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Calle del Doctor Tortosa |
Histórica villa
conquense, una de las de más rancio abolengo y mayor belleza natural, símbolo
vivo de la historia de esta tierra. Sólo hay una vía para acceder a este lugar:
un desvío desde la antigua carretera N‑III (Madrid‑Valencia), entre Honrubia y
Motilla y en las inmediaciones del pantano que lleva también el nombre de
Alarcón. Como la carretera más transitada es la actual autovía A-3, desde ella
hay que tomar la salida 165 y desde aquí por la N-III en dirección Valencia se
llega al kilómetro 187 donde, por una pequeña carretera provincial, la CUV
8033, de solo tres kilómetros de recorrido, se llega directamente a la villa,
cuyo recinto urbano y monumental fue felizmente restaurado en la segunda parte
del siglo XX y es hoy un lugar encantador y apacible. Se encuentra situado en
el partido judicial de Motilla del Palancar y posee escudo municipal. Villa declarada conjunto de interés histórico
artístico por Real Decreto 2140 de 03‑07‑1981 (BOE 21‑09‑1981) es, ciertamente,
un enclave magnífico y monumental en su comprensión urbanística total, con una
de las disposiciones topográficas más espectaculares, a la vez que atractivas,
de toda la provincia de Cuenca. Se encuentra en las coordenadas 39,5467 N y
-2,0862 O, a 840 metros de altitud. En el término figuran el poblado de Cerro
de las Tejeras, actualmente despoblado. La distancia desde Alarcón a la capital
de la provincia es de 60 kilómetros.
La pretensión de que Alarcón es un nombre derivado del godo Alarico no pasa de ser una invención fantasiosa. Más razonable es que provenga del árabe al-arkon, atalaya, puesto que algo tiene de ella. Hay otro Alarcón en América, un distrito administrativo en la república de México, cuya capital, Taxco de Alarcón, hizo una ceremonia de hermanamiento no oficial con la ciudad de Cuenca. Otro Alarcón es el nombre de un distrito del departamento de Gualeguaychú, en Argentina, en la provincia de Entrerríos.
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El Júcar, a su paso por Alarcón, forma una impresionante y bellísima Hoz natural. |
A los accidentes estrictamente naturales hay que añadir el pantano de Alarcón que, sin duda, representa un extraordinario y llamativo accidente paisajístico.
Hay
que considerar dos enclaves aislados que Alarcón conserva como último recuerdo
del enorme territorio del marquesado de Villena del que fue cabeza rectora. Uno
de estos enclaves es
Población
En el censo de 1591 se registran 189 pecheros, 40 hidalgos y 8 clérigos, lo que hace un total de 237 vecinos “de los muros adentro”. En 1787 hay 665 habitantes, de los que 321 son varones y 344 mujeres mientras que el Censo de Godoy registra 329 vecinos. A continuación, los censos oficiales registran un incremento poblacional continuado: 683 (1843), 876 (1857) que se mantiene ligeramente estable, con algunas oscilaciones, en la primera mitad del siglo XX: 802 (1900), 895 (1940), 1258 (1950) para a partir de este momento emprender un rápido decrecimiento: 785 (1960), 422 (1970), 253 (1981), 227 (1991), 182 (2001), 148 (2017).
Como se ve por los datos recogidos
en los censos, Alarcón no tuvo nunca excesiva población, aunque referencias
indirectas (nada científicas) llegan a aventurar la presencia de unos seis mil
habitantes y ello, suele decirse, explica la existencia de las cinco
parroquias.
La realidad es bien diferente. La
población, cualquiera que fuese la cifra aportada, siempre mediante cálculos
muy aleatorios, se refiere a la totalidad de un alfoz inmeso e incluye, por
tanto, no solo los habitantes albergados dentro de las murallas y a la sombra
protectora del castillo, sino también todos aquellos distribuidos por aldeas y
caseríos, a lo largo de muchos kilómetros cuadrados circunstancia que, a la
vez, explica la existencia de las cinco iglesias.. Antes de que se inventaran
las partidas de nacimiento existieron las de bautismo y ese fue, durante
siglos, el único mecanismo de control demográfico. En el caso de Alarcón, cada
parroquia no se refería sólo a su propio barrio, sino también a todas las
aldeas que le habían sido adscritas y eso explica tanto el número de iglesias
como la población que se les atribuye.
