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La Voz de Cuenca, núm. 12, 08-08-1811 |
1. LA VOZ DE CUENCA (1811)
El
primer periódico conocido como editado en Cuenca es La Voz de Cuenca, pero si le aplicamos principios ortodoxos en
cuanto al carácter, los contenidos, la presentación, la periodicidad y otros
similares, surgirían muchas dudas sobre que a esta publicación se le pudiera
aplicar seriamente la condición de “periódico”.
Apareció
durante la Guerra de la Independencia y este dato explica por sí sólo cual era
la pretensión de este papel impreso: ser un elemento de propaganda de lo que
estaban haciendo las tropas nacionales, con un sentido primero de
intercomunicación entre los diversos grupos que actuaban contra el invasor
francés y, por otro lado, ayudar a difundir entre el pueblo las circunstancias
de lo que estaba sucediendo, procurando así movilizar el ánimo patriótico, no
siempre bien dispuesto, como sucede en guerras que son larga y lleva daños y
miserias a la población civil
Se
conserva un solitario ejemplar, el del 8 de agosto de 1811, en la Hemeroteca
Municipal de Madrid. En el frontis figura el dato de Número 11, que empieza en
la página 89, señal evidente de que se le había dotado de un cierto carácter de
continuidad como si cada número fuese un capítulo de una obra general. No hay
más datos o noticias de cuánto tiempo más se prolongó esta pionera y militante
publicación.
Este
número se imprimió en la villa de Iniesta a cargo de la denominada Imprenta
volante de la provincia de Cuenca, denominación que nos permite adivinar, sin
ningún esfuerzo, que no se trataba de una instalación fija sino de un elemento
móvil, que debía ir acompañando al grueso de las fuerzas, adscrita al cuartel
general, de manera que efectuaba su labor en el sitio en que el ejército
estuviera acampado.
La
iniciativa correspondió al comandante político y militar de la provincia, Luis
Alejandro Procopio de Betancourt y Dupire (1769-1827) que además ejercía el
cargo de presidente de la Junta de Gobierno, delegación oficial en Cuenca de la
general del país que estaba ejerciendo sus funciones en Cádiz, como responsable
principal de la dirección de la guerra y de la gobernación del país, en
ausencia del rey legítimo. El general Betancourt estaba en Valencia cuando fue
destinado a ocupar el cargo máximo en Cuenca y fue en la ciudad levantina donde
decidió adquirir una imprenta móvil o volante, “con el objeto de poner en
noticia del Consejo de Regencia los muchos servicios que desde los inicios de
la revolución había hecho la provincia de Cuenca y que, fruto de la oscuridad,
el olvido, el descrédito y el abatimiento en que estaban sumidos los naturales
de ésta, no se conocían”. Para cumplir este propósito, el 6 de junio de 1811,
Bassencourt dirigió desde Requena, al Consejo de Regencia, una petición para
que se le autorizara a poner en marcha el periódico, justificando el título “en
contraposición del silencio profundo que había guardado hasta entonces la
provincia”. El 25 de junio firmaba la autorización el secretario de despacho de
Estado, Eusebio Bardají y Azara, por cierto, conquense, pues aunque había
nacido en Aragón, prácticamente toda su vida la pasó vinculado a Huete, donde
tenía posesiones y donde falleció.
Para
llevar a cabo su pretensión, el general trajo de Valencia, junto con la
maquinaria, dos impresores, un regente y un redactor, Antonio Marqués y como la
edición necesitaba financiarse, dirigió circulares a los párrocos y a los
ayuntamientos de todos los pueblos de la provincia, recomendando la suscripción
al recién nacido periódico; pero más aún, también pidió, por estas vías,
colaboración, para que “estimulando a los hombres de talento y de instrucción
de sus pueblos, trabajasen los discursos y memorias que tuviesen por
conveniente sobre los puntos que les indicó en el plan formado, para ver si era
posible que la provincia de Cuenca adquiriera todo el lustre que merecía
En
cuanto al contenido, limitado en general a noticias de carácter militar, hay
una muy interesante en forma de polémica en torno a la entrada de los soldados
franceses en Cuenca y la actuación del guerrillero Juan Martín el Empecinado.
Referencias:
A.H.N., Estado, leg. 2972, exp. 3
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