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La Torca del Lobo es la de mayores dimensiones del conjunto y también la más espectacular. |
En la carretera N-420, a 10 kilómetros de la ciudad de Cuenca, al
llegar frente al pueblo de Mohorte sale el camino forestal que conduce al
campamento de La Hispanidad y a las torcas de los Palancares. Antes de llegar a
estos parajes, a 6 kms. del pueblo se encuentra
El camino se orienta en fuerte subida, pasa junto al campamento de La Hispanidad para seguir adelante hacia distintos espacios naturales de interés, siendo el más importante y llamativo de ellos el formado por el mejor conjunto de torcas existentes en Castilla-La Mancha, en un ámbito natural poblado de un extenso y bien conservado pinar en el que también se inscriben valiosos sabinares.
Geológicamente, la zona se asienta sobre la muela de Palancares,
formada en el cretácico superior y la paramera de Tierra Muerta, del jurásico.
Ambas son de naturaleza dolomítica y calcárea, restos de una antigua superficie
de erosión producida a finales del terciario y quedan separadas por un surco
intramontañoso excavado por el arroyo de
En los dos sectores, tanto en Palancares como en Tierra Muerta, se aprecian excelentes formas kársticas (torcas, valles fósiles, hoces, simas, sumideros, lapiaces, calizas tableadas en forma de librerías, etc.). Toda la superficie actúa como un inmenso colector del agua de lluvia, que en su práctica totalidad se filtra hacia los acuíferos para aflorar al exterior en lugares muy alejados, por lo que en este lugar no existen apenas manantiales.
Al sureste de la zona aparece una agrupación de torcas enclavadas en un paraje cuya evolución cárstica ha sido muy compleja, ligada a su vez al conjunto de poljés de otro sector próximo, el de Los Oteros-Cañada del Hoyo, donde se forman torcas de agua. El elemento más característico de este paraje lo forman un conjunto de torcas, cuya definición técnica parece bastante convincente:
“Una torca, dentro del conjunto de las depresiones cerradas, en la práctica puede considerarse como un caso extremo de dolina. Por su aspecto externo es lo suficientemente característica como para tipificarla en un subgrupo dentro de las dolinas: forma poligonal o circular, paredes abruptas, fondos en embudos rellenos de bloques; estos serían los aspectos más comunes que definen el término torca, y así es como se emplea popularmente en la toponimia local de la Serranía de Cuenca”.
Por lo que se refiere a las torcas propiamente dichas, se trata de
un conjunto de no menos de 22 torcas y dolinas producidas por el repentino
colapso de estratos calizo-dolomíticos del cretácico superior. Cada una de
ellas ofrece datos variables en cuanto a superficie, diámetro y profundidad,
alcanzando las mayores una anchura superior al centenar de metros, dimensión
similar a la que puede ofrecer la profundidad.
Las torcas son un conjunto de
hondonadas del terreno, en forma aproximadamente circular y de tamaño variable.
Las hay muy pequeñas y las hay enormes, en algunas se puede bajar con suma
facilidad hasta el fondo y en otras resulta muy arriesgado o al menos difícil,
todas tienen abundante vegetación pero en algunas las paredes verticales
ofrecen la total desnudez de la estructura caliza. En resumen, siendo todas
ellas resultado de un fenómeno geológico común, ofrecen en la práctica un
amplio repertorio de variedades que contribuye a su mayor encanto. En cuanto a su forma, las hay de todas clases, desde las de
paredes en vertical escarpe a las que tienen el fondo en embudo prácticamente
inaccesible y otras con fondo aplanado y laderas en pendiente de cómodo
descenso.
Las torcas son conocidas hace apenas
cien años aunque, naturalmente, existen desde docenas de siglos atrás. Su
"descubrimiento" forma parte del despertar de la curiosidad científica
por los aparentes misterios de la naturaleza y por ello empezaron a
popularizarse y estudiarse a partir del siglo XX.