Ya Ponz aventura, a mediados del
siglo XVIII, que la pérdida demográfica puede ser imparable: “Doscientos años
hace tenía Alarcón seiscientos vecinos; y según la capacidad del sitio, y el
antiguo cerco de las murallas, podrían caber dos mil; pero al paso que va, creo
que los doscientos de ahora han de parar en menos de ciento” [Ponz, III, Carta 8ª, pág. 186],
predicción ciertamente ajustada a la realidad. En resumen, los datos demográficos censales son los siguientes:
1857 876
1887 576
1900 802
1910 821
1920 856
1930 817
1940 834
1950 1294
1960 785
1970 403
1981 271
1991 227
2001 193
2011 189
2021 156
Economía
En el códice de 1728 que cita Torres Mena se mencionan como frutos del campo de Alarcón los granos, vino, azafrán y ganados lanares, yeguares y vacunos. En la actualidad se mantiene el carácter agrícola del término, ligado a los cultivos tradicionales (cereal, vid, girasol), además de la ganadería y la producción de lana; a todo ello se ha incorporado el turismo como importante foco de actividad económica.
El monte público Villa de Rocafort y Cuarto Pinarejo (CUP nº 269) es propiedad del pueblo, con una superficie de 545,4210 has
En el paraje Los Nuevos, que pertenece al término de Alarcón, pero que afecta también a los de Sisante y Casas de Benítez, se puso en marcha un proyecto de restauración ambiental que se presentó en el año 2003 y que se iba a desarrollar en la zona sur de la provincia, en este paraje. El proyecto, denominado "Plan de Rehabilitación Integral del Entorno Fluvial del Río Júcar y Creación de un Complejo Agroambiental”, nacía con un presupuesto total de 174.401,61 euros. Sin embargo, 17 años después el proyecto sigue siendo un proyecto, pues “la sensación general es que todo quedó a medias; que fue una idea tan ilusionante, esperanzadora y ambiciosa como de fugaz efecto” a falta de una inversión importante y una apuesta decidida por el desarrollo de la iniciativa.
Sociedad y Cultura
Tuvo cinco parroquias; la de Santa María
es la única que hoy mantiene el carácter parroquial, pero permanecen en pie
otras tres iglesias: San Juan,
En el término se encontraban ermitas
dedicadas a San Andrés, San Sebastián y San Marcos, todas ellas mencionadas en
el siglo XVII. De la de Nuestra Señora de
Dice Mateo López que "en el año
de 1201 concedió el rey don Alonso el VIII a
En
la iglesia de San Juan Bautista el pintor Jesús Mateo ha desarrollado una
importante intervención mediante un conjunto de pinturas murales aplicadas a la
integridad de los muros.
Otra
iglesia, la de Santo Domingo, fue restaurada con la intención de transformarla
en centro cultural, pero no parece que semejante proyecto se haya desarrollada
con el resultado inicialmente esperado.
Las fiestas patronales se celebran el
20 de enero, en honor de San Sebastián y el 14 de septiembre, dedicadas al
Santísimo Cristo de la Fe.
El
sendero PR 71 recorre la hoz del río Júcar ofreciendo unas impresionantes vistas
tanto de la fortaleza como de las hoces y los bosques frondosos que pueblan la
zona. Es un recorrido de carácter circular, de unos
El casco urbano
La naturaleza y objetivos de este trabajo obligan a resumir y concentrar el poderosísimo caudal de noticias que genera la villa de Alarcón, susceptible, por sí misma, de llenar docenas de páginas y formar un libro en solitario. Nos encontramos no solo ante uno de los lugares de mayor belleza y encanto literario de la provincia de Cuenca, sino también con un poderoso caudal de arte y arquitectura. Intentaremos sintetizar todo ello.
Villa declarada conjunto de interés histórico artístico por Real Decreto 2140 de 03‑07‑1981 (BOE 21‑09‑1981) es, ciertamente, un enclave magnífico y monumental en su comprensión urbanística total, con una de las disposiciones topográficas más espectaculares, a la vez que atractivas, de toda la provincia de Cuenca. Se encuentra en las coordenadas 39,5467 N y -2,0862 O, a 840 metros de altitud, en lo alto de una enorme peña rocosa, casi totalmente rodeada por el río Júcar, que apenas si deja un pequeño espacio, a modo de istmo, por el que poder acceder al recinto. De esta manera, Alarcón era un lugar inaccesible, pero para aumentar este carácter, fue protegida por varias filas de murallas, aún bien visibles, a su vez defendidas por varios torreones adelantados. Para penetrar en el recinto amurallado existían algunas puertas, que mencionaremos más adelante. En el punto culminante de este peñasco, protegiendo todo el entorno, se situó el castillo y, a sus pies, la población humana desarrolló el caserío habitado. El gran peñascal tiene forma aproximadamente almendrada, con el castillo en el punto más oriental, formando un espectacular y atrevido saliente y la plaza mayor en el extremo occidental.
