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Desde Uña, el Júcar camina encajado en el fondo del roquedo hasta llegar a Villalba de la Sierra para dar lugar a la formación de cortados y pozas naturales [Foto José Luis Muñoz] |
Desde Uña baja el agua que discurre por un majestuoso y serpenteante cañón, que se va estrechando a medida que se acerca a Villalba de la Sierra. Al final del tramo se encuentran los Cortados de Villalba, conjunto de pozas y piscinas naturales de aguas limpísimas amparadas entre paredes de espectacular configuración rocosa dando lugar a un paraje que, además de su belleza natural, al ser fácilmente accesible se ha convertido en los últimos años en un espacio altamente atractivo para los aficionados al montañismo, el barranquismo, la escalada o la natación en aguas bravas, cuya fresca temperatura resulta especialmente agradable en los calurosos meses de verano
El acceso al paraje se obtiene desde la
carretera CM-2015, a la salida de Villalba de la Sierra, al comienzo de las
cuestas que conducen hacia Uña. Al llegar frente al poblado del salto es
posible encontrar hueco de aparcamiento en ambos márgenes de la carretera, para
seguir un breve camino a pie en el que es preciso cruzar dos túneles que
corresponden al trazado del canal de abastecimiento de aguas a la ciudad de
Cuenca, desde el manantial de Royofrío, según citamos antes. Otra opción es
continuar por esa misma carretera, seguir subiendo y aparcar al llegar al
Ventano del Diablo para desde este punto bajar por un sendero algo tortuoso hasta
el cañón. Cualquiera que sea la opción elegida se llega fácilmente a los
Cortados donde se han formado durante siglos las circunstancias rocosas y
fluviales que caracterizan la naturaleza de este bellísimo paisaje.
Con independencia de la estructura natural
también es posible encontrar una rica variedad de elementos vivos, como buitres, aves acuáticas, rapaces, anfibios, peces, y
cangrejos autóctonos entre otros, incluyendo la posibilidad, nada fácil, de
encontrar nutrias. En cuanto a la vegetación, aparte los pinares que dominan
todo el ámbito de la Serranía de Cuenca, en este paraje en concreto es posible
encontrar enebros, rosales silvestres, sargas y otros elementos propios de
riberas fluviales.
El ámbito morfológico es el propio de las entrañas de la
Serranía de Cuenca, con sólidas formaciones de carácter cretácico donde se
forman grandes estructuras cuyo carácter dominante contrasta con la delicada
belleza de las aguas cristalinas del Júcar que pasan a sus pies y que al llegar
a este paraje dan lugar a la formación de rápidos, toboganes y saltos que, sin
ser especialmente grandiosos o dificultosos, tienen todos los ingredientes
necesarios para la diversión de los aficionados a estos deportes.
Ya que hemos mencionado el Ventano del Diablo conviene
decir algo sobre esta peculiar estructura que, aunque ha sido moldeada por la
mano humana a partir de la primitiva configuración natural, cuenta con un alto
grado de popularidad además de formar un enorme balcón sobre el tramo final del
río Júcar, que desde aquí puede contemplarse en toda su grandeza. Además, en
las inmediaciones se ha preparado una vía ferrata que discurre por la pared
rocosa con todos los ingredientes propios de esta propuesta entre deportiva y
ecológica.
Superado el espacio de Los Cortados, el río sigue su camino
para cruzar por el ámbito del Salto de Villalba y pasar a continuación a El
Tablazo, una zona de baño formada por una piscina natural y una instalación
hotelera en la que no falta la recreación de una antigua noria. En El Remolino
se encuentra un antiguo molino, que ahora sirve como punto de referencia para
un área recreativa con merendero, juegos infantiles y demás elementos propios
del caso, todo ello en el seno de un amable encinar.
