ALBALADEJO DEL CUENDE


Villa situada en el valle medio del Júcar, al que se llega por una carretera provincial, comarcal, la CUV 7123, con arranque en la N-420, entre Valdeganga y Mota de Altarejos y que luego, a partir de La Parra de las Vegas, se prolonga en la CUV 7131. Quienes procedan desde el sur de la provincia pueden llegar a Albaladejo del Cuende desde Valverde de Júcar por la CUV 7132 hasta Villaverde y Pasaconsol para seguir desde aquí por la CUV 7131 o bien desde Olivares de Júcar por la autonómica CM 2103 hasta Villaverde y Pasaconsol donde enlaza con la anterior. Se encuentra en el partido judicial de Cuenca, a 43 kilómetros de la capital y tiene escudo y bandera municipales.   El pueblo se encuentra situado a una altitud de 915 metros de altitud, a los 39,8078º N y -02,2301 O. 

El actual nombre del pueblo conserva ese delicioso arcaísmo, cuende, que justifica sus orígenes de dependencia de un conde. Hay otro Albaladejo de los Freires en la provincia de Ciudad Real.

Tiene escudo y bandera municipales, aprobados en el pleno del 17-02-2004. En campo de gules, un puente de plata sobre ondas de azur y plata, sumados a él en ambos flancos dos edificios, también de plata: a la derecha, un molino hidráulico y a la izquierda una capilla, surmontado todo de una corona condal y al timbre la corona real española. Con esta simbología se alude a la fundación del pueblo por el conde Pedro Manrique y su pertenencia posterior al condado de Valverde y a las primeras edificaciones que se levantaron junto al río Júcar: puente, batán y molino y la capilla de Santiago. En cuanto a la bandera, se ha definido partida por mitad con un entorno triangular gualda junto al mástil, siendo el resto blanco la mitad superior y rojo la inferior, con el escudo en el centro de la parte superior.

 Historia

El nombre albaladejo puede hacer referencia a que por el lugar pasaba una de las calzadas secundarias romanas que, según Santiago Palomero, iba por Montalbo, Villares del Saz, San Lorenzo de la Parrilla, Albaladejo del Cuende a Valeria. Al-balat es, en árabe, equivalente a camino, dando así lugar a la palabra que en castellano dio el diminutivo del nombre.

En su término se encontraron restos antiguos, pero la población actual es de origen cristiano, fruto de la repoblación de estas tierras después de la conquista de Cuenca en 1177, algo que se debió llevar a cabo con notable rapidez, pues en diciembre de ese año el conde Pedro Manrique de Lara, señor de Molina, donó a la orden de Calatrava unas heredades de su propiedad, situadas en el término de Albaladejo. Otra propiedad, situada junto al Júcar, fue donada al monasterio cisterciense de Huerta a la muerte del conde, en enero de 1202. Poco después, el 3 de febrero, la viuda del noble, Mafalda, vendió el lugar a la ciudad de Cuenca

Durante un tiempo perteneció al condado de Cifuentes, fundado en 1455 y luego pasó a integrarse en el condado de Valverde (1624). En 1804 era del conde de Santa Coloma pero para entonces ya tenía la categoría de villa.

En el año 2007, el catálogo del anticuario Casals ofreció en venta una ejecutoria emitida en Granada y firmada por el emperador Carlos V en los años 1545-1546 a favor de Andrés de la Parrilla y sus hijos Simón y Alonso, reconociendo su hidalguía y, por tanto, eximiéndoles de pagar los tributos que les reclamaban judicialmente las autoridades municipales de la villa. El documento figuraba encuadernado en forma de cartera, abriéndose con una gran letra capital en negro y rojo, continuada luego con capitales en rojo con motivos vegetales, hasta completar un total de 38 horas, con 31 cms. de altura. Salió a la venta en 3.000 euros.



Un suave paisaje de suaves colinas, campos de cereal y olivos

Geografía

El término tiene una superficie de 55,06 kms2 que corresponden a la zona meridional de la Serranía de Cuenca, a las puertas mismas de la llanura manchega y, por tanto, en la zona de transición entre ambas regiones naturales. Por ello, en los límites norte, este y oeste se encuentran montañas de escasa altitud, en torno a los 900 metros, mientras que el centro y sur presentan alturas de 800-850 metros. En el monte Tenderillo hay un vértice geodésico de segunda categoría, situado a 930 metros. Otras elevaciones de cierto interés son los montes Pinazo y Cerro Matamachos.