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Plaza del Infante don Juan Manuel |
Antonio Ponz describe la situación de la villa con mucha propiedad, asentando algunos conceptos que luego los demás viajeros se han encargado de repetir casi al pie de la letra: “La situación que tiene es sobre una roca, casi toda circuida del río Júcar, que forma un profundísimo tajo, mediante el cual queda separada de toda la campiña, de cuyo plano poco o nada se eleva la villa; de suerte que caminando hacia ella por donde yo fui, parece que está fundada en la llanura. Entra el río a cercarla por la parte más inclinada al oriente, y casi por allí mismo tiene su salida sin dejarle más que una estrecha entrada, la cual con la villa forma la figura de una sartén, a que está comparada con mucha propiedad” [Ponz, III, Carta 8ª, pág. 185] y más adelante se lamenta del estado casi ruinoso que ofrecía el lugar, bien alejado del que imagina para sus momentos de brillantez: “De esta villa no se ven sino casas y murallas caídas, que son triste memoria de lo que fue; y es sensible que poblaciones semejantes lleguen a tal estado” [Idem, pág. 191]. La situación hoy, afortunadamente, es muy diferente.
Durante la primera guerra carlista
se implantaron los pretiles y saeteras para fusilería en la Torre del Campo, la
Puerta de En medio y la del Bodegón. La iglesia de Santo Domingo fue habilitada
como hospital de sangre hacia 1850, en previsión de que la segunda guerra
carlista se extendiera por estas tierras. El proceso desamortizador trajo
consigo la incautación de los bienes de las cinco parroquias y del municipio,
lo que de paso arruinó a los renteros que entregaban sus tributos a las
iglesias. Como consecuencia de ello, la estructura parroquial se redujo a una
sola parroquia, la de Santa María, por Real Orden de 10 de octubre de 1841. San
Juan y Santiago cesaron en la actividad religiosa en 1870 y Santo Domingo,
después de aquella transformación en hospital, ya no volvió a abrirse al culto.
En la Trinidad, el último bautizo se celebró el 22 de marzo de 1882 (noticias
del párroco Luis Martínez Lorente).
Para llegar al núcleo que forma la
población es preciso atravesar tres líneas amuralladas, a través de otras
tantas puertas, todas ellas protegidas por las correspondientes torres alzadas
sobre montículos inmediatos. Fuera del recinto, en el campo exterior, aún
existen otros elementos defensivos, a los que se une la protección natural
ofrecida por el encañonado río Júcar y los fosos que ayudaban a aislar el
recinto. Con esa somera descripción es fácil comprender que la fortaleza de
Alarcón, situada en el lugar más atrevido del enclave, era un elemento de
enorme capacidad disuasoria en la estructura bélica de
El
casco urbano consolidado en la actualidad tiene su origen en la remodelación
urbanística llevada a cabo por el marqués de Villena en el siglo XV. Tomando
como eje de arranque la fortaleza, nacen tres calles paralelas que enlazan el
castillo con la plaza mayor; a su vez, otras calles cortan en perpendicular a
las principales, enriqueciendo el bello trazado de la villa que, aunque
reconstruida y reformada, es capaz de suscitar la imaginación por su apariencia
medieval. Impresión a la que anima, además, la existencia de numerosas casonas
palaciegas bien lejos de la pesimista impresión que transmitió Madoz a mediados
del siglo XIX: "Las 102 casas que la forman son malas, de un solo piso,
pequeñas y lóbregas", afirmación que no tiene nada que ver con la belleza
y el encanto del actual Alarcón.
En
todo este juego desempeña un papel de gran importancia
El
plano nos ayuda a comprender y visualizar la estructura urbana de Alarcón, por
otro lado bastante simple: la recorren solo tres calles, de extremo a extremo.
La del Doctor Agustín Tortosa es la central y, por decirlo en forma simple, la
más importante, con la fachada
principal de la iglesia de Santa María; a su izquierda, esto es, al N, pasa la
del Capitán Julio Poveda, bordeando la iglesia de Santo Domingo y dejando entre
las dos la fábrica completa de Santa María; a la derecha, o sea, al S de las
anteriores, la calle de Álvaro de Lara. Hay una cuarta calle, la que sirve de
acceso único a la villa, a través de las puertas de sus murallas y bordeando el
castillo, con el nombre de
El
paseo por Alarcón es, en verdad, una experiencia estimulante y reparadora, digna
de hacerse con preciosismo y detalle.
Patrimonio edificado
Dicho esto, que no pasa de ser una descripción muy general, pasemos a desmenuzar, en detalle, el espectacular contenido arquitectónico-artístico de la villa de Alarcón, iniciándolo por el castillo-parador y el recinto amurallado para pasar por la edificación interior civil y religiosa y terminar con los alrededores vinculados al río y la defensa militar.
