MONTALBANEJO

 




    Villa situada en las primeras estribaciones de La Mancha, a 69 kilómetros de Cuenca, en el límite superior del territorio que fue marquesado de Villena. Desde Cuenca, el acceso al lugar se hace yendo por la carretera N-420 hasta Olivares de Júcar, donde se toma el desvío por la CUV 3231 que pasa por el interior de La Hinojosa y sigue hasta llegar a Montalbanejo. La etimología de este lugar no encierra especiales misterios: montalbo es un monte albo, blanquecino, por lo que se aplica aquí el diminutivo. El pleno del Ayuntamiento acordó, en sesión de 25-04-2002 el escudo heráldico municipal y la bandera representativa de la localidad.

Historia

    En unos antiguos manuscritos, que fueron publicados en 1950, se hace referencia a dos lugares que tuvieron población, Los Villares y Villadiegos, situados ambos en las estribaciones del Cerro de la Mira, próximo al Cerro Castejón donde quiere la tradición que estuviera ubicado un antiguo castillo, cuyas calles ya enterradas aún se conservaban entonces y eran visitadas por los jóvenes en su afán de explorar lo misterioso.  


    El origen del lugar está vinculado a las tareas de repoblación cristiana emprendidas por estas tierras a lo largo de la Edad Media, aunque en el término se han localizado numerosos ejemplos de restos arqueológicos dispersos correspondientes a épocas anterior. El marqués de Villena la incorporó a sus posesiones en el siglo XV, iniciando luego el procedimiento para obtener la distinción de villazgo que finalmente consiguió en 1635, ajustando con el marqués la entrega de 4.000 maravedíes.

    En esa situación permaneció, pasando por distintos titulares en función de herencias y particiones. En 1752 era propiedad del marqués de Mochales y a comienzos del siglo XIX estaba en manos del conde de Miranda. En esa centuria quedó integrada en el partido de Belmonte pero, tras la supresión de éste, pasó al de Tarancón, a la vez que el régimen liberal decretó la supresión de los señoríos.

    Entre los personajes nacidos en el pueblo se encuentra:

    Francisco de Santa María, beato, mártir en Nagasaki (1627), beatificado por el papa Pio IX en 1867.



Un dilatado paisaje manchego, apenas alterado por alguna pequeña elavación

Geografía

    Tiene el término municipal una extensión de 59,77 kms2 con predominio de las superficies onduladas en las que apenas si pueden encontrarse algunas ligeras elevaciones, como las lomas de Fuente Blanca y Sierra Negra. Por estas tierras ocres y algo ásperas solo corre una pequeña corriente fluvial, el arroyo de la Vaina, al que se pueden sumar otros casi insignificantes, de los que sólo recogen agua en circunstancias excepcionales, como el arroyo de La Paz o el de La Pradera.

    La Fuente de la Moraleja fue lugar cotidiano de abastecimiento de ganados en la trashumancia.

 Población

     En la Relación Topográfica de Villaescusa (1575) se le adjudican 300 vecinos, cantidad muy cercana a la que recoge el censo de 1591: 315, de los que 300 eran pecheros, 8 hidalgos y 7 clérigos. En el Catastro de Ensenada (1787) se registran 992 vecinos y en el Censo de Godoy (1800), 300 vecinos.

     La evolución demográfica fue en aumento hasta llegar al punto culminante en 1940, emprendiendo a continuación una línea descendente que se ha acentuado en los últimos años, en la forma siguiente:

Población 

AÑO

VECINOS

1843

976

1857

912

1877

926

1887

937

1900

947

1940

1058

1950

982

1960

820

1970

530

1981

325

1991

238

2001

187

2020

201

2001

118

2018

64



 Sociedad y Cultura

       La parroquia de La Asunción de la Virgen forma parte del arciprestazgo de Belmonte.

       En un documento antiguo se citan cuatro ermitas: San Bartolomé, La Paz, Nuestra Señora de los Remedios y Santa Lucía, administradas por dos cofradías: la titulada de los Remedios llevaba la ermita de su nombre y la de Santa Lucía, mientras que la de Jesús tenía a su cargo las otras dos. El CMDC menciona las ermitas de Nuestra Señora de los Remedios, San Sebastián, Santa Lucía y San Roque y las cofradías del Santísimo, Vera Cruz, Rosario y Ánimas. Todavía en el Diccionario de Madoz se menciona la ermita de la Virgen de los Remedios, “de mucha devoción”.
 


