Papel y Tinta, núm. 6, 19-06-1902 |
Periódico bisemanal que comenzó a publicarse en mayo de 1902 y que continuaba apareciendo hasta un momento indeterminado del mes de agosto. Como director figura Eusebio Chust del Rey, con la advertencia de que de los artículos firmados responden sus autores. Tenía como tamaño del papel 22x31,5 cms., siendo la mancha impresa de 17x28 cms., en 4 páginas, que se hacían en la imprenta de Celedonio León. La composición tipográfica es a dos columnas de 18 cíceros
Como punto de suscripción se indica la Calle del Agua, 38 a donde
se dirigirá toda la correspondencia. Los precios eran de 0,60 pts. al mes en
Cuenca y dos pesetas fuera de la capital. El número suelto del domingo se
vendía a domingo, 0,15 pts. y el del
jueves a cinco céntimos. En cuanto a los anuncios, comunicados, reclamos, etc.,
se admitían a precios convencionales.
Incluye noticias y comentarios locales en el número 6, único que he podido consultar. Ninguno lleva firma. Entre los textos destaca uno bastante amplio sobre los nuevos horarios de los trenes entre Madrid y Cuenca y sobre todo uno, aún más amplio, en torno al polémico asunto del monte Ensanche de Las Majadas, que tenía enfrentados en los tribunales al Ayuntamiento de Cuenca y al del pueblo serrano asunto que, curiosamente, se plantea en estas páginas siguiendo otros artículos publicados en El Progreso Conquense, al que se pide que aclare cuestiones que, a juicio de Papel y Tinta se encuentran algo confusas.
El 19 de junio de 1902, en su número 6, informa que empieza a publicarse los jueves, como explica en una nota editorial dirigida “Al Público”, en la que adelanta ambiciosos proyectos de mejora:
“Deseando
corresponder al favor que el público nos ha dispensado, ponemos en práctica lo
que en el número anterior prometíamos, publicando nuestro primer número de los
jueves.
Creemos
que esta reforma será bien acogida por nuestros amables lectores, los que
tienen el periódico a su disposición para que expongan aquellas ideas que crean
son beneficiosas para Cuenca, como así mismo tienen cabida en estas columnas
los escritos que se nos remitan denunciando abusos, siempre que vengan
firmados, y respondiendo sus autores de todo aquello que escriban.
Tienen
también los obreros nuestras columnas abiertas a sus quejas y reclamaciones,
cuando sean explotados por el capital, y al hacer esto, no es que nos hagamos
decididos partidarios del socialismo, sino que queremos que en Cuenca no falte
quien se haga eco de las desvalidas voces que piden justicia y protección.
Deseamos
también unir lo útil con lo agradable para que, de ese modo, nuestros abonados
estén al corriente de noticias por medio de los números de los jueves, ya que
dado el carácter puramente literario de la Revista no nos era posible
intercalar noticias, sueltos y gacetillas.
No
hemos querido gravar el precio de la suscripción, pues como no deseamos
ganancias de ningún género, queremos dar la que pudiéramos obtener con nuestro
trabajo en favor del público, mejorando en lo posible este periódico.
Dedicaremos
a los asuntos de actualidad locales y que interesen al público una sección
donde, con consejos de personas más respetables y de más autoridad que la
nuestra, trataremos los asuntos bajo el punto de vista más conveniente a los
intereses de Cuenca y la provincia.
Cuando
las circunstancias lo exijan, por extraordinarios acontecimientos que puedan
ocurrir, daremos a nuestros lectores amplia y extensa información telegráfica,
publicando suplementos y extraordinarios.
Además,
una importante agencia periodística madrileña se encargará de ponernos al
corriente, por medio de crónicas de actualidad, del estado de la política y
dedicaremos también un artículo de fondo a tratar de la misma, sin tendencias
determinadas de partidos y sí sólo con la mira puesta en las aspiraciones de
las clases productoras.
Por
último, el establecimiento de corresponsales en los principales pueblos de esta
provincia nos permitirá dar, con la debida y detallada explicación, cuenta de
los sucesos que puedan ocurrir.
Si
el público aplaude y acoge estar mejoras, se verán colmados los deseos de LA
REDACCIÓN”.
Mucho hay que temer que tan buenas intenciones no pudieran concretarse en hechos reales pues aunque no hay una noticia cierta sobre el momento de su desaparición, tal cosa debió suceder ese mismo verano de 1902.