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Imagen de la central eléctrica de Villalba de la Sierra (Foto José Luis Muñoz) |
El Salto de Villalba es el último elemento del complejo hidroeléctrico construido en el tramo alto del río Júcar y que se compone, previamente, del embalse de La Toba y del canal Uña-Villalba. Esta serie de elementos, enlazados entre sí, dan lugar a una destacada obra de ingeniería, tanto más valiosa si tenemos en cuenta la dificultad ofrecida por un espacio abrupto y escarpado, con el resultado de dar forma final al complejo del Salto, ciertamente una aportación de especial valor por el acertado resultado de implicar la técnica y la arquitectura en el paisaje.
El
río Júcar es atrapado a la salida de la laguna de Uña, para discurrir por un
canal a media altura sobre el farallón rocoso, hasta llegar a un depósito
situado sobre Villalba de la Sierra, con una capacidad de
La
energía eléctrica producida se transporta a 60.000 voltios a la central de
Bolarque, donde se incorpora al sistema de distribución de Unión Eléctrica. Con
independencia de la utilidad que este procedimiento proporciona es interesante
el conjunto urbanístico, cuyo elemento principal es la central eléctrica.
El
inicio del proyecto se encuentra en una petición presentada por Manuel Soriano
y Vicente para una toma de agua junto al molino de Las Majadas, en la margen
derecha del río Júcar, para transportarla por un canal de
El
Salto fue construido por la Sociedad Eléctrica de Castilla e inaugurado por el
rey Alfonso XIII el 15 de junio de 1926. En el proyecto intervinieron reputados
ingenieros de la época, como Clemente Sáenz Ridruejo, Manuel de Lorenzo o Juan
Lázaro Urra, al que corresponde la realización práctica de las obras de la
presa de La Toba, el canal de aportación, el depósito de carga y la central
hidroeléctrica. El agua llega hasta aquí a través del canal que finaliza en un
depósito regulador y en una cámara de carga desde donde se precipita por dos
grandes tuberías hasta la central productora de energía, un precioso edificio
de planta palacial, que contiene todos los elementos necesarios para cumplir
sus fines, singularmente la sala de máquinas. De estructura rectangular,
rematado por dos torres que sirven de miradores, consta de dos edificios
adosados, la ya citada sala de máquinas y de un centro de transformación con
salida de líneas. La fábrica es de mampostería y morteros de cal. La portada es
neobarroca y la acompañan tres ventanales dispuestos en la fachada más
alargada. El emplazamiento de la instalación fue cuidadosamente estudiado hasta
elegir el punto adecuado, aguas abajo del gran desfiladero que forma el Júcar,
de manera que la central quedara protegida contra las avenidas extraordinarias
que pudiera producir el río.
Junto
a la central se encuentra el poblado, formado por seis chalets (cinco de dos
plantas cada una con dos viviendas adosadas y el otro de una sola vivienda de
una planta), un hotel residencia para ingenieros y visitantes y una ermita de
estilo neorrománico, con una sola nave dividida en tres cuerpos, cubierta a dos
aguas y torre en la fachada del piecero.
A
la entrada del complejo se sitúan las dependencias auxiliares: escuelas,
talleres y oficinas. Todo ello fue construido en 1926 para residencia de los
trabajadores de Unión Eléctrica.
Según
el censo de 1991, el conjunto lo forman 8 viviendas, de las que 6 son
principales, con una población de 21 habitantes de derecho y 18 de hecho. En la
actualidad el conjunto está despoblado pero tiene un uso vacacional, formando
un bellísimo elemento de integración entre la arquitectura y el paisaje.
A
finales de los años 70 del siglo XX la concesión pasó a Unión Eléctrica
Madrileña, fusionada en 1982 con Fuerzas Eléctricas del Noroeste para dar lugar
a una nueva empresa, Unión Eléctrica Fenosa. La empresa Naturgy Generación es
la titular actual de las centrales de La Toba y Villalba de la Sierra, con una
potencia conjunta de 11,1 MW y una concesión vigente hasta el año 2061.
Embalse de la Toba
Canal de Uña a Villalba
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