CAÑONES DEL ESCABAS

 


El Escabas es un río de aguas claras y transparentes en todo su recorrido [Foto José Luis Muñoz]

El Escabas es un pequeño río de montaña cuyo nombre raramente aparece mencionado en los repertorios geográficos a pesar de que da lugar a uno de los paisajes más atractivos que se pueden encontrar en los parajes olvidados de la España interior, por donde avanza con auténtico ímpetu para formar una espectacular sucesión de cortados y cañones por los que pasa limpiamente llevando siempre un agua limpísima y transprarente. El elemento natural esencial de estos parajes es el río Escabas, que desde su nacimiento se alimenta de numerosos manantiales que a su vez dan lugar a la formación de torrentes y arroyos, cuyas aguas intervienen de manera activa en las rocas inmediatas, de naturaleza carbonática (calizas y dolomías) originadas en el mesozoico (250-65 millones de años). El proceso erosionador ya ha sido explicado suficientemente en distintos apartados de este blog pero aquí ahora podemos añadir un dato más, al encontrar una variante propia de estos parajes: la toba, una modalidad de piedra caliza muy porosa y ligera, resultado de la acción que ejecuta la cal que lleva en disolución las aguas de algunos manantiales.

El río nace en la hondonada de El Hosquillo, en el Rincón de los Corzos, a 1492 metros de altitud, donde tienen los osos sus madrigueras y donde sobrevuelan serenamente los buitres en un paraje situado en el término municipal de Cuenca. Inmediatamente recibe al Arroyo de las Truchas y cruza todo el parque natural de El Hosquillo, a cuya salida se encaja profundamente, sobre todo en el paraje llamado El Pozarrón, en el que desciende bruscamente más de 300 metros. Es entonces apenas un riachuelo, un hilillo de agua limpia y transparente que cuando sale de la gran cárcava rocosa se convierte en rio de fuerza y empuje, que en un trayecto muy corto da forma a un riquísimo repertorio natural, de parajes y zonas boscosas en las que anidan y viven numerosas especies animales. Lugares como Tejadillos y Lagunillos, sorpresas como el Monumento a la Madera y espacios para el descanso, la pesca o el baño hacen del Escabas uno de los sitios más generosos y variados para el disfrute humano, además de dar forma a espectaculares parajes que disfrutan todavía de la gracia de no ser suficientemente conocidos por la marea humana.


     El monumento a la Madera es un excelente ejemplo de integración del arte moderno en el paisaje natural [Foto José Luis Muñoz]

El primer sector se forma en el tramo comprendido entre el nacimiento y el pueblo de Fuertescusa. En su inicio se encuentra el paraje de Tejadillos, una amplia explanada de considerable belleza natural, a la que se añade la espectacular ubicación del Monumento a la Madera, obra de Gustavo Torner. Se instaló en este punto en el año 1966, con motivo del VI Congreso Forestal Mundial que se celebró en Cuenca. Como el propio Torner ha explicado, “para mí era evidente que lo que se colocara allí no debía de entrar en competencia, pero sí en relación con el entorno, acentuar el espíritu del lugar y a la vez borrarse psicológicamente”. La plataforma tiene 35x6 metros y sobre ella se levanta la estructura de madera que sostiene una serie de cables de acero entrecruzados que sujetan en el centro un cubo metálico.

De Tejadillos sale una pista forestal que conduce a otro paraje, Lagunillos, también acondicionado para su uso por personas y otra toma dirección ascendente para penetrar en la fragosidad de la Serranía hasta alcanzar el Alto de la Vega y el Nacimiento del Río Cuervo.


El pueblo de Fuertescusa ofrece una bella estampa, agrupadas sus viviendas en la falda de un cerro que mira hacia el Escabas [Foto José Luis Muñoz]

La carretera tiene la categoría de pista forestal y discurre paralela en todo momento al río, envueltos ambos elementos en frondosos pinares. El tramo concluye al enlazar con la carretera provincial CU-9031 que se encarama en dirección al pueblo de Poyatos. El trayecto junto al río alcanza a continuación la Fuente del Cayo en la que hay un espacio habilitado para el uso público, antes de alcanzar el pueblo de Fuertescusa que ofrece una imagen espectacular, con sus casas elegantemente alineadas sobre la falda del cerro.

El segundo sector de estas hoces comprende el recorrido entre Fuertescusa y Cañamares. El camino, siempre paralelo al río, encajados ambos senderos entre poderosas rocas y abundante vegetación, se recorre aproximadamente durante cinco kilómetros. Hay momentos en que se estrechan y aproximan tanto las paredes monolíticas que parece podría producirse un taponamiento brusco del camino. La dificultad del trazado queda de relieve al llegar a la  Puerta del Infierno formada por tres túneles excavados en la roca, con los que la inteligencia humana y la técnica dieron respuesta a la enorme dificultad de encontrar un potente roquedo en el trazado del camino, lo que obligó a horadar el obstáculo hasta dar paso a este singular estrecho.

En Fuertescusa recibe el Arroyo de El Peral y después hace un giro muy cerrado en el límite de aquel término con el de Cañizares, hasta salir a la vega de Cañamares, donde forma una gran dehesa. Antiguamente, el término de Cañamares era tan abrupto  y quebrado que los cronistas decían que era preciso dar grandes rodeos para ir de un punto a otro que parecían estar próximos.  Por este tramo el río avanza totalmente encajado un cañón de exuberante vegetación y agua limpísima, hasta llegar a un lugar denominado El Baco, llamado así porque en el centro del paraje y rodeado de pinos se encuentra la reproducción de un barco de madera. Está apenas a dos kilómetros de Cañamares y cuenta con refugio, barbacoas, fuente, fregaderos y zona de baño, pudiendo ser utilizado durante todo el año por unas 150 personas simultáneamente.


Al salir del cañón y antes de llegar a Cañamares, el río se remansa dando lugar a la formación de una popular Playeta [Foto José Luis Muñoz]

Inmediatamente después aparece uno de los espacios más amplios que proporciona el río, La Playeta, una hermosa playa natural generosamente utilizada de manera constante por los excursionistas, donde el frescos y limpieza del agua del río coexisten con la belleza del paisaje. A la salida surge a la derecha la carretera CM-210 que, bien a través del puerto de Monsaete o del túnel del mismo nombre, se interna en la Serranía en busca de la Hoz de Beteta, pasando primero por Cañizares, cuyas laderas, escribió Giménez de Aguilar, “están erizadas de puntas de piedra que forman curiosas cresterías” formadas por la acción de la lluvia.

La topografía adquiere perfiles más suaves, el valle se ensancha para acoger la población de Cañamares y la abundante parcelación dedicada al cultivo de mimbreras vinculadas a la artesanía que elabora el material. El paraje es conocido con el nombre de Llano de los Conejos y en él se ha habilitado un camping abierto de manera permanente. El paraje, en la ribera del Escabas es un gran campo destinado al cultivo del mimbre. Al pasar Cañamares, el río vuelve a acercarse a unos potentísimos farallones rocosos que van a dar lugar al tercer sector del camino, conocido como Estrecho de Priego.