El cauce fluvial más notable es el Júcar, que forma el límite occidental del término. Por las inmediaciones del pueblo pasa el arroyo Albaladejo o Vadillos, generalmente sin agua, salvo en las ocasiones en que se producen abundantes lluvias y que desemboca en el Gritos, al sur. Hay otros arroyos menores, sin especial importancia. Aunque es un territorio generalmente seco, los mapas señalan algunas fuentes, como las del Saz, del Pico, la Zorrera, la Tajadilla, Canaleja, Olivaricos, la Garrancha, etc. Un rasgo dominante de la climatología del término es la sequedad estival, muy acusada. En cuanto a la vegetación natural, está formada de manera dominante por chaparros y encinas, distribuidos entre las áreas de cultivo.

En este territorio no hay más núcleo habitado que la propia villa. En 1860 se habían contabilizado 17 tinadas de ganados; en 1887, 46 edificios diseminados, de los 44 eran albergues.

La economía es típicamente agraria, con predominio del cereal, olivo y algo de vid. A mediados del siglo XIX había algunos telares de lana y lino, aunque parece que sólo servían para el suministro local. También tuvo dos pósitos, uno nacional y otro religioso "reunidos en un edificio sólido y muy capaz" (Madoz), que ya no existe.

Población (albaladejeños)

En el censo de 1591 se recogen 385 pecheros, 14 hidalgos y 6 clérigos, lo que hace un total de 405 vecinos. En el recuento de Floridablanca se recogen 1319 habitantes (711 hombres y 608 mujeres). En el del marqués de la Ensenada, 383 vecinos, de los que uno tenía carta de nobleza. En el censo de 1802 se contabilizaban 8 eclesiásticos y 21 hidalgos en una población excepcionalmente alta, puesto que los 399 vecinos corresponden aproximadamente a 1600 habitantes. Como casi todos los municipios de la provincia de Cuenca ha ido perdiendo progresivamente población a lo largo del siglo XX, hasta llegar a su nivel más bajo a comienzos del XXI, con un ligero predominio de los varones (198) sobre las hembras (187). La población ha ido evolucionando de la siguiente manera, con el pico más alto a mediados del siglo XX para emprender a continuación una acusada línea descendente:

1857                  978

1887                  755

1900                  677

1940                  904

1950                  980

1960                1134

           1970                  986   

           1981                  583

           1991                  465   

2001                               385

2014                  308

2020                  245

Sociedad y Cultura

Tiene una parroquia que lleva el nombre de Nuestra Señora de la Asunción; está incluida en el arciprestazgo de Valverde de Júcar.


La nueva ermita de San Isidro

Hubo cofradías, mencionadas en 1771, del Santísimo, Vera Cruz, Rosario, Asunción y Nombre de Jesús. En cuanto a la ermita de la Virgen de las Nieves, aparece ya citada en el año 1653, fecha en la que también existían las de San Sebastián, San Bartolomé y Santiago. Tuvo en esa época un hospital de atención a viajeros pobres, con una escasísima dotación para su mantenimiento. Actualmente, además de la mencionada ermita ha levantado otra dedicada a San Isidro, colocada estratégicamente en lo alto de un pequeño cerro, en el que ofrece una bellísima imagen.

Celebra fiestas patronales en honor de la Virgen de las Nieves, el 5 de agosto, a las que se unen también las de San Isidro Labrador (15 de mayo).


La calle del Cura, cuesta empinada que, como otras, es preciso subir (o bajar)
para comunicar los dos sectores de la población

Urbanismo

El pueblo se encuentra situado a una altitud de 915 metros de altitud, en las coordenadas 39,8078º N y -2,23018 O, ocupando la parte baja de la ladera de una suave colina, a pesar de lo cual Madoz califica la situación del lugar de "bastante penosa, porque a excepción de tres calles, anchas y llanas, las demás son muy pendientes e incómodas". Es una situación que continúa en la actualidad porque aunque hay una tendencia natural a construir en la parte baja de la población, como la demografía no ayuda demasiado a que aumente la población, continúan existiendo las potentes cuestas que comunican los dos sectores del casco urbano. Por cierto que el concienzudo cronista decimonónico menciona la existencia de una fuente, que debe ser la misma que hoy se encuentra a la entrada de la población, de la que ensalza ser "saludable y de muy buenos resultados para el dolor de estómago y sífilis".