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El castillo de Alarcón es un excelente ejemplo de adaptación a necesidades modernas |
Castillo-Parador nacional de Turismo
El castillo es de origen claramente árabe; por ello se
considera el más antiguo de cuantos edificios existen en España destinados a
Parador Nacional de Turismo. Aunque esa estructura inicial musulmana se
conserva, la fortaleza fue reconstruida por el marqués de Villena, en el siglo
XV. Es de forma irregular, aunque sigue aproximadamente un perímetro
triangular, uno de cuyos vértices avanza espectacularmente hacia el borde del
farallón, apuntando hacia la entrada a la villa. En él destaca de forma
poderosa la torre del homenaje, a cuyos pies de abre un hermoso patio central,
con un ala porticada, que sirve de eje a las dos naves principales del
edificio, ambas con arcos fajones y cubierta de viguería de madera. Todo el
recinto conserva las almenas originales. La fábrica es de mampostería con
sillares en las esquinas, arcos y parte de la torre.
Como
ya se ha indicado antes, existen suficientes noticias sobre la existencia de un
castillo en tiempos de los musulmanes, pero de esa época apenas sobreviven
elementos. La construcción del actual es obra cristiana, levantada
probablemente por Alfonso VIII pero restaurado con espíritu renacentista (la
torre del homenaje, por ejemplo) por el infante don Juan Manuel y reformado
nuevamente por el marqués de Villena. Siglos más tarde, completamente
abandonado en cuanto a su conservación, la atrevida fortaleza ofrecía un
aspecto deprimente, en avanzado estado de ruina, cuando en 1963 el ministerio
de Información y Turismo promovió su expropiación (era propiedad de la familia
Torrijos), para transformarlo en parador nacional de Turismo.
Previamente,
en los años 1956 y 1957 ya se habían realizado obras de consolidación de los
muros, las torres y la torre del homenaje, mediante proyecto técnico elaborado
por el arquitecto José Manuel González Valcárcel. Con solo once habitaciones, el Parador de Alarcón es el más pequeño de los que forman la red nacional de paradores pero también uno de los más solicitados.
El
castillo-parador de Alarcón fue declarado Bien de Interés Cultural con
categoría de monumento, por decreto de
El recinto amurallado
El recinto amurallado de Alarcón formaba
el gran entramado defensivo de la villa, a partir de la fortaleza; todavía son
perceptibles restos de las tres líneas que constituían el sistema de protección
del conjunto.
La
primera y más interior es la mejor conservada; se origina en el propio
castillo, del que se desprende en forma de V, cubriendo por completo el pueblo
y bordeando los farallones rocosos que dan al Júcar; en este sector se
conservan algunos elementos árabes y otros medievales, con
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Puerta de la Bodega |
En cuanto a su configuración constructiva, se pueden apreciar notables elementos de la muralla árabe inicial, mientras que otros fragmentos con medievales cristianos y otros, sobre todo en la zona exterior, que corresponden a la época renacentista.
En las líneas de murallas se sitúan las
puertas indicadas, comenzando a partir de la llegada a la villa:
Puerta
del Campo, orientada en dirección a la torre avanzada del mismo nombre,
que se encuentra en el exterior del recinto amurallado y es la primera que
aparece a la llegada a la villa. La puerta es de arco de medio punto adovelado
y sobre ella hay un escudo.
Puerta del Calabozo, situada junto a
la torre de idéntico nombre y que sirve de acceso al segundo recinto o de
Enmedio. La torre es de planta cuadrada en el sector interior y en forma de
ángulo apuntado hacia el exterior, y no muy alta. Fue construida por orden del
Infante don Juan Manuel, en el siglo XIV, para reforzar las defensas
adelantadas. Tiene diversas ventanas y una puerta de medio punto.
Puerta
de
Puerta
de
Puerta del Río, de Tebar o del Henchidero, situada al norte del recinto, para comunicar éste con el puente y torre del Cañavate.
Puerta de las Moreras, de Chinchilla o del Picazo, al sur, enlazando con el puente que tiene los mismos nombres. Es la más escondida de las cinco que forman el recinto amurallado. Por esta puerta discurría, antes, una de las vías romanas intermedias, la que iba de Valeria a Pozoamargo. Al otro lado del río debía haber una torre defensiva, puesto que aún se aprecia en la roca la señal correspondiente. Chinchilla, hoy en la provincia de Albacete, era la fortaleza más importante situada al sur de Alarcón, a la que fue incorporada como aldea, en 1241, por Fernando III
Otra
puerta, llamada del Cañavate desapareció a comienzos del siglo XX. Se
encontraba orientada hacia la torre de Los Alarconcillos. Más tarde, en la
década de los ochenta, se perdió un fragmento de la muralla de tapial que
originalmente estaba unida a esta puerta.
