuerza con la llegada al grupo de José Luis Maestre
(Albacete, 1950), uno de los muchos universitarios que vinieron a Tarancón en
busca de trabajo poco antes de la muerte de Franco. Instaló un negocio local de
óptica y optometría en 1976 y comenzó a relacionarse con la sociedad
taranconera. Pronto contacta con estos jóvenes, de Ansares y del instituto,
dando cuerpo entre todos al nacimiento del Cineclub Juan de Valdés hacia 1978. Los
vaivenes políticos de esta primera etapa harían que el grupo recibiera
bastantes presiones por determinadas proyecciones, así como también apoyos,
bajo el primer gobierno democrático en los Ayuntamientos (1979-1983), con el
impulso definitivo de las autoridades locales (Antonio Domínguez, alcalde de
UCD), provinciales y regionales (Manuel Osuna, Fidel Martínez) y, tras un
periodo de latencia, el definitivo del popular Juan Manuel López. El Cineclub
acabó adquiriendo, ya bajo la dirección de José Luis Maestre, un progresivo
carácter institucional en detrimento de su antigua y genuina beligerancia.
Gracias a estos apoyos pudo conseguir en 1990, y después de muchos años de
incertidumbre, una sede fija —el salón de actos del colegio público Ruiz Jarabo
/ Gloria Fuertes— donde desarrolló toda su actividad haciéndose cargo, una vez
derruido el Teatro Cinema Alcázar, también de la organización tanto de su
programación habitual de temporadas omo de las diferentes Semanas de Cine que,
impulsadas por el taranconero Gonzalo Pelayo, habían nacido en 1975 en aquel veterano
teatro. A partir de entonces, su inicial purismo cinematográfico tuvo que
convivir con la necesidad comercial de buscar mecanismos para garantizar la
supervivencia y que Tarancón pudiera seguir contando con local de exhibición
cinematográfica.
En 1988, José
Luis Maestre dio el relevo en la presidencia del grupo a Juan Carlos Cortés
quien, ampliando el grupo de colaboradores (José Luis Gómez, Gloria García,
Ramón Benito…), pudieron llevar al Cineclub a transitar de siglo manteniendo
sus programaciones habituales en el viejo salón de actos del colegio, con
nuevas ediciones de la Semanas de Cine y la realización de otras temáticas, de
cine español, que también les hicieron inaugurar un nuevo espacio más digno, con
la puesta en marcha, en 2003, del nuevo Auditorio de Tarancón, desde entonces,
el lugar habitual de proyecciones gracias a la colaboración del Ayuntamiento,
entidad propietaria del mismo.
Ya en la
década de 2010, y tras una colaboración con el por entonces recién nacido
festival de cortometrajes de Villamayor de Santiago, el Cineclub Juan de Valdés
reapareció en 2015 con un formato singular, mediante proyecciones minoritarias
de carácter privado en un local comercial, serie que se inició el 12 de
noviembre con el visionado de La Teoría del Todo,
dirigida por James Marsh y nominada a varias categorías de los próximos premios
Óscar. Fue una solución de emergencia hasta que el Ayuntamiento de Tarancón asumió
la actividad cinematográfica con proyecciones en el Auditorio, pero con un
planteamiento muy alejado del nivel de calidad y exigencia que corresponde a un
verdadero Cineclub, por lo que el Valdés ponía punto y final a sus actividades.
Referencias: Juan Carlos Cortés, Cuenca en las pantallas.
Diccionario de Cine. Cuenca, 2021; Cineclub Chaplin, pp, 51-52