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Enormes farallones rocosos cubren desde las alturas el paso por el Estrecho de Priego [Foto José Luis Muñoz] |
El río Escabas, tras pasar
los cañones que forma desde su nacimiento hasta Cañamares, da lugar a un nuevo
y espectacular paraje. Pasa la carretera
por detrás de este pueblo y entra en la
Hoz de Frailes, también llamada Estrecho de Priego, encontrando en su inicio
el antiguo molino de los Barrales (todavía precariamente en pie, aunque
abandonado) para, en seguida, formar la que fue antaño una impresionante hoz,
hoy dulcificada por el trazado de la nueva carretera, la CM-2023 que, aún
respetando las características generales del paisaje, ha introducido un
recorrido más asequible, disminuyendo de paso la espectacularidad del entorno. Trabajosamente,
con la infinita paciencia que da el disponer por delante de incontables siglos
(milenios) para realizar su propósito, el Escabas fue excavando la hoz de
impresionantes cortados, absolutamente lisos y verticales en algunos momentos,
en una de las laderas (la derecha, en la dirección Cañamares-Priego) mientras
la otra ofrece una espléndida y exuberante vegetación de diversas especies casi
salvajes, con el predominio siempre de las coníferas. Tras dejar atrás la
explanada que dio lugar a las mimbreras de la Dehesa de Cañamares, se recupera
la dicotomía que nos ha acompañado desde el inicio del recorrido, el
paralelismo entre río y camino, avanzando ambos juntos. La carretera, hoy,
sigue un trazado relativamente cómodo, dentro de las circunstancias ambientales
pero hasta épocas muy recientes discurría tan adosada a las paredes verticales
de la hoz que parecía totalmente integrada en ella. Descubriendo su presencia a
ratos, oculto otras, obsequiando al espectador alternativamente con pozas
remansadas o bulliciosas cascadas, el Escabas avanza impetuoso dejando en lo
alto de los farallones el vuelo de las águilas y los buitres o permitiendo ver,
en un recodo, la silueta magnífica del convento de San Miguel de las Victorias.
En las cercanías de Priego, innúmeras huertas y algunos viejos molinos casi
derruidos ofrecen una nueva visión utilitaria del Escabas, sin que falten
sugerentes puentes, como el de Allende.
Poco
antes de llegar a esta localidad, la más importante de la Serranía de Cuenca,
con aromas alcarreños, se encuentra la presa del Molino, cerca de la caseta del
Agua y a continuación el río bordea el casco urbano pricense y sigue camino
adelante, remansado ya, para recibir cuatro kilómetros después al Trabaque en
el paraje denominado Las Juntas, ya en el término de Albendea. (Digamos aquí,
de paso, que el río principal es el Escabas y el afluente el Trabaque, no a la
inversa, como indica de manera constante la hoja 563 del Mapa Geográfico
Nacional, error copiado igualmente por el mapa militar). Poco antes de la
desembocadura había un puente de piedra, llamado de Maestre, en el camino de
San Pedro, según mención de Madoz. Tiene una longitud total de 57,5 kms.,
recorrido que le lleva finalmente a desembocar en el Guadiela, al que alcanza
en término de Albendea., en el paraje denominado Las Juntas, donde hubo un
molino hidráulico del mismo nombre, tristemente eliminado.