CHORRERAS DEL CABRIEL

 


La combinación de agua y roca da lugar a un bellísimo enclave natural en el corazón de la Serranía de Cuenca [Foto Antonio Virtudes]

Las chorreras del Cabriel se encuentran en los términos de Enguídanos y Víllora dando lugar a un espléndido paraje natural formado por el río Cabriel que de manera espontánea origina una extraordinaria y bellísima sucesión de saltos, cascadas y pozas de agua en las que brilla un maravilloso color turquesa que de esa manera traduce al exterior la composición morfológica interna del cauce y la limpieza de sus aguas. El paraje, que existe desde el comienzo de los tiempos geológicos, contaba con una moderada atracción que practicaban algunos aventureros del medio natural hasta que por un extraordinario fenómeno de difusión se ha convertido en un punto de atracción masiva que ha obligado a establecer medidas de control para evitar la saturación que se estaba produciendo, no solo en cuanto al número de personas sino, lo que es mucho peor, la proliferación de vehículos que habían introducido una indeseable presión ambiental. A ello hay que unir otra consecuencia, la de un alto número de accidentes producidos a causa de la impericia y falta de preparación personal para poder transitar con garantías entre rocas y embalsamientos de agua, lo que ha obligado en repetidas ocasiones a intervenir a los medios de salvamento, incluyendo ambulancias y helicópteros para trasladar a los accidentados. De este modo, un paraje natural bellísimo, que debería servir para el disfrute de los seres humanos, se ha convertido en una fuente de preocupaciones.

A las Chorreras se llega mediante la carretera provincial CUV-5014 con acceso bien desde Cardenete o desde Campillo de Altobuey. El paraje se localiza en las coordenadas 30º 421 35” N y 01º 371 01 O, en el Mapa Topográfico Nacional Hoja 664-IV. Las Chorreras del Cabriel fueron declarada monumento natural por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, por decreto 52/2019, de 18 de junio. De modo complementario, se dictaron normas para intentar regular actividades de senderismo, deportes acuáticos y turismo de naturaleza, especialmente el orientado hacia la observación de aves. En esas medidas de prevención se establecieron y marcaron senderos a pie y fueron señalizados espacios para el aparcamiento de vehículos. La dificultad, siempre, es conseguir que los normas se cumplan y en este caso se han producido algunas circunstancias desagradables, que comentaremos más adelante.

Una de las características del paraje es que se encuentra morfológicamente vivo, porque continúan formándose tobas y su complemento, los estromatolitos (tobas construidas por bacterias) que sirven de soporte a una fauna y flora riquísima, con matices propios en el ámbito de la provincia e incluso excepcional en el conjunto del sistema ibérico.

Los técnicos explican que este es uno de los mejores ejemplos en España de una rampa tobácea del Cuaternario, con una amplia variedad y espectacularidad de formaciones geológicas y geomorfológicas que, en este caso, además, coexiste con una extraordinaria belleza paisajística. En esencia, nos encontramos ante un gran cañón natural excavado por el río Cabriel en el soporte tobáceo, para dar lugar a la formación de grandes pozas comunicadas entre sí, espectaculares saltos de agua y pequeñas y encantadoras cascadas.