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Un aspecto interior del Museo Diocesano [Foto José Luis Muñoz] |
Situado
en el sector lateral de la catedral, bajando hacia las Casas Colgadas, con entrada por la calle Obispo Valero. El
montaje del museo fue dirigido por el artista Gustavo Torner y en él se recoge
lo más representativo del arte relacionado con la Iglesia de Cuenca, desde
sus orígenes, mediante aportaciones procedentes de iglesias de toda la
diócesis. Por ello, es el complemento
adecuado a la visita de la catedral, ya que en él se conservan importantes
obras de todo tipo: pintura, retablos, orfebrería, tapices, alfombras, etc.,
con una organización museística moderna y muy atractiva. Destacaremos una
colección de tablas de Juan de Borgoña procedente del convento de Santa Cruz,
en Carboneras de Guadazaón, dos obras de El Greco procedentes de las parroquias
de Las Pedroñeras y Huete, cuadros de Martín Gómez, Gérard David y otros muchos
anónimos; entre los retablos, destacan uno de Diego de Tiedra; hay una
impresionante colección de cálices y custodias, con especial mención a las que
llevan los punzones de la familia Becerril, además de utensilios litúrgicos:
incensarios, cruces procesionales, campanillas, etc. Quizá la pieza más valiosa
sea el llamado Díptico Bizantino o Relicario de los Déspotas del Epiro, del
siglo XIV. Posee una extraordinaria colección de tapices y otra de alfombras,
éstas en su mayor parte de la Escuela Conquense que alcanzó su punto culminante
de producción entre los siglos XVI y XVIII. También se pueden contemplar
las antiguas puertas mudéjares de la Capilla Honda de la catedral, el Calvario de Alfonso VIII, varias tablas
de los Gómez.
Referencias:
José
Luis Muñoz, “El nuevo Museo Diocesano”. Diario de Cuenca, 26/29-11-1978.
(Página
en construcción. Texto definitivo próximamente)