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La cumbre de La Mogorrita destaca en el paisaje serrano [Foto José Luis Muñoz] |
En el corazón de la Serranía de Cuenca,
formando parte de los Montes Universales (cadena montañosa limítrofe entre las
provincias de Teruel y Cuenca) dentro del Sistema Ibérico, se encuentra el pico
de la Mogorrita. Con sus 1864 m de altitud es el punto de mayor altitud de la
provincia. A pesar de que el pueblo más próximo es Tragacete, en realidad
pertenece al municipio de Cuenca. La Mogorrita forma parte de la Sierra de Valdeminguete, uno de los
espacios naturales más aislados y poco conocidos de la Serranía de Cuenca,
poblada de pinares muy densos y abruptos barrancos, por la que apenas hay
sendas y mucho menos señalización
El conocimiento de esta montaña es
relativamente moderno. Hasta los años 80 se catalogó al cerro de San Felipe
(1836 m) como cota más alta de la provincia, sin tener constancia que unos
pocos kilómetros al sur se encontraba este pequeño cerro de mayor altitud. Hubo
que esperar al acondicionamiento de la carretera que une Cuenca con Teruel para
tomar conciencia de la existencia de esta montaña, el punto culminante de la
Serranía de Cuenca.
Es
un espacio natural de extraordinaria dificultad en cuando al acceso, reservado
exclusivamente para personas con preparación montañera dotadas de los medios
técnicos necesarios. El acceso por carretera se realiza a través de la CM-2119
por el puerto de El Cubillo en dirección a Albarracín y Teruel. Al llegar a la
cima, cerca del límite entre las dos provincias, se produce un ensanchamiento
del paraje y a partir de ahí es preciso seguir una pista forestal hasta una
caseta del antiguo ICONA, desde donde es necesario continuar a pie si se quiere
recorrer el monte, teniendo siempre en cuenta que es una ruta
extraordinariamente dificultosas, aunque de no mucho recorrido, apenas 25
kilómetros.
El acceso a pie también se puede hacer desde el pueblo de Tragacete, tomando el camino que sale en dirección al cementerio y desde él buscar la orientación hacia El Cajigar, un monte poblado de robles, situado en dirección SE por el que se puede caminar sin especiales problemas ya que lo forman suaves laderas. El camino se encrespa a continuación para salvar el barranco de La Noguera, donde se inicia realmente el ascenso hacia La Mogorrita, como lo manifiesta la progresiva presencia del roquedo junto con ciervos y corzos que en este ambiente solitario y áspero viven en absoluta libertad y en el que es difícil encontrar la presencia humana. En el ascenso se alcanza por fin la Cresta del Ocejón, que como su nombre indica es una formación rocosa constituida por una sucesión de agudos peñascos y que tiene la particularidad geográfica de que separa las vertientes tributarias del Tajo por un lado y del Júcar por el otro. Al final del camino espera la cumbre de La Mogorrita
Rodeado por multitud de cumbres que oscilan entre los 1700 m hasta los 1800 m este hecho hace que su altitud no destaque sobre su entorno montañoso y no sea visible hasta cierta cercanía a él. En el paisaje se observa el predominio de la roca caliza donde la intensa erosión kárstica produce una homogeneidad en forma y altitud. En su cima rocosa se encuentra un vértice geodésico con la medición exacta de 1864,485m.
Las vistas desde la cumbre son realmente espectaculares pudiendo
observar a su alrededor diferentes montañas cercanas, como la Sierra de
Javalambre y su estación de esquí, la vecina Sierra de Albarracín, los Montes
Universales con el Caimodorro (1936 m), perteneciente a la provincia de
Guadalajara, como el más alto observador de su entorno y en días claros, el
Peñarroya (2028 m.) en la Sierra de Gúdar.
Por su localización geográfica y altitud se trata de un lugar con unas
condiciones especiales de temperatura y pluviometría a lo largo del todo año.
