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A pesar de su naturaleza abrupta y poderosa, la hoz del Huécar ofrece siempre una sensación de amable cercanía a través de sus bellos paisajes [Foto José Luis Muñoz] |
La hoz que forma el río Huécar en su curso entre Palomera y Cuenca, es definida por el cronista Madoz de la siguiente elogiosa manera: “Entre dos montañas de mucha elevación, formadas por enormes rocas calizas, en cuyas grietas se ven arraigadas corpulentas nogueras, muchas higueras y parras; las faldas de estas montañas y en especial de la que se halla a la derecha del río Huécar está en forma de escalera, en cuyos tramos hay infinidad de huertos. Tiene en su extensión, que es de una legua, varias casas, algunas de bonita construcción, que sirven de habitación a los hortelanos y de descanso a los que pasean por este hermoso sitio, que sin duda es el más delicioso y pintoresco de toda la provincia” (Madoz IX, 252-253). Posiblemente, y sin exagerar es la hoz más bonita y asequible de cuantas forman el rico patrimonio natural de la provincia de Cuenca.
