He aquí uno de los
paisajes más atractivos de
Vamos a reproducir, por su interés científico, la definición del paraje tal como aparece en el documento oficial que sirvió para la declaración de Monumento Natural:
“El recorrido de la hoz corta, de manera transversal, las estructuras
que deforman a los materiales carbonatados mesozoicos, adaptando su recorrido a
las fracturas presentes en la zona. A la espectacularidad paisajística de
Morfológicamente, la hoz puede dividirse en tres sectores, en función de las litologías atravesadas y las estructuras presentes: un primer tramo excavado en las calizas y dolomías del jurásico superior, de aspecto tableado y con intercalaciones margosas, un tramo central formado por materiales cretácicos y último tramo donde el trazado del río corta de manera perpendicular una estructura anticlinal simétrica cuyo núcleo está ocupado por materiales jurásicos. Las paredes que se pueden observar a ambos lados del río Guadiela, sobrepasan en ocasiones los doscientos metros de desnivel, formando espectaculares y continuos escarpes, donde es característica la formación de morfologías extraplomadas en las dolomías turonenses. En los escarpes del cañón se sitúan también numerosas surgencias que constituyen puntos de drenaje de los innumerables conductos kásrsticos que horadan ambas muelas. La formación de travertinos actuales está ligada a muchas de estas surgencias, si bien el edificio tobáceo más importante es de edad pleistocena y su origen está ligado a un represamiento del río Guadiela.
Mención especial merece el sumidero de Mata Asnos, situado tres
kilómetros al oeste de
Este hermoso espacio natural,
auténtica maravilla de la naturaleza, esplendor de formaciones rocosas, es
también un magnífico vergel botánico, cuyo contenido más llamativo e importante
se encuentra localizado en el tramo central de la hoz, en los rincones umbríos
y en los humedales al pie del acantilado, en la ribera del Guadiela. La masa
forestal es también importantísima. El soporte básico es el pino negral, pero
el sotobosque es bellísimo y abundante, con quejigos, chopos, álamos, sauces de
ribera, tilos, avellanos y una muy variada y hermosa flora de montaña, como
temblones, tejos, acebos y arces. El carácter húmedo del entorno y su aspecto
umbrío sirven para acoger especies vegetales propias de latitudes
septentrionales como ocurre con los tilos y avellanos, infrecuentes en
El Paseo de los Tilos forma unidad diferenciada dentro del conjunto de la hoz |
Pero junto con las frondosas, es
necesario destacar la presencia continuada del pinus nigra, que domina por
completo el paisaje de la hoz tanto en la parte alta de las muelas como en las
paredes rocosas; junto con él aparecen quejigos, sabinas y comunidades de
ribera. Destacan también las comunidades de rupícolas propias de los cortados,
incluyendo en ellas buena cantidad de especies protegidas.
Pueden
encontrarse -y no fácilmente, como se puede suponer- mamíferos comunes como el
zorro, la ardilla, el ciervo o el jabalí; pero los más interesantes son
especies como el lagarto ocelado, la culebra lisa, lagartijas de muy variadas
familias, buitre, alimoche, cernícalo, mirlo, herrerillo, petirrojo, pico
picapinos, agateador, águila culebrera, azor, gavilán, águila calzada, carabo,
etc., sin olvidar abundantes familias de murciélagos y también ejemplares de
especies amenazadas como la nutria, el tejón, la gineta y el gato montés.
Los quirópteros (murciélagos, en sus
distintas variedades) encuentran adecuado cobijo natural en las numerosas
cuevas y simas de la hoz, constituyendo uno de los refugios de invernada más
importantes de Castilla-La Mancha para el murciélago mediterráneo de herradura,
del que han llegado a contabilizarse dos centenares de individuos.
También son importantes las aves
reproductoras, de las que hay habitualmente no menos de 62 especies, de las que
8 están incluidas en el catálogo regional de especies amenazas. La importancia
de la zona se completa con una buitrera que favorece la estancia y alimentación
del buitre leonado y el alimoche. Aparece también la chova piquirroja y hay
varias parejas de mirlo acuático. En cuanto a la fauna piscícola, la especie
más abundante es la trucha común.
El capítulo faunístico se completa
por la presencia de importantes especies de fauna invertebrada, como el
lepidóptero graelisia Isabellae,
habitual en los bosques de pino negral. Los moluscos terrestres cepae hortensis y euomphalla strigella mantienen en la hoz las poblaciones más
meridionales de estas especies en la península.
Estamos hablando de un conjunto
natural de unas 800 hectáreas de superficie, en los términos de Beteta,
Carrascosa y Cañizares, de alto valor geológico y geomorfológico, como se
pusieron de manifiesto en el expediente que llevó a la declaración de este paraje,
junto con el inmediato del Sumidero de Mata Asnos, de monumento natural, por
acuerdo del Consejo de Gobierno de
La Hoz de Beteta puede ser recorrida a pie, por la vertiente izquierda del río. El punto de arranque es el km. 44 de la carretera CM-210, a la salida de Puente de Vadillos. A lo largo del recorrido se han señalado hasta diez paradas, que permite al senderista apreciar en todo su valor la riqueza natural, botánica y animal, de la zona.
En la hoz
se encuentra
Referencias: Francisco Alonso Otero, “Valles
y hoces de Beteta y Solán de Cabras”. Guía de los Espacios naturales de Castilla-La
Mancha, Toledo,
1991; Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, pp. 311-323.
