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Una imagen de la prueba en 1985 [Foto José Luis Pinós] |
En la primera edición participaron 22 equipos entre motos y coches todo terreno y tuvo un marcado carácter festivo, no sólo para los participantes sino también para el numeroso público que aprovechó la ocasión para hacer una excursión a los parajes serranos, buscando los más espectaculares para el seguimiento de las pruebas. En esta primera edición, la prueba tuvo apoyo institucional del Ayuntamiento de Cuenca.
En 1987 se incrementaron las dificultades físicas, pues nuevamente volvió a aparecer la lluvia, incluso con más intensidad que el año anterior. Como lógica consecuencia, el terreno quedó totalmente embarrado, originándose algunos pasos de gran dificultad, como el del río Cabriel. Hicieron acto de presencia 39 motos (la prueba fue incorporada al campeonato de España de Raids) y 37 coches.
En 1989
En 1994 se abandonó el recorrido exclusivamente serrano, para pasar a cubrir trayectos por otras comarcas, a lo largo de 440 kilómetros en que ya no sólo se prestó interés a las dificultades del terreno, sino también a la velocidad. Participaron 39 motos y 26 coches, con un notable incremento de la presencia de pilotos extranjeros.
En 1995 volvió la prueba al mes de abril, siendo la primera del campeonato nacional de rallyes TT. Sobre un recorrido de 465 kilómetros actuaron 31 motos y 27 coches. El carácter competitivo nacional se perdió en 1996, en que la carrera quedó establecida en el mes de septiembre, fecha que se repitió en 1997, un año en que se alcanzó el récord de participación, con 102 equipos (70 motos), el mismo número que en 1998.
En
el año 2000 la prueba fue ya exclusivamente para motos, con presencia de un
total de 41 máquinas, de las que 25 eran internacionales, 14 españolas y dos de
Castilla-La Mancha. La prueba era valedera para
En el año 2010 tuvo lugar la 25ª edición, bajo el signo, presentido por todos, de que esa era la última Montes de Cuenca que se disputaría, sensación asumida lapidariamente sin que hubiera una reacción positiva, salvo la de agradecer a Agustín Rodas el esfuerzo desarrollado durante todos esos años. La carrera volvió a atraer, como todos los años, a multitud de aficionados dispuestos a cubrir los márgenes de los caminos para ver el desenvolvimiento de los pilotos y sus vehículos, incansables pese al mal tiempo que reinó en las dos jornadas señaladas para la prueba. La victoria fue para los conquenses hermanos López Escamilla, pero el gran triunfador fue Manolo Plaza que, con su cuarta posición (tras el abandono de Salvador Segura en la segunda manga) pudo proclamarse campeón de España en la categoría de Rallyes Todo Terreno