Cada año, las calles de Montalbanejo se transforman en un
 campo de batalla de la II Guerra Mundial

Una actividad verdaderamente curiosa amén de original tiene lugar cada año, coincidiendo con el 15 de mayo y es la recreación en las calles del pueblo y campos próximos de la batalla de Carentan, uno de los combates más encarnizados que tuvo lugar en la Normandía francesa entre el 10 y el 14 de junio de 1944, enfrentando a tropas estadounidenses y alemanas. La iniciativa corresponde a la Asociación Cultural “Marlene Dietrich” y comenzó a efectuarse en 2014, repitiéndose desde entonces en forma de escenificación activa en la que participan miembros de la Asociación llegados de todas partes de España junto con la práctica totalidad del vecindario de Montalbanejo. Desde el Cerro de La Mira, situado a 1.200 metros de altitud se divisa un amplísimo panorama de todos los contornos del pueblo incluyendo lugares próximos. Celebran fiestas el día de San Isidro (15 de mayo) y el del patrón, Nuestro Padre Jesús Nazareno (14 de septiembre).

 

La Plaza de España, en funciones de Plaza Mayor, es el centro vital del pueblo

El ámbito urbano 

El pueblo se encuentra situado a una altitud de 905 metros, en las coordenadas -2,4978º O y 39,7348º N, en un altozano del terreno, en cuya cumbre destaca de manera notable la poderosa imagen de su iglesia, que parece imponerse por completo sobre el conjunto del caserío que, humildemente, se distribuye a sus pies. El espacio central lo ocupa la Plaza de España, que tiene el complemento de otras placetas distribuidas por los alrededores, como la del Coso, muy amplia, o la del Arenal, más recogida y de perímetro irregular. Desde la Plaza de España parte la calle más larga y, a simple vista, más importante, la de la Virgen, que presenta en su inicio un gran caserón señorial antiguo, parcialmente en estado de abandono y, a su lado, el edificio municipal, que a diferencia de lo que es habitual no se encuentra exento, sino encajado entre otros dos. En la misma Plaza de España hay otro gran edificio de noble apariencia, en el que destaca especialmente la abundante rejería clásica, de desigual configuración. Este edificio hace esquina con la pequeña calle de la Iglesia, que se orienta hacia el templo, y en la que antiguamente estuvo situada la Casa Curato, hoy desaparecida. La otra esquina del inmueble sirve de arranque a la calle del Pilar, también muy larga. A su final, por la calle de las Peñas o la del Pozo Ribillo se desciende hacia la parte baja del pueblo, ya en pleno campo inmediato. Al final, donde se inicia la carretera hacia Villar de Cañas, aparecen almacenes y garajes, tractores incluidos, que advierten de la proximidad de los terrenos agrícolas. Como queriendo servir de elemento de transición o comunicación, el antiguo pozo del Calvario, prudentemente tapado, y con un pequeñísimo crucifijo sobre su superficie, da fe de una existencia anterior seguramente más vistosa que la actual.



La iglesia de la Asunción es monumento nacional

Iglesia de la Asunción de la Virgen 

    La iglesia de Montalbanejo, sencilla y austera en su apariencia exterior, conserva un extraordinario retablo, obra de Diego de Tiedra. Es monumento histórico‑artístico de carácter nacional por declaración contenida en el Real Decreto 4059/1982, de 29‑12‑1982 (BOE 04‑02‑1983). Construida en el siglo XVI, en estilo gótico en su tramo inicial, al que siguen otras etapas estilísticas, tiene fábrica de mampostería con sillería reforzada en las esquinas y unos gruesos contrafuertes que hacen de apoyo al muro, muy sólido y compacto, apenas interrumpido por unos pequeños ventanales en la parte superior de las naves laterales. 

La puerta de acceso se encuentra situada a los pies del templo y es una bella aunque sencilla portada renacentista. A poca distancia se levanta la poderosa torre, estructurada en cinco cuerpos, los cuatro primeros cuadrados y el último octogonal con trompas que juegan con las dimensiones de cada uno de los elementos constitutivos, detalle de coquetería que sirve para aligerar el trazo rotundo del soporte principal. La disposición interior es de tres naves, en las que se conservan fragmentos del primitivo templo gótico, al que se superponen las aportaciones posteriores. Destaca en especial la nave central con arcos fajones de sillería mientras que los arcos formeros de medio punto van enlazando las columnas a lo largo de la superficie. La bóveda se cubre con aristas mientras que el primer tramo (gótico) tiene bóveda de lacería. 

