Cuenca. Centro expositivo y cultural instalado en el antiguo alfar que fue ámbito de trabajo y residencia familiar del ceramista Pedro Mercedes. La restauración del alfar y su adaptación como espacio cultural fue un proceso largo y laborioso, como son casi todas las cosas que en Cuenca tienen que ver con la cultura, pero finalmente el proceso pudo llegar a su finalización.
Abrió
sus puertas en febrero de 2022 mediante una gestión provisional encomendada por
el Ayuntamiento al colectivo Lamosa, tras lo que se abrió un concurso público
para adjudicar la gestión definitiva, que fue igualmente encomendada al citado
grupo, abriendo sus puertas el 23 de noviembre de ese año. A partir de ese
momento, Lamosa desarrolló un encomiable esfuerzo para mantener activo el local
no solo como espacio visitable, con su necesario componente turístico, sino
como ámbito para el desarrollo de un interesante programa de actividades, en
forma de exposiciones, talleres, recitales, etc.
Sin
embargo, ese prometedor comienzo se vio frustrado de manera casi
inesperada cuando, al cumplirse el
primer periodo de adjudicación del espacio, el Ayuntamiento de Cuenca se mostró
incapaz de organizar una nueva convocatoria, con lo que el Alfar permaneció
cerrado durante todo el año 2024, con repetidas promesas de que “pronto” se
podrían solucionar los siempre increíbles (e incomprensibles) trámites
burocráticos que impedían proceder a una nueva adjudicación del servicio.
Hubo que esperar hasta el 11 de octubre de 2025, es decir, casi dos años después del cierre, en que la instalación pudo volver a abrirse, nuevamente gestionada por Lamosa, al menos durante un escueto plazo de tres meses, mientras el Ayuntamiento sigue enredado en sus problemas burocráticos intentando encontrar una solución para este caso. En su reapertura, el Alfar anuncia talleres de cerámica y dibujo artístico, encuentros de poesía y perfomances, visitas guiadas, un taller de escritura y otras actividades, que se pusieron en marcha de manera inmediata.Y, en efecto, ese atractivo programa se puso realizar en un plazo tan corto, porque cuando llegó la última semana del año nuevamente la absurda presión de una administración que parece existir solo para estorbar volvió a imponer su ley y el Alfar tuvo que cerrar nuevamente sus puertas.
A
mediados de enero de 2026, la concejala de Cultura anunció que se había
encontrado un remedio a través de la vía europea, en forma de una aportación de
300.000 euros que permitirá la continuidad de funcionamiento durante tres años
más.