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Torre de Los Alarconcillos |
Enfrente del recinto urbano y por tanto
fuera de las murallas se encuentran cuatro poderosas torres aisladas: la del Campo, la del Cañavate, la del Calabozo y la de Alarconcillos, siendo esta última de una
sorprendente y originalísima configuración.
Torre de los Alarconcillos. De planta cuadrada, con una torre semicircular en cada esquina y una más alta en el centro, se encuentra frente a la villa, dominando los meandros del Júcar. La planta está formada por un círculo central y cuatro secantes, forma realmente original de disponer una torre militar, cuestión a la que se ha querido encontrar alguna significación esotérica, vinculada con los templarios. Se puede acceder a la zona superior por medio de una escalera de caracol. La entrada a la torre se hace por una puerta que tiene un arco de medio punto y, sobre ella, una ventana. A pesar de que resiste, es evidente el deterioro que se está produciendo en ella. Fue levantada por orden del Infante don Juan Manuel, a partir del mes de mayo de 1324.
Torre del Campo. Es la primera que puede verse, aislada, cuando se llega al pueblo por la carretera, situada sobre un cerro, en el centro de su propio recinto defensivo, con una plaza de armas. La planta es pentagonal y a ella se puede entrar por una puerta situada a cierta altura del suelo, por lo que existe una escalera previa para subir hasta allí. En las distintas paredes de la torre hay varias ventanas, siendo las superiores de estilo gótico, labradas en piedra. Era, muy previsiblemente, el primer control para entrar a la fortaleza y por ello contaba con un puente levadizo, del que hoy no queda ninguna señal y que daba directamente a la ya mencionada Puerta del Campo, que se encuentra por debajo de la torre, formando ahora una abertura para que por ella pase la carretera de acceso.
Torre del Calabozo o de Enmedio. Menos adelantada que la anterior, servía para garantizar el paso al segundo recinto (de enmedio). Es de planta octogonal, y no muy alta. Fue construida por orden del Infante don Juan Manuel, en el siglo XIV, para reforzar las defensas adelantadas. Tiene diversas ventanas y una puerta de medio punto, con un escudo inscrito en la clave
Torre del Cañavate.
Situada en la parte adelantada del recinto amurallado, tiene planta cuadrada y está rodeada por su propia muralla defensiva. Se encuentra al N del casco urbano, al otro lado del río Júcar y por su disposición en la intersección de varios caminos prestaba una clara utilidad de control de viajeros y percepción de tributos.
El recinto amurallado de Alarcón fue declarado monumento histórico-artístico por Decreto de 22‑04‑1949.
El recorrido urbano
Alarcón es uno de los lugares que ofrece más agradable
recorrido a pie, contando con que sus reducidas dimensiones lo hacen muy
asequible durante un tiempo no excesivo, lo que facilita sobre manera el
sosegado paseo por sus calles que, como hemos explicado antes, son tres en
disposición paralela para comunicar la Plaza Mayor con el Castillo-Parador, con
algunas pequeñas ramificaciones.
A
lo largo de este recorrido se pueden encontrar, aparte los edificios singulares
que se detallan a continuación, un elevado repertorio de casas señoriales,
algunas realmente antiguas y restauradas, otras construidas de nueva planta
pero con respeto a la estructura general. En ellas se sitúan valiosos
ejemplares de portalones, escudos y rejería tradicional que contribuyen a
proporcionar una espléndida visión del conjunto de la villa, que se completa
con la posibilidad de ver repetidamente el impresionante paisaje que configura
el río Júcar en su tarea envolvente del espacio urbano.
Ayuntamiento
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Casa parroquial o Rectoral.
Casa-palacio del siglo XVIII,
situada en
Iglesia de Santa María
Al llegar a este punto considero obligada la
mención, el recuerdo, al gran artífice de la recuperación de la iglesia de
Santa María y de gran parte del patrimonio arquitectónico de Alarcón, el cura
párroco Luis Martínez Lorente. Todavía unas semanas antes de su muerte tuve
ocasión de volver a oír, como tantas otras veces, sus apasionadas palabras
sobre la iglesia a la que prácticamente dedicó toda su vida y aún un par de
semanas antes de morir volvimos a hablar telefónicamente sobre un encargo que
le había hecho, para que preparase un texto que me ofrecí a editarle, dedicado
monográficamente a Santa María. La muerte impidió que pudiera cumplir ese
compromiso.