Hay una zona delimitada muy próxima a la montaña entre los municipios de
Teruel, Calamocha (provincia de Teruel) y Molina de Aragón (provincia de
Guadalajara) conocida como el triángulo del hielo donde sus registros de
temperatura con grado negativo ha batido récord desde que se tiene constancia
de datos oficiales. (En Calamocha, por ejemplo, según la estación de AEMET se
llegaron a los -30ºC el 17 de diciembre de 1963). Por tanto, hablamos de la
región habitable de España más extrema en este sentido. En cuanto a la
pluviometría, nos encontramos en la región de la comunidad autónoma con mayor
precipitación.
Estos datos avalaban la posibilidad de
instalar en el paraje una estación de esquí, al cumplir con los requisitos
mínimos "exigidos" de pluviometría, humedad y altitud, aunque que
este último generó cierta duda ya que se encuentra a una cota inferior a los
2000 m, referencia generalizada y actual que se utiliza para determinar la
viabilidad de una estación de esquí.
Un club de esquí sin apoyos oficiales
La Mogorrita fue el lugar elegido por los
aficionados a la práctica del esquí para poder desarrollar allí esa actividad,
siempre condicionada por la presencia de la nieve. Los pioneros de este deporte
aparecieron a mediados de los años 60 del siglo XX, aprovechando una de las
laderas bajas del cerro de San Felipe (1836 metros), donde se podía encontrar
unas posibilidades muy limitadas para la práctica del esquí, entre otros
motivos por la escasa duración de la nieve caída. Pero unos años después,
algunos de ellos observaron que unos pocos kilómetros al sur, en un cerro hasta
entonces desconocido, la nieve se concentraba en mayor cantidad y durante más
tiempo. De ese modo fue descubierta La Mogorrita (1864 metros), cuya ladera
este se prestaba de manera adecuada para los fines deseados, ya que se podía
habilitar una pista de descenso de dimensiones aceptables.
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Jornada dedicada al esquí en La Mogorrita [Foto Javier de León]
A principios de los años 70 del siglo XX esa práctica fue más asidua, ganando adeptos, hasta el punto de que varios centenares de personas confluían en el paraje donde se deslizaban sobre la nieve, a pesar de que solo contaban con medios técnicos muy artesanales, como igualmente eran muy rudimentarios los equipamientos personales de los esquiadores. Ese grupo inicial decidió organizarse, bajo la dirección de Javier de León y se formo el club Montes Universales.
En el año
1972, el Ayuntamiento de Cuenca cedió al club en usufructo el refugio de
montaña que existía en el paraje instalado anteriormente por el Icona, lo que
sirvió de punto de partida para la ampliación y la mejora de los servicios de
la pista de esquí que contaba con dos pequeños telesquís movidos por viejos
motores de Land Rover, con unas llantas de camión por donde discurría el
cableado que subía hasta la zona alta. Los propios miembros del club trabajaron
en la limpieza del paraje y en el montaje de la precaria instalación. Lo que anteriormente fue un
claro en la ladera de la montaña, se convirtió en una pista de 500 m de
longitud, 50 m de ancho y un desnivel de 120 m. La instalación era muy
rudimentaria, pero acogió hasta 500 personas esquiando y fue un estímulo para
que muchas otras se inscribieran en el club
El refugio se encuentra en un espacio llano
junto a la carretera, en el punto en que arranca el camino forestal que da
acceso a la ladera Este de la montaña. Sus instalaciones favorecían la estancia
y el disfrute de meriendas y comidas familiares. Tenía capacidad para 100
personas y estaba provisto de cocina, servicios, barbacoas y energía eléctrica,
lo suficiente para dar mayor cohesión al grupo social de esquiadores.
Aunque
funcionó durante tres décadas y el Club creció en socios, las instalaciones no
podían dar cabida a la demanda y las inversiones necesarias para actualizarlas
y mejorarlas eran demasiado costosas. Hubo planes, pero nunca llegaron a nada. El
apoyo de las instituciones públicas, Ayuntamiento de Cuenca y Junta de
Comunidades de Castilla-La Mancha fue inexistente. En el año 1992, el Club de
esquí que había luchado por convertir La Mogorrita en una estación invernal se
acabó desvinculando, después de más de 25 años promocionando el esquí en
Cuenca.
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