SOCORRO ROJO INTERNACIONAL (S.R.i.)

 

Socorro Rojo Internacional, nún. 1, 05-07-1937

SRI fue el boletín del Comité Provincial del Socorro Rojo Internacional de Cuenca, y se editó en 1937, llevando la fecha del 5 de julio el número 1. La sede de la redacción estaba en Mariano Catalina, número 2 y contaba con el teléfono número 52. El precio del ejemplar quedó fijado en 5 céntimos. El ejemplar tiene cuatro páginas, con composición tipográfica a cuatro columnas, sin ningún relieve especial. Tampoco hay ninguna identificación sobre los autores de los artículos incluidos, todos ellos sin firmar. Más tarde, en el número 2, aparece mencionado el taller gráfico donde se imprimía, la Imprenta Gráfica Socializada situada en la calle Aguirre número 3.

Como es fácil imaginar, su valor informativo es nulo, porque ni siquiera aporta noticias de la propia organización, limitándose a difundir artículos incendiarios de propaganda antifascista o lemas de adoctrinamiento sobre su propia actividad, haciendo bueno el lema que figuraba en la cabecera de su primer número: “Nuestra institución, eminentemente antifascista, no distingue de matices políticos, son sus hermanos cuantos luchan por la libertad y la justicia social del pueblo español”. En esa línea ideológica, el artículo que abre la primera página de ese número inicial, ¡Egoísmo! ¡Nada más que egoísmo! es una meditación moralizadora sobre los males de la guerra que interpreta como resultado del desquiciamiento del siglo y la anulación de los valores éticos subordinados a los intereses materiales sin que falte la necesaria interpretación sesgada de la historia de España, cuya libertad se cercenó, dicen, en los campos de Villalar en 1521. Después, durante cuatro siglos, Austrias y Borbones transformaron el país en un erial por donde el pueblo pululaba muerto de hambre hasta llegar a la situación actual: “Esta es la España grande con que sueñan los fascistas. Una manada de autámatas esclavos de la gleba, donde unos pocos viven y unos muchos se sacrifican y sufren”. Junto a este artículo de fondo aparece otro encomiástico sobre la figura del general Miaja, de quien se reproduce un llamamiento en apoyo de la actividad del SRI, al que sigue una relación de donativos llegados desde diversos puntos de la provincia de Cuenca como ayuda para mantener a los niños de padres que han sido movilizados para la guerra, sin que falten en el texto algún mensaje aleccionador: “Camarada: no olvides que la embriaguez, la grosería y la blasfemia descalifican al verdadero revolucionario”

La última página está dedicada especialmente a Federico García Lorca, con la reproducción de un dibujo con el rostro del poeta y el conocido verso de Antonio Machado.

El número 2 (20 de julio de 1937) se abre con otra proclama publicitaria: “Un año de guerra, un año de lágrimas e inquietudes que ha aunado a los hombres del Frente Popular en apretado abrazo de solidaridad para forjar, como hermanos, una España libre y digna. ¡Adelante todos los antifascistas! A luchar por nuestra independencia patria, nuestras conquistas democráticas, nuestra liberación y el pan de nuestros hijos” junto con una interpretación sesgada de lo que realmente estaba ocurriendo en el frente de batalla, intentando transmitir al pueblo una imagen de situación victoriosa del ejército republicano, muy alejada de la situación verdadera en que se desenvolvía el desconcertado frente republicano: “El pueblo español marcha adelante hacia el exterminio de sus enemigos, cada día más firme y decidido, contando con el apoyo magnífico y con la hermosa solidaridad de la Unión Soviética y de los trabajadores de todos los países, solidaridad que, unida a nuestra energía, disciplina y decisión, nos hará invencibles y nos dará la fortaleza necesaria para aplastar a los generales traidores y a sus aliados internacionales, conquistando para España una vida libre, independiente y feliz”.

Junto a este artículo incendiario, se inserta otro que intenta transmitir una imagen idílica del hospital de sangre internacional de Villanueva de la Jara, instalado en ”aquel enorme caserón que un día cobijara el tedio y la pereza del cacique de la comarca”, transformado ahora en un lugar paradisíaco, en el que “nadie se queja, unos leen, otros juegan, los de más allá lían cigarrillos y todos sonríen a nuestro paso por las hermosas salas de la Casa Grande de los Casanovas” en la que nada falta en su nueva situación hospitalaria: “Cuartos de baño y duchas, salas de juego, biblioteca, patios de recreo, en una palabra, cuanto es preciso para hacer placentera la estancia forzosa de los heridos de guerra”.

La última página de este segundo número está dedicada a un artículo en que, bajo el título Evacuados se inserta una apelación a acoger y tratar correctamente a los ciudadanos obligados a huir de zonas en conflicto o controladas por los nacionales, ofreciéndoles un trabajo digno. Del texto en cuestión se deduce que no era eso siempre lo que estaba sucediendo, sino más bien lo contrario, insinuando que, en muchos casos, al evacuado no se le abren las puertas de la solidaridad sino más bien ofensas, malas caras “y para dormir una yacija inmunda muy propia de las bestias”. Al lado de ese artículo y como remate del número, un poema, en este caso sí firmado, por José Antonio Balbotín, dedicado a Franco, el pirata, cuyo arranque no deja lugar a dudas sobre su objetivo y pretensiones;

            Huirás como una pantera

            por los desiertos del África

            bajo el aliento indomable

            de los soldados de España.

            Huirás con los legionarios

            y rifeños de tu casta

            que eres de ellos y no nuestro

            como traidor a tu Patria.

En el número 3 (7 de agosto) se modifica la apelación inicial al precio para sustituirlo por una nota: “Este Boletín es gratis; para su sostenimiento necesitamos tu donativo”. Ello antes de incluir un artículo titulado de manera llamativa a toda página: “¡Hermanos de todo el mundo!” en el que se hace una dramática llamada a la solidaridad de todas las organizaciones internacionales para que acudan en ayuda de un pueblo español ya muy necesitado de cuestiones básicas:

“¡Mirad nuestros campos, incendiada su cosecha por la aviación criminal de Hitler y Mussolini, para que nuestros hijos no coman, nuestras ciudades en ruinas y bajo sus escombros sepultados los cuerpos de seres inocentes!

¡Pensad en vosotros! ¡En vuestras madres! ¡En todo lo que es más querido y apreciado!

¡Ayudadnos! ¡Ayudadnos en nuestra defensa””

Más extraño es el número 4, que incluye un larguísimo informe sobre los desastres de la guerra en Granada y Málaga, trazando una imagen negra, negrísima, de la crueldad del régimen franquista en la zona controlada asunto que, como se puede imaginar, aparte su valor doctrinal carece por completo de interés en un periódico de ámbito conquense, observación que podemos aplicar igualmente al número 5 (11 de septiembre), último que hemos podido consultar a partir del depósito existente en el Archivo Histórico Nacional y en el que, como leve apunte localista, se incluye una pequeña relación de donativos entregados por el SRI el mes anterior: 333 paquetes de tabaco al batallón de Fortificaciones, otros 350 al hospital internacional de Villanueva de la Jara, bocadillos, gaseosas y tabaco a los heridos de los trenes hospitales en tránsito por la estación de Cuenca, pantalones, camisas y calzoncillos a los heridos alojados en el hospital de Cuenca, etc.

En el Archivo de la Guerra Civil, en Salamanca, se pueden encontrar varios números publicados en Cuenca en los meses de julio a septiembre de 1937.