La autovía A-40 desde el paso elevado de acceso a Jábaga [Foto José Luis Muñoz] |
La problemática inicial de una autovía
Tarancón-Cuenca, como prolongación de la de Madrid-Tarancón hay que entenderla
vinculada a la crisis suscitada por la decisión gubernamental de que quienes
optaron porque el trazado de la autovía Madrid-Valencia siguiera una línea similar
al de
Para consolar a la capital conquense
de este nuevo desafuero en el mundo de las comunicaciones, el poder político
diseñó otra autovía, que en principio se limitó a unir Tarancón y Cuenca pero
que en el albur de los sueños fue más allá, para continuarla a Toledo, en un
trazado paralelo al de la carretera convencional N-400 y que por ello recibió
la denominación de A-40.
A continuación y por esos
misteriosos avatares que se mueven en el interior de los organismos estatales,
alguien pensó en prolongar ese recorrido para que tuviera su inicio en Maqueda
(en
Después de 30 años de obras,
proyectos y promesas, la realidad es visible y concreta: está construido el
trayecto Cuenca-Tarancón, se encuentra a medias el Tarancón-Ocaña, no se ha
hecho nada en el Ocaña-Toledo, hay fragmentos en el de Toledo a Maqueda y Ávila
y no se ha movido un metro de tierra en el de Cuenca a Teruel. Con esta
situación real se puede decir que no hay ni la más remota esperanza de ver en
algún momento del futuro próximo la terminación de esta autovía en su trazado
completo.