CINE ALEGRÍA


Imagen del Cine Alegría, cuando ya estaba cerrado y amenazaba un próximo estado de ruina.

El cine Alegría, en su doble versión de verano primero y de invierno más tarde, se puso en marcha a lo largo del año 1948, poniendo así término a la escasez de locales derivada del cierre del Teatro Cervantes. La iniciativa fue del empresario Pedro Alegría, hasta esos momentos dedicado a la venta de vehículos, tanto de uso personal como agrícolas. Según consta en la  solicitud de apertura, el cine de verano Alegría estaba situado “entre la carretera de Cuenca a Alcázar de San Juan y la bajada al Molino de la Noguera”, más concretamente en el número 20 la calle División Azul (actualmente Avenida de Castilla-La Mancha), con su parte situada en paralelo a las vías del tren, lo que ocasionaba ligeros inconvenientes a los espectadores, ya que a los maquinistas les gustaba crear ambiente haciendo sonar la sirena. El Alegría fue el primero de los tres cines de verano de la ciudad, el más amplio y el mejor dotado, contando con un aforo que entre butacas de mimbre y asientos de general podía llegar a las mil trescientas localidades. Fue inaugurado el día 30 de mayo de 1948 con la película Tierra generosa (Jacques Tourneur, 1946) y cerró definitivamente sus puertas en el otoño de 1968, después de haber ocupado  durante veinte años las noches estivales de los conquenses con una programación de carácter eminentemente popular.

Ese mismo año 1948 el empresario estrenó una nueva sala también llamada Cine Alegría, cuya apertura tuvo lugar el sábado 18 de diciembre con la proyección de la película norteamericana Cartas a mi amada (William Dieterle, 1945), un melodrama en torno a una mujer amnésica protagonizado por Jennifer Jones y Joseph Cotten. El nuevo local estaba situado en la calle Diego Jiménez, y podía albergar cerca de ochocientos espectadores. Durante los años sesenta fue el cine más activo de la ciudad: acogió el estreno mundial de El príncipe encadenado (Luis Lucia, 1960) el 26 de noviembre de 1960, contando con la presencia del director y de los actores Luis Prendes y María Mahor; el 18 de febrero de 1962 estrenaba Fray Escoba (Ramón Torrado, 1961) con la asistencia del actor de origen cubano René Muñoz; el año siguiente fueron los hoy olvidados Javier Armet y Mara Cruz quienes se subieron al escenario para presentar su película Los derechos de la mujer (José Luis Sáenz de Heredia, 1963); el 8 de mayo de 1965 llegaron las gemelas Pili y Mili para asistir al estreno de Dos chicas locas, locas (Pedro Lazaga, 1965). A pesar de sus buenas condiciones fue el primero de los salones clásicos de la ciudad en sufrir los embates de la crisis y cerrar sus puertas en el año 1973, sin llegar a cumplir el cuarto de siglo de vida.

Referencias: Pepe Alfaro, Cuenca en las pantallas. Diccionario de cine. Cuenca, 2021; Cineclub Chaplin, pp. 17-18