Ya queda dicho que cada torca es
distinta, en relación a las demás, sin olvidar que este es un proceso geológico
vivo, por lo que algunas de ellas están todavía en formación y desarrollo. Y
para acentuar esa singularidad, cada una tiene su nombre propio, que
corresponde a un bautizo anónimo, efectuado colectivamente por la voz popular,
nadie sabe dónde ni por qué, aunque es obvio que en su momento existió un
motivo que justifica el nombre. La mayor es la Torca Larga, precisamente
la única que tiene forma alargada, puesto que las demás son prácticamente circulares, aunque una de
Las Mellizas también tiene contorno poliédrico. La máxima profundidad se
alcanza en la Torca de las Colmenas, cuyo fondo esta próximo a los cien
metros. En cambio, las más accesibles son la Torca Llanilla y El
Torquete, que se encuentran a poco más de
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En todas las torcas hay abundante vegetación, como ocurre en esta, la del Agua. |
En ese ambiente, el sabinar de Tierra Muerta tiene una consideración especial tanto por el volumen de la masa arbórea conservada como por su edad y tamaño. Es también muy interesante la vegetación de matorral, ya que tanto las hoces como las laderas de las torcas presentan una vistosa y abundante flora rupícola; en los fondos umbríos de algunas de las torcas aparecen interesantes comunidades de espinares y avellanares. Hay un cambronal muy extenso, con muchísimos cambrones
Sobre lapiaces se encuentra la armeria
trachyphylia, endémica en la Serranía de Cuenca. Los escarpes de las torcas
poseen una interesante flora rupícola y son utilizados por algunas especies de
aves rupícolas (águila perdicera y real, halcón, chova piquirroja, cuervo) para
la nidificación. Entre pinares y sabinares tiene presencia una avifauna
característica: piquituerto, verderón serrano, chotacabras gris, trepador azul,
reyezuelo listado, herrerillo capuchino, carbonero garrapinos, zorzal charlo,
azor, etc. son aves que se pueden encontrar con cierta facilidad en estos
parajes
Forma también parte del área de distribución del topillo de
Cabrera y es hábitat natural para varias especies de quirópteros cavernícolas
(murciélagos) y tiene también importancia desde el punto de vista entomológico,
por la presencia de especies como los lepidópteros graelisia isabelae, plebicula niscens, erebia epistygne y el
ortóptero steropelurus ortegai.
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El espectacular Pino Candelabro, uno de los árboles singulares de este paraje |
Entre Palancares y
Tierra Muerta se encuentran localizados y documentados varios de los árboles
monumentales de la provincia de Cuenca, así calificados por la singularidad de
su porte o por la importancia de sus dimensiones, figurando entre ellos el Pino
Abuelo, el Pino Candelabro, el Pino del Tío Rojo, la Sabina de la Majada del
Churro, la Sabina Retratá, El Sabinorro y otros.
El Pino del Tío Rojo se encuentra a
En Tierra Muerta hay un valiosísimo
sabinar, quizá el más amplio y bien conservado de toda la Serranía de Cuenca. La
sabina presenta hojas pequeñas y en escamas, una disposición natural apropiada
para evitar la evaporación del agua. Se presenta agrupada en pequeños rodales
(sabinares) distribuidos en las laderas montañosas o en páramos elevados,
conviviendo y alternando con el pino y la encina. Se pueden singularizar El Sabinorro,
de gran textura y La Sabina Gorda que tiene un perímetro de
En una localización próxima, aunque ya dentro del término de La
Cierva, se encuentra el yacimiento paleontológico de Las Hoyas. Otros parajes
cercanos, vinculados a Palancares y Tierra Muerta, son la Hoz del Buey, la Hoz
Chiquita, la Hoz de San Miguel (con la ermita rupestre de San Miguel de
Hortalén) y, en definitiva, el amplísimo territorio de la Serranía de Cuenca.


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