 En 1536, Diego de Tiedra participó en la elaboración del bellísimo retablo plateresco de este templo, siendo la primera obra de este artista documentada en la provincia de Cuenca. Lo forman nueve escenas alusivas a la vida de la virgen, si bien ocho hornacinas de éstas se encuentran vacías, seguramente por haber sido destruidas durante la guerra civil. La calle central la ocupaba la representación de la Asunción de la Virgen, mientras que el resto de hornacinas reproducían momentos de la vida de Jesús y su madre.



El bellísimo retablo del altar mayor, obra de
Diego de Tiedra [Foto Raúl Contreras, Facebook]

      En las naves laterales se abren varias capillas, destacando especialmente la que se encuentra vinculada a la parte baja de la torre y titulada del Bautismo, obra también de Diego de Tiedra, cuya portada plateresca, orientada hacia la nave principal, ofrece una variada y rica ornamentación, si bien bastante deteriorada, lo que no estorba para apreciar la belleza de esta maravillosa obra de arte. La iglesia conserva también dos excelentes esculturas de Luis Marco Pérez, en representación respectiva de La Dolorosa y Jesús Nazareno. La primera se encuentra situada en una capilla y fue donada por Juan José Fernández de Luz, mientras que la segunda fue adquirida por la hermandad titular al término de la guerra civil.



Elegante, aunque deteriorada, casa señorial en
la calle de la Virgen.
Casa señorial (calle de la Virgen, 3) 

      Edificio de pronunciada longitud en fachada, con dos alturas y planta rectangular, que debió tener una gran prestancia cuando formaba una sola unidad arquitectónica, hoy diferenciada en dos sectores, de los que solo uno, el más próximo a la Plaza de España, parece ofrecer buenas condiciones de conservación y uso, mientras que el otro presenta signos de abandono. La fachada ofrece una distribución regular de huecos tanto en horizontal como en vertical, destacando los de la primera planta, de estilo isabelino. 

  La antigua puerta principal estaba centrada en la fachada y tras ella se abre una escalinata de acceso a la planta superior. Restos de la Casa Curato A medio camino entre la Plaza de España y la iglesia parroquial, en la calle que también se llama de la Iglesia, se encuentran los restos, apenas una tapia encalada, con un par de rejas de forja tradicional, que sobreviven de la que fue Casa del Curato. Tenía planta rectangular y llegaba hasta la esquina de la calle, con acceso al interior por una puerta con arco de medio punto adovelada y varios huecos de distinto tamaño irregularmente repartidos por la fachada.


Tres hermosas rejas sobreviven en la desmochada tapia
de la que fue Casa de Curato.

Casa señorial (calle del Calvario) 

     Muy difícil resulta adivinar cómo podía ser la estructura original de este edificio, propiedad del conde de Oropesa y solo una antigua descripción ayuda a intentar comprenderla. Se trata de un inmueble de planta rectangular y grandes dimensiones, que debía ocupar toda la manzana, aunque ha sido fragmentado en diversas unidades. 

La fachada tenía una longitud de 40 metros y levanta dos plantas con grandes huecos en la inferior y ventanas pequeñas en la superior. Así era antes, porque la visión actual es totalmente diferente, con una distribución irregular de huecos sin ningún arte. Como único detalle que sobrevive se encuentra un fragmento de la antigua portada, que inicialmente fue convertida en una ventana con rejería, pero que ahora presenta solo el que fue dintel superior, almohadillado y sobre él un escudo señorial.


 Bibliografía

Mapa Topográfico Nacional, hoja 662/3.

CATÁLOGO MONUMENTAL DE LA DIÓCESIS DE CUENCA. Varios autores. Cuenca, 1987; Diputación Provincial, I, pp. 189-190.

MADOZ, Pascual: Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar. Madrid, 1845-1850, tomo XI, pp. 518-519.

MUÑOZ, José Luis: Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (Montalbanejo), en El Libro de las Maravillas de Cuenca. Diputación Provincial, 2019; p. 90.

REAL ALARCÓN, Manuel: Pueblos de mi Cuenca. Valencia, 1978; págs. 37-39

Hemerografía

HERRANZ ANDÚJAR, Pedro: “Montalbanejo. Un repaso a lo olvidado”. Diario de Cuenca, 11, 12 y 20-05 y 03-06-1966

HERRANZ ANDÚJAR, Pedro: “Patrimonio municipal del Ayuntamiento de Montalbanejo en 1850”. Diario de Cuenca, 16-08-1966