![]() |
Vista general de la aldea de La Higueruela |
Texto y fotos: José Luis Muñoz
Aldea de Santa Cruz de Moya situada al NE de la provincia, regada por el río Guadalaviar o Turia, en las coordenadas geográficas 39,8728 N y -1,2236 O, a una altitud de 954 metros. Al lugar se llega desde la capital del municipio, siguiendo la carretera CM-2203, de la que sale un camino local de tierra.
Cortijada según el nomenclator de 1860
y aldea de acuerdo con la denominación contemporánea; se contabilizaban 28
edificios de un piso y 16 de dos, con una población de 194 habitantes (1887), que
llegaron a ser 250 al término de la guerra civil, para emprender a continuación
el apresurado descenso que llega hasta hoy: 4 habitantes de derecho y de hecho
en el censo de 1991, en el que se registran 49 viviendas de las que sólo 2
están habitadas. Actualmente tiene una población estable de muy escasa entidad,
apenas dos o tres personas dedicadas a faenas agrícolas, pero en verano se
convierte en lugar de vacaciones para docenas de originarios del lugar.
Probablemente es uno de los
asentamientos humanos más antiguos del municipio, pues fue colonizado por el
señorío de Moya hacia el año 1200. Durante siglos, las tierras eran propiedad
del marquesado de Moya, hasta que en época moderna fueron adquiridas por el
Ayuntamiento de Santa Cruz de Moya. Como ocurre en todos estos parajes, en los
años siguientes a la guerra civil fueron abundantes las operaciones
desarrolladas por los guerrilleros del maquis.
Durante un tiempo, en los años primeros
del siglo XX, estas tierras atrajeron a los buscadores de tesoros mineros,
convencidos de que sería posible desarrollar explotaciones de caolín, para lo que
se hicieron abundantes catas que han dejado como recuerdo una buena colección
de hendiduras.
El pueblo tiene evidente interés y
ofrece uno de los mejores ejemplos de adaptación del urbanismo al paisaje
circundante. El acceso es difícil, pues se encuentra en el fondo de una
profunda hondonada. La construcción tradicional pervive en buena medida; se
forma de una manera muy curiosa, con fábrica de sillarejo visto sin encalar,
casi siempre de dos plantas, en las que se abren pequeños huecos de ventanas.
Esta tendencia está siendo modificada fuertemente por la abundancia de chalets
de estructura moderna. En el lugar se conservan elementos tradicionales, como
el lavadero y la fuente. También tuvo escuela propia, financiada por los
propios vecinos en 1925.
La pequeña iglesia está dedicada a San
Juan. Es de planta rectangular, con cubierta a dos aguas. La portada de acceso
es muy sencilla, de estilo popular. Adosada al piecero se encuentra la torre,
construida sobre la antigua espadaña; tiene tres cuerpos: el inferior de bastante
altura y remate en cornisa; el segundo con dos huecos de medio punto para
alojar las campanas; y el tercero en forma de remate triangular con un óculo.
En el interior tiene una sola nave con ábside rectangular y coro elevado en el
pielero; dos arcos fajones reciben el apoyo de la cubierta.
.jpg)