SALTO DE VILLALBA

 


Imagen de la central eléctrica de Villalba de la Sierra (Foto José Luis Muñoz)

El Salto de Villalba es el último elemento del complejo hidroeléctrico construido en el tramo alto del río Júcar y que se compone, previamente, del embalse de La Toba y del canal Uña-Villalba. Esta serie de elementos, enlazados entre sí, dan lugar a una destacada obra de ingeniería, tanto más valiosa si tenemos en cuenta la dificultad ofrecida por un espacio abrupto y escarpado, con el resultado de dar forma final al complejo del Salto, ciertamente una aportación de especial valor por el acertado resultado de implicar la técnica y la arquitectura en el paisaje.

El río Júcar es atrapado a la salida de la laguna de Uña, para discurrir por un canal a media altura sobre el farallón rocoso, hasta llegar a un depósito situado sobre Villalba de la Sierra, con una capacidad de 15.000 m3 de agua, desde el que se precipita por un conducto de 152,2 metros. La velocidad y la fuerza alcanzadas en este proceso sirven para mover dos turbinas situadas en la instalación hidroeléctrica -el Salto, propiamente dicho-, de 5,63 MW la potencia de la primera y de 5,58 MW la segunda.

La energía eléctrica producida se transporta a 60.000 voltios a la central de Bolarque, donde se incorpora al sistema de distribución de Unión Eléctrica. Con independencia de la utilidad que este procedimiento proporciona es interesante el conjunto urbanístico, cuyo elemento principal es la central eléctrica.

El inicio del proyecto se encuentra en una petición presentada por Manuel Soriano y Vicente para una toma de agua junto al molino de Las Majadas, en la margen derecha del río Júcar, para transportarla por un canal de 8.440,58 metros (de los que 1.083,54 irían en túnel) hasta llegar a la casa de máquinas situada en las inmediaciones del molino de Villalba, desde donde se precipitaría por un salto de 91.12 metros [BOP 12-03-1913]

El Salto fue construido por la Sociedad Eléctrica de Castilla e inaugurado por el rey Alfonso XIII el 15 de junio de 1926. En el proyecto intervinieron reputados ingenieros de la época, como Clemente Sáenz Ridruejo, Manuel de Lorenzo o Juan Lázaro Urra, al que corresponde la realización práctica de las obras de la presa de La Toba, el canal de aportación, el depósito de carga y la central hidroeléctrica. El agua llega hasta aquí a través del canal que finaliza en un depósito regulador y en una cámara de carga desde donde se precipita por dos grandes tuberías hasta la central productora de energía, un precioso edificio de planta palacial, que contiene todos los elementos necesarios para cumplir sus fines, singularmente la sala de máquinas. De estructura rectangular, rematado por dos torres que sirven de miradores, consta de dos edificios adosados, la ya citada sala de máquinas y de un centro de transformación con salida de líneas. La fábrica es de mampostería y morteros de cal. La portada es neobarroca y la acompañan tres ventanales dispuestos en la fachada más alargada. El emplazamiento de la instalación fue cuidadosamente estudiado hasta elegir el punto adecuado, aguas abajo del gran desfiladero que forma el Júcar, de manera que la central quedara protegida contra las avenidas extraordinarias que pudiera producir el río.

Junto a la central se encuentra el poblado, formado por seis chalets (cinco de dos plantas cada una con dos viviendas adosadas y el otro de una sola vivienda de una planta), un hotel residencia para ingenieros y visitantes y una ermita de estilo neorrománico, con una sola nave dividida en tres cuerpos, cubierta a dos aguas y torre en la fachada del piecero.

A la entrada del complejo se sitúan las dependencias auxiliares: escuelas, talleres y oficinas. Todo ello fue construido en 1926 para residencia de los trabajadores de Unión Eléctrica.

Según el censo de 1991, el conjunto lo forman 8 viviendas, de las que 6 son principales, con una población de 21 habitantes de derecho y 18 de hecho. En la actualidad el conjunto está despoblado pero tiene un uso vacacional, formando un bellísimo elemento de integración entre la arquitectura y el paisaje.

A finales de los años 70 del siglo XX la concesión pasó a Unión Eléctrica Madrileña, fusionada en 1982 con Fuerzas Eléctricas del Noroeste para dar lugar a una nueva empresa, Unión Eléctrica Fenosa. La empresa Naturgy Generación es la titular actual de las centrales de La Toba y Villalba de la Sierra, con una potencia conjunta de 11,1 MW y una concesión vigente hasta el año 2061.

Entradas complementarias

Embalse de la Toba

Canal de Uña a Villalba