Sin exageración alguna, este
es uno de los más valiosos elementos del patrimonio edificado de la provincia
de Cuenca y aún del conjunto de España. A diferencia de lo que sucede en la
mayor parte de las iglesias conquenses, esta se trata de un edificio construido
íntegramente nuevo, sin haberse respetado ni un solo fragmento del románico o
gótico que existió antes, pues la iglesia original se había levantado a
principios del siglo XIII, como las otras iglesias de la villa que, éstas sí,
conservan elementos primitivos. Se encuentra ubicada en la calle principal del
lugar, que comunica el Ayuntamiento con el castillo y ofrece uno de los
primeros ejemplos del Renacimiento en Cuenca.
Posee una de las más
impresionantes portadas de toda la región. Orientada al sur, es renacentista
plena, de estilo plateresco y es más que posible que en ella se encuentre
oculta la mano de Esteban Jamete, que trabajó en Alarcón hacia el año 1555.
Chueca apunta el hecho evidente de que recuerda los arcos de triunfo romanos;
se trata, en efecto, de un arco de medio punto saliente, poblado por una
auténtica orgía de relieves de excepcional detallismo y finura; el arco se
apoya en dos columnas a cada lado con fustes estriados, coronadas con capiteles
de extraordinaria delicadeza, que soportan un entablamento con tres hornacinas.
Dentro del arco, cubierto con una bóveda de cañón formada por casetones, se
sitúa la puerta de la iglesia, flanqueada a su vez por otras dos parejas de
columnas de orden corintio y dos hornacinas de concha entre cada intercolumnio;
sobre la cornisa que las enlaza por la parte superior hay adornos y pequeñas
figuras infantiles que reproducen las insignias de
Hay otra portada en la fachada norte
(orientada hacia la plaza de Santo Domingo), menos brillante que su hermana del
sur, pero igualmente atractiva. Se forma mediante un arco de medio punto
abocinado, con decoración es mucho más austera que la otra portad.
El volumen del edificio es muy
notable, así como su altura, dato a tener en cuenta para valorar la importancia
de la villa de Alarcón en el momento de su construcción, con fábrica de sillar
en las esquinas, sillarejo en el atrio y mampostería el resto. Hay varias
ventanas ojivales visibles en las tres fachadas exentas.
La iglesia es de planta de salón, de
tres naves, con cuatro capillas más la sacristía, que ofrecen la amplitud de
espacios que es posible adivinar desde el exterior, al contemplar las poderosas
proporciones de la obra. Hay cuatro columnas centrales y otras doce columnas
periféricas adosadas a los muros. Las naves tienen bóvedas de crucería, que van
a encontrarse en esas columnas como prolongación a las nervaduras (es decir, no
tienen capiteles, lo que viene a ser una solución originalísima) formando así
una vistosa sucesión como bosque de palmeras, mientras que en el crucero hay
bóveda estrellada con medallones. El ábside es poligonal, de cinco lados, con
nervaduras en una semicúpula.
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El impresionante retablo de la Iglesia de Santa María |
En el interior del templo destaca
especialmente el colosal retablo mayor, formado por una serie de pequeños
retablos, cada uno con su correspondiente hornacina con esculturas y relieves
que reproducen escenas de la vida de Cristo y
En
el primer cuerpo de la iglesia se encuentran varias capillas. Destaca en
especial la situada en el muro norte, de
Al pie hay un coro de madera que se
extiende a lo largo de las tres naves; la construcción de este elemento se
atribuye a José Martín de Aldehuela, en el siglo XVIII. Conserva un órgano
interesante, restaurado, en una planta superior del coro, con subida por una
escalera y varias piezas artísticas.
En la parte izquierda se encuentra una pila bautismal plateresca, de 1551, en el interior de un templete barroco popular policromado, posiblemente del siglo XVII o comienzos del XVIII
Fue declarada monumento histórico‑artístico de carácter nacional por Real Decreto de 02‑11‑1988 (DOCM de 15‑11‑88). Por cierto: el documento oficial insiste en llamarla Santa María del Campo, nombre que nunca tuvo ni corresponde a esta iglesia. Como si la decisión del gobierno de la nación no tuviera validez, el Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha volvió a declararla monumento en su reunión del 19 de febrero de 1992, ocasión en la que volvió a reiterar el error de añadirle "del Campo".
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Iglesia de Santo Domingo, restaurada para servir de auditorio y centro cultural |
Iglesia de Santo Domingo de Silos
De estilo tardo‑románico, conserva de la primitiva obra la portada protogótica, abocinada, con cuatro arquivoltas, jambas de tres columnas y capiteles de tronco de cono invertido y líneas superficiales estriadas, que se unen para formar arcadas y el ábside, semicircular, con ventana aspillera en la parte central, también recuerdo de sus orígenes románicos. La torre es de planta cuadrada y estilo renacimiento, con tres cuerpos, teniendo el superior dos huecos de arco de medio punto en cada cara y una cornisa de separación entre cada cuerpo y bajo el alero. La construcción es de mampostería, con sillares en las esquinas. En el siglo XV se le añadió una capilla y en el XVI se le aumentó la altura original, a la vez que se le adosaba la torre y en el XVIII se le añadieron unos revestimientos interiores sustituyendo la bóveda de cañón por otra de arista, pero de esta aportación sólo se conservan el arranque de los arcos fajones y las paredes originales de la nave, con los arcos formeros.
En
el siglo XVI se realizó una gran transformación estructural, cuando en el lado
del evangelio se abrió una capilla cuadrada decorada con baquetones y elementos
propios del gótico isabelino, con cuatro nervios que arrancan de cada uno de
sus ángulos para formar un triángulo en la bóveda y en el lado de la epístola
se modificó la sacristía. A ello se añadió la torre, con lo que se rompió
definitivamente la proporción implantada por el románico, tarea que se completó
con la instalación de un retablo, obra de Diego de Tiedra.
Todo
ello volvió a ser modificado durante el barroco; la cubierta de madera fue
sustituida por otra de medio cañón, sostenida por arcos fajones sobre
pilastras; la sacristía recibió una cúpula sobre tambor y se incorporó en todo
el templo abundante yesería propia de la época ocultando así los restos de
piedra o madera.
No
siempre estuvo dedicada al culto, puesto que fue utilizada como albergue‑cuartel
por las tropas del archiduque Carlos durante la guerra de Sucesión y fue
hospital de sangre durante las guerras carlistas, sobre todo tras la terrible
batalla de Villarrobledo. A comienzos del siglo XX se encontraba ya
prácticamente en ruinas, de manera que de la estructura interior apenas se
conservaban los arcos fajones y las paredes de la nave, mientras que de las
bóvedas sólo se podía apreciar el tercer tramo, de arista. El ministerio de
Cultura convocó en 1986 un concurso de proyectos para promover la recuperación
del edificio, destinándolo a centro cultural. Fue ganador el trabajo presentado
por el arquitecto Joan Roig, que proponía una rehabilitación a partir de
principios modernos, incluso con utilización de materiales de reciente
implantación ‑hierro, plástico‑, propuesta que motivó una cierta polémica con
el sector "arqueológico" de la cultura regional, decidido partidario
de la conservación a ultranza de las ruinas existentes. Finalmente las obras se
hicieron y la iglesia así recuperada cumple hoy una función social y cultural
en Alarcón como auditorio.
Monumento
histórico-artístico, declarado por el Consejo de Gobierno de
Situada en la Plaza Mayor, en orientación
perpendicular al Ayuntamiento. Fue construida en el siglo XVI y prolongada en
el inicio del siguiente, sobre una iglesia anterior, de estilo románico,
perceptible en el torreón situado al pie, que fue mantenido como resto de la
fábrica anterior. La obra actual es de mampostería, con sillares en las
esquinas y en su solidez y austeridad proclama la llegada del barroco como
severa reacción a la elegancia formal del renacimiento. En su fachada principal
destaca la bellísima portada, herreriana, con dos pilastras dóricas en cada
lado para recibir el arco de medio punto en cuyas enjutas se inscriben las
imágenes de San Juan y El Salvador en bajo relieve; por encima hay un frontón
partido, en cuyo eje se sitúa una hornacina de concha (falta la imagen que
debió existir. La torre está adosada
a los pies, conserva gárgolas muy destacadas y culmina con un campanario en
forma de espadaña lateral; fue incorporada al templo en el siglo XVIII.
En el interior tiene una sola nave,
dividida en cuatro tramos y cubierta con bóveda de cañón que apoya en pilastras
laterales; una cornisa decorada con dentículos corre en el arranque de los
arcos, a lo largo de toda la nave; los contrafuertes sirven para formar
interiormente varias capillas laterales que ocupan los cuatro cuerpos
resultantes. El presbiterio se halla en posición elevada a la que se llega por
dos escalones y termina en ábside plano, cubriéndose con media bóveda de
arista. La iglesia fue restaurada en 1968 y en la actualidad ya no se dedica al
culto, careciendo por completo de imágenes u ornamentos en su interior.