En las proximidades del casco urbano actual se encuentran restos de una calzada romana con un puente de la misma época junto a la que hubo una antigua capilla románica dedicada a Santiago, hoy totalmente desaparecida. Coronando la villa permanecen en pie los esqueléticos y ruinosos restos de la antigua iglesia parroquial, de la que aún se puede decir algo, todo lo contrario de lo que sucede con la nueva, una fea construcción cuyo único valor es ser utilitaria para los fieles vecinos.

Patrimonio edificado

Iglesia antigua

En lo alto del cerro que domina la villa se mantienen desafiantes aún los últimos restos de la que fue primitiva iglesia parroquial de Albaladejo del Cuende, dedicada a la Asunción de la Virgen. Era un edificio de tres naves, con bóvedas de cañón. Quedó muy deteriorada con ocasión de un terremoto el 1 de noviembre de 1755; se intentaron obras de reforma, como menciona Madoz al señalar que “en su media naranja y sacristía hay principiadas obras de consideración", pero en 1865 los visitadores del obispado reconocen que los daños existentes son muy importantes: “Las aguas hicieron que los arcos de rebajaran y los tabiques resquebrajados”. Hoy quedan en pie parte de los muros y la torre, que ha sido reconstruida, junto con varias lápidas del siglo XVII. Pueden apreciarse parcialmente las dos portadas, una orientada al N con un arco adintelado y entablamento y otra al S, de sillería, formada por un arco de medio punto moldurado, enmarcado entre pequeñas pilastras. No parece haber sobrevivido nada del retablo que en 1598 tallaron y pintaron Juan de Villar y Pedro Muñoz de Aguilar y que en el momento de hacerlo la capilla aún no estaba terminada.    Durante un tiempo el culto se trasladó a la ermita de Nuestra Señora de las Nieves, hasta que se construyó la actual iglesia, inaugurada en 1960 y que no tiene ningún interés arquitectónico, fábrica de hormigón y planta de salón, si bien conserva algunos elementos valiosos: un cáliz del siglo XVII, una talla de la Virgen de las Nieves y otras varias piezas de orfebrería (un cáliz del siglo XVII, con pie de bronce dorado, y detalles renacentistas; otro cáliz, de plata; un sagrario de madera antiguo con relieve dorado del Renacimiento; cruz procesional de madera dorada; coronas de la virgen y del Niño, de comienzos del siglo XX; una talla de la Virgen de las Nieves, policromada) sin olvidar la pila bautismal antigua. En el Museo Diocesano de Cuenca están una casulla posiblemente mudéjar y un manto de imagen.

Periódicamente se hacen anuncios oficiales que hablan de recuperar o acondicionar los restos de la iglesia para, por lo menos, conservar lo que queda en un espacio ajardinado, pero no parece que estos proyectos hayan avanzado de manera sustancial.

Ermita de Nuestra Señora de las Nieves

Edificio religioso de una sola nave, con cabecera cuadrada y una sacristía añadida. Ofrece un evidente interés ambiental, por su ubicación en medio de un paisaje dilatado, a un kilómetro del pueblo y a los pies del casco urbano.

Artísticamente destaca la portada principal, de piedra labrada en el siglo XVII, formada por un arco de medio punto encuadrado entre columnas adosadas que, a su vez, tienen inscritas unas pilastras estriadas, con capiteles corintios. Cubriendo el conjunto hay un entablamento muy decorado con grutescos y figuras varias. Sobre él, una hornacina con la virgen, de piedra, y frontón semicircular. Domina el edificio una espadaña de ladrillo, con dos ojos de medio punto, de construcción moderna y que sustituyó a la anterior, que debía ser de piedra.

El retablo barroco procede de la antigua iglesia y ha sido recompuesto aquí, con varias de sus tablas. En cuanto a la imagen titular, obra datada en el siglo XVI y de gran valor artístico, pudo librarse de los desastres de la guerra civil gracias a que un vecino, Emilio Moya, la guardó emparedada en su domicilio. Hay documentos que registran un antiguo retablo pintado por Gonzalo Gómez en 1559.

Bibliografía

CATÁLOGO MONUMENTAL DE LA DIÓCESIS DE CUENCA. Varios autores. Cuenca, 1987; Diputación Provincial, I, pp. 8-9.

MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845-1850.