Pinturas murales en San Juan: una solución de arte moderno para un templo antiguo |
La iglesia de San Juan Bautista en
Alarcón fue elegida por el entonces joven artista Jesús Mateo para desarrollar
un proyecto ciertamente original, retomando la antigua técnica de la pintura al
fresco aplicada a los muros y bóvedas de las iglesias. De esa manera, el 29 de
agosto de 1995 se presentó en Cuenca el proyecto de elaboración de unas
pinturas murales, que habrían de decorar los muros interiores de este templo.
Para la financiación de la obra se constituyó una asociación promotora, de
carácter privado. Las obras comenzaron inmediatamente, mientras a su amparo se
desarrollaron sucesivos actos de promoción, tanto en Alarcón como en Cuenca y
otras ciudades. El propio autor del proyecto lo explica de la siguiente manera:
“La obsesión por envolver interiormente el cubo, por inundar de formas curvas y
de color el recinto, ha generado un complejo concepto donde la naturaleza
constituye el germen de todo el desarrollo posterior. Un proyecto donde el
mundo animal, el mineral y el vegetal se fusionan conformando la unicidad
espacial de todo el programa pictórico”. El 3 de diciembre de 1997
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Bajo la torre de la iglesia de la Trinidad pasa el Arco de la Villa |
Iglesia de
Es la primera que se encuentra, en
la subida al pueblo. Está cerrada al culto y para visitarla es necesario
gestionar la entrada, a través de los guías turísticos que tienen su oficina en
la calle Agustín Tortosa.
Se trata de un edificio construido
en dos partes, una en el siglo XIII y otra a comienzos del siglo XVI, en
mampostería, con sillar en las esquinas. La portada es verdaderamente
espléndida, además de llamativa por su espectacularidad. De estilo plateresco,
tiene un antecuerpo de planta rectangular y bóveda de crucería, que con
pilastras sirve para enmarcar el vano de la puerta, adintelada, con columnas
corintias a cada lado y sobre ellas el entablamento coronado por un frontón
triangular decorado, con un tímpano de tres nichos que quedan enmarcados por
columnas y su entablamento. Todo el conjunto está muy decorado con grutescos
propios de la época.
Adosada a la nave antigua de la
iglesia se encuentra la torre, de tres cuerpos, el inferior preparado para
permitir el paso de las personas (se le llama Arco de
En
el interior encontramos una iglesia de planta rectangular, de dos naves; la
primera de ellas corresponde al siglo XIII y posiblemente estuvo cubierta en
sus orígenes por una bóveda ojival, según se puede adivinar por los arranques
de los muros; la otra nave, la del evangelio, es del XV, época a la que también
corresponde la bóveda de la primera por lo que es fácil suponer que la
ampliación formó parte de una amplia remodelación del templo. Ambas bóvedas son
de aristas y se apoyan en arcos formeros y fajones apuntados. Hay un gran arco
triunfal para acceder al presbiterio, con decoración de relieves en las dovelas
y jambas. Junto a la nave principal hay dos capillas pequeñas y adosada al
primer tramo del templo se encuentra otra mucho mayor, la capilla de los
Villena, del siglo XVII, cubierta de cúpula, con pilastras dóricas en la
embocadura y que tiene un magnífico altar renacentista, en piedra.
Casa de los Castañeda
Ermita de Santa María de
Se encuentra dentro del cementerio,
nada más cruzar la puerta de entrada, a la derecha; construida a finales del
siglo XII, sólo permanecen en pie el ábside románico semicircular, parte del
muro de la nave y una puerta tapiada, de arcos apuntados. Originalmente formó
parte del hospital de Peregrinos de
Patrimonio industrial
Presa del embalse
Destacada obra de ingeniería,
construida para retener las aguas del río Júcar y formar el embalse o pantano de
Alarcón, alcanza 67 metros de altura sobre cimientos, con
Patrimonio caminero
Puente de Tébar, del Cañavate o del
Henchidero
Situado
al N de la villa, en él se ha querido encontrar un posible origen romano, si
bien su definitiva configuración se produjo cuando el infante don Juan Manuel
lo incluyó en el conjunto de fortificaciones de la villa. Fue una de las tres
vías de acceso a Alarcón, utilizándose como paso habitual para el ganado de
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Puente de El Picazo o de Chinchilla |
Puente del Picazo o de Chinchilla
Puente
de un sólo ojo de medio punto, todo él de sillería, que salva el río Júcar al
sur de Alarcón para permitir la entrada al recinto amurallado por la puerta de
las Moreras o de Chinchilla. El historiador Miñano le atribuye un origen
romano, pero no parece posible tal cosa, al menos en su actual configuración,
de clara influencia musulmana, si bien pudiera ser una reconstrucción realizada
en los siglos VIII-IX sobre otro anterior del que no ha quedado ninguna